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miércoles, 18 de septiembre de 2013

A Roosevelt (fragmento)

Rubén Darío

   Crees que la vida es incendio,
que el progreso es erupción,
que donde pones la bala
el porvenir pones.
                        No.

......................
De Cantos de vida y esperanza, 1905.

lunes, 30 de mayo de 2011

Enemigos en Irak y Afganistán, aliados en Libia

Webster G. Tarpley

La actual operación militar contra Libia se basa en la resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU y su objetivo es proteger a los civiles. Las declaraciones del presidente (Barack) Obama, del primer ministro David Cameron, del presidente (Nicolas) Sarkozy y de otros dirigentes han subrayado el carácter humanitario de esta intervención, cuyo objetivo oficial es impedir que las fuerzas favorables a la democracia y los partidarios de los derechos humanos sean masacrados por el régimen de Gadafi.

Al mismo tiempo, numerosos comentaristas han expresado, sin embargo, cierta ansiedad ante el misterio que rodea al gobierno antigadafista de transición, surgido a principios de marzo en la ciudad de Bengasi, situada en el distrito cirenaico, en el noreste de Libia. Francia y Portugal ya reconocieron a ese gobierno como único representante legítimo del pueblo libio. El Consejo de los sublevados cuenta, al parecer, con un poco más de 30 delegados, cuya identidad se mantiene, en la mayoría de los casos, bajo un manto de misterio.

Los nombres de más de una docena de miembros de ese Consejo se mantienen incluso en secreto, supuestamente para proteger a esas personas de la posible venganza de Gadafi. Pero el secreto que rodea la identidad de esas personas pudiera deberse a otras razones. A pesar de numerosas incógnitas, la ONU y buena parte de las principales naciones miembro de la OTAN, como Estados Unidos, se apresuraron a ayudar a las fuerzas rebeldes a través de incursiones aéreas, lo que ha resultado en la pérdida de uno o dos aviones de la coalición, con la perspectiva de pérdidas aún más importantes en caso de invasión terrestre.

Es hora ya de que estadounidenses y europeos sepan un poco más sobre los rebeldes que supuestamente representan una alternativa democrática y humanitaria al régimen de Gadafi.

¿Quiénes son los rebeldes libios?

Resulta evidente que los rebeldes no son civiles, sino que constituyen una fuerza armada. Pero ¿qué tipo de fuerza armada?

Dado lo difícil que resulta estudiar a los jefes rebeldes desde el exterior -y ya que resulta imposible determinar el perfil sociológico estas personas en pleno transcurso de la guerra-, es posible que el método típicamente utilizado para la historia de las sociedades pueda ser de alguna utilidad. ¿Existe alguna manera de conocer exactamente la opinión pública que prevalece en las ciudades del noreste de Libia, como Bengasi, Tobruk o Derna, las cuales constituyen los núcleos de la revuelta?

Un estudio de West Point de diciembre de 2007 analizó el perfil de los combatientes extranjeros de la guerrilla y comprobó que yihadistas o muyahidines, de los cuales algunos eran posibles kamikazes, cruzaron la frontera siria hacia Irak durante el periodo 2006-2007, movimiento que se desarrolló bajo la supervisión de la organización terrorista internacional conocida como Al Qaeda.

Dicho estudio se basa en cerca de 600 fichas de muyahidines confiscadas en el otoño de 2007 por las fuerzas estadounidenses. Los resultados de ese estudio permitieron descubrir ciertos rasgos predominantes en la mentalidad y estructura de las creencias de las poblaciones del noreste de Libia, y permitieron determinar algunos aspectos importantes sobre la naturaleza política de la revuelta contra Gadafi en esa región.

Derna: capital mundial de los yihadistas

El mayor descubrimiento del estudio de West Point es que el corredor que va de Bengasi a Tobruk, pasando por la ciudad de Derna, constituye una de las mayores concentraciones de terroristas yihadistas del mundo y que puede ser considerado como la primera fuente de candidatos a kamikazes de todos los países. Con una proporción de un terrorista enviado a Irak a "matar estadounidenses" por cada 1.000 ó 1.500 habitantes, Derna parece ser el paraíso de los kamikazes, muy por delante de Riad, capital de Arabia Saudita.

Según los autores del informe de West Point, Joseph Felter y Brian Fishman, Arabia Saudita ocupa el primer lugar en cantidad absoluta de yihadistas enviados a Irak a luchar contra Estados Unidos y contra los miembros de la coalición durante el periodo en cuestión. Libia, cuya población es de menos de la cuarta parte de la de Arabia Saudita, ocupa el segundo lugar.

Arabia Saudita envió el 41% de los combatientes. Según Felter y Fishman, "Libia era el siguiente en la lista de países de origen, con un 18,8% (112) de combatientes provenientes de ese país, de los que precisaron su nacionalidad". Otros países muchos más poblados quedaban muy por debajo de esa cifra: "Siria, Yemen y Argelia eran los siguientes con 8,2% (49), 8,2% (48) y 7,2% (43) respectivamente. Los marroquíes representaban el 6,1% (36) de los efectivos y los jordanos el 1,9% (11)".

Combatientes por millón de habitantes

Fuente: Joseph Felter y Brian Fishman

Como los expedientes sobre Al Qaeda especifican el lugar de residencia de los combatientes extranjeros, tenemos la prueba de que el deseo de ir a Irak a "matar estadounidenses" no era el mismo en toda Libia, sino que se concentra precisamente en las zonas que rodean Bengasi y que conforman hoy en día el epicentro de la sublevación contra el coronel Gadafi, revuelta que Estados Unidos, el Reino Unido y Francia respaldan con tanto entusiasmo.

El informe de West Point sitúa en 52 el número de combatientes que llegaron a Irak provenientes de Derna, una ciudad de sólo 80.000 habitantes en el este de Libia (la segunda fue Riad, capital saudita y ciudad que cuenta más de 4 millones de habitantes). Bengasi, la capital del gobierno provisional libio, escogida por los rebeldes antigadafistas, envió a 21 combatientes, cifra igualmente desproporcionada en relación con su población". En cambio, Trípoli, el bastión de Gadafi, ni siquiera aparece en las estadísticas.

De dónde vienen los combatientes libios

Fuente: Joseph Felter y Brian Fishman

¿Cómo se explica la extraordinaria concentración de combatientes antiestadounidenses en Bengasi y en Derna?

La respuesta parece vinculada a las escuelas "extremistas" en materia de teología y de política que florecen en esa región. Como señala el informe de West Point: "Derna y Bengasi están asociadas desde hace mucho al militantismo islámico en Libia".

Esas zonas están en conflicto ideológico y tribal con el poder central del coronel Gadafi, además de que se oponen a él en el plano político. Saber si ese conflicto ideológico amerita que mueran soldados estadounidenses o europeos es una pregunta que exige urgente respuesta.

Felter y Fishman subrayan que "una amplia mayoría de los combatientes libios, entre los que precisaron su ciudad de origen en las fichas de Sinjar, vive en el noreste del país, específicamente en la ciudad costera de Derna, con un 62,5% (52) y la de Bengazi con un 23,9% (21). Ambas ciudades están vinculadas desde hace mucho al militantismo islámico en Libia, especialmente a través de un levantamiento orquestado por organizaciones islamistas a mediados de los años 1990. El gobierno libio acusó a "infiltrados" provenientes de Sudán y Egipto de fomentar aquella revuelta, al igual que un grupo –el Grupo Islámico Combatiente en Libia (GICL, jama-ah al-libiyah al-muqatilah)– conocido por contar en sus filas con veteranos afganos. Las insurrecciones libias fueron extremadamente violentas".

Este de Libia, semillero de kamikazes

Otro aspecto muy notable de la contribución libia a la guerra contra las fuerzas estadounidenses en Irak es la marcada propensión de los libios del noreste a escoger el atentado suicida con bomba como principal método de combate. Como reporta el estudio de West Point, "entre los 112 combatientes libios fichados, el 54,4% precisó la naturaleza de su misión. De ellos, el 85,2% (51) escribió 'atentado suicida con bomba' para describir el objetivo de su llegada a Irak". Lo cual significa que los libios del noreste son mucho más propensos a los atentados suicidas que todos los combatientes provenientes de otros países.
"Los combatientes libios eran mucho más frecuentes en la lista de candidatos a kamikazes que los de cualquier otra nacionalidad (85% en el caso de los libios, 56% en el caso de los demás)".

En 2007, la organización antigadafi conocida como Grupo Islámico Combatiente en Libia (GICL) se fusiona con Al Qaeda.

La base institucional dedicada al reclutamiento de los combatientes de la guerrilla en el noreste de Libia está ligada a esta organización, que en 2007 se declaró oficialmente a sí misma como una extensión de Al Qaeda y modificó su nombre para convertirse "Al Qaeda en el Maghreb Islámico" (AQMI).

La consecuencia de esa  fusión en 2007 fue un crecimiento de la cantidad de combatientes provenientes de Libia que llegaban a Irak. Según Felter y Fishman, "el aparente flujo de reclutas hacia Irak pudiera estar vinculado a una colaboración cada vez más estrecha entre el GICL y Al Qaeda, que desembocó el 3 de noviembre de 2007 en la fusión oficial" entre ambas agrupaciones. Otras fuentes confirmaron esa fusión, incluida una declaración de 2008 atribuida a Ayman al Zawahiri.

El emir terrorista

Abu Layt al-Libi, el sui generis emir del GICL y quien se convertiría posteriormente en uno de los líderes de Al Qaeda, en el momento de la fusión de 2007 subrayó la importancia de la contribución de Bengasi y de Derna en el yihadismo islámico, al declarar: "Es por la gracia de Alá que levantamos la bandera de la yihad contra ese régimen herético, bajo la dirección del Grupo Islámico Combatiente en Libia, que ha sacrificado la élite de sus hijos y de sus oficiales para combatir a ese régimen, y cuya sangre se ha derramado en las montañas de Derna, en las calles de Bengasi, en los barrios periféricos de Trípoli, en el desierto de Saba y en las arenas de las playas".

Ammar Ashur al-Rufayi, conocido como "Abu Lait el libio (al-Libi)" (1967-2008), participó en su adolescencia en la lucha contra los soviéticos en Afganistán, bajo las órdenes de Osama Bin Laden y de la CIA. En los años 1990 se convirtió en comandante del GICL y en asistente de Ayman al Zahwari. Participó en el complot de Al Qaeda que trató infructuosamente de asesinar a Gadafi en 1994. David Shayler, agente del contraespionaje británico, reveló posteriormente que aquella operación fue orquestada por orden de los servicios secretos de Su Majestad. 

Se le atribuye a Abu Lait el libio la organización del comando suicida que atacó la base aérea estadounidense de Bagram, en Afganistán, el 27 de febrero de 2007, en plena visita del vicepresidente (Dick) Cheney. Entonces se ofreció una recompensa de 5 millones de dólares por su cabeza. Fue muerto posteriormente por un avión sin piloto de la CIA.

Las opciones, según West Point

El estudio de West Point entregado en 2007 concluyó con la formulación de varias opciones políticas para el gobierno de Estados Unidos. Un posible enfoque, sugerido por los autores, sería que EEUU cooperara con los actuales gobiernos árabes para contrarrestar a los terroristas. Como indican Felter y Fishman, "los gobiernos libios y sirios comparten esta misma preocupación americana sobre una ideología yihadista salafista violenta y sobre actos violentos perpetrados por sus miembros. Esos gobiernos, al igual que otros en el Medio Oriente, temen a la violencia en su propio suelo y preferirían que los elementos radicales se vayan a Irak en vez de causar problemas en casa".

Los esfuerzos de Estados Unidos y de la coalición por contener el flujo de combatientes hacia Irak serían mucho más eficaces si tomaran en cuenta el conjunto de la cadena logística que permite el desplazamiento de esos individuos –comenzando por su país de origen– en vez de ocuparse simplemente de los puntos de entrada sirios. Estados Unidos debería ser capaz de aumentar la cooperación de los gobiernos para frenar el flujo de combatientes hacia Irak, ayudándolos a resolver sus propios problemas locales de violencia yihadista".

Teniendo en cuenta lo sucedido posteriormente, podemos afirmar que no fue esa la opción escogida, ni al final de la era Bush ni durante la primera mitad del mandato de Obama.

El estudio de West Point ofrece también otra opción, más siniestra. Felter y Fishman dan a entender que es posible utilizar las antiguas facciones del GICL contra el gobierno de Gadafi, esencialmente mediante la creación de una alianza de facto entre Estados Unidos con un segmento de la organización terrorista. El informe señala que: "La fusión entre el Grupo Islámico Combatiente en Libia y Al Qaeda y su aparente decisión de proporcionar prioritariamente un apoyo logístico al Estado islámico de Irak es, probablemente, motivo de controversia en el seno de la organización. No sería sorprendente que ciertas facciones del GICL sigan priorizando la lucha contra el régimen libio por encima del combate en Irak. Es posible, sin duda, exacerbar las divisiones en el seno mismo del GICL y entre los líderes del GICL y los de Al Qaeda provenientes de la base tradicional saudita y egipcia". 

Lo anterior corresponde a la política estadounidense que estamos viendo hoy en día, que consiste en una alianza con los fanáticos oscurantistas y reaccionarios de Al Qaeda en Libia contra el coronel Gadafi, que es un reformador nasserista.

La experiencia de Afganistán

Cuando se ve la dramática experiencia de los esfuerzos de Estados Unidos por movilizar a las poblaciones de Afganistán contra la ocupación soviética de la década de 1980, debería resultar evidente que la política de la Casa Blanca de Ronald Reagan (que consisitió en armar a los muyahidines afganos con cohetes Stinger y otras armas modernas) resultó trágica para los propios Estados Unidos. Como Robert Gates parece admitir en sus Memorias, Al Qaeda fue creada en aquellos años a instancias de Estados Unidos como una especie de legión árabe destinada a combatir la presencia soviética, con los desastrosos resultados a largo plazo que ya conocemos.

Hoy en día está claro que Estados Unidos está entregando armas modernas a los rebeldes libios a través de Arabia Saudita y de la frontera conn Egipto, con el activo respaldo del ejército egipcio y de la nueva junta militar proestadounidense instaurada en ese país.

Todo lo anterior constituye una violación directa de la resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU, que exhorta a un embargo total de las entregas de armas a Libia. Se supone que las armas entregadas van a utilizarse contra el coronel Gadafi en las próximas semanas. Sin embargo, dada la naturaleza violentamente antiestadounidense de la población del noreste de Libia que está recibiendo ese armamento, no es posible garantizar con absoluta certeza que todas esas armas no acaben por volverse un día contra quienes las proporcionaron.

Pero lo que plantea un problema más importante aún es la conducta de un futuro gobierno libio controlado por el actual Consejo rebelde, con su amplia mayoría de islamistas del noreste, o de un gobierno que aliente un posible futuro Estado independiente cirenaico. Suponiendo que un régimen de ese tipo tenga acceso a los ingresos del petróleo, es evidente que ello plantearía cierto número de problemas de seguridad internacional.

El periodista Daya Gamage escribe al respecto: "Si la rebelión logra derribar el régimen de Gadafi, tendrá entonces acceso directo a las decenas de miles de millones de dólares que el dictador supuestamente escondió en diferentes países durante sus 40 años de reinado". Después de haber visto la mentalidad prevaleciente en el noreste de Libia, no es difícil imaginar en qué serían utilizados dichos ingresos.

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Publicado en Red Voltaire.net el 29-5-2011. Por su extensión, edité el texto y suprimí pequeños fragmentos y referencias bibliográficas, además de que lo separé en mitades para publicarlo en dos entregas.

sábado, 28 de mayo de 2011

Ele me deu um beijo na boca

Caetano Veloso

Ele me deu um beijo na boca e me disse:
a vida é oca como a touca de um bebê sem cabeça,
e eu ri à beça,
e ele, como uma toca de raposa bêbada,
e eu disse: chega da sua conversa de poça sem fundo,
eu sei que o mundo
é um fluxo sem leito e é só no oco do seu peito
que corre um rio;
mas ele concordou que a vida é boa,
embora seja apenas a coroa,
a cara é o vazio,
e ele riu e riu e riu e ria;
eu disse: basta de filosofia,
a mim me bastava que um prefeito desse um jeito
na cidade da Bahia,
esse feito afetaria toda a gente da Terra
e nós veríamos nascer uma paz quente,
os filhos da Guerra Fria,
seria um antiacidente,
como uma rima
desativando a trama daquela profecia
que o Vicente me contou
segundo a astronomia,
que em novembro do ano que inicia
sete astros se alinharão em Escorpião como só no dia
da bomba de Hiroshima;
e ele me olhou de cima e disse assim pra mim:
Delfim, Margareth Tatcher, Menahen Begin,
política é o fim.
E a crítica que não toque na poesia.
O Time Magazine quer dizer que os Rolling Stones já não cabem no mundo
do Time Magazine,
mas eu digo (ele disse) que o que já não cabe é o Time Magazine
no mundo dos Rolling Stones, forever rockin’and rollin’.
Por que forjar desprezo pelos vivos
e fomentar desejos reativos?
Apaches, punks, existencialistas, hippies, beatniks de todos os tempos,
uni-vos!
E eu disse: sim, mas sim, mas não, nem isso,
apenas alguns santos, se tantos, nos seus cantos
e sozinhos.
Mas ele me falou: você tá triste
porque a tua dama te abandona e você não resiste
quando ela surge,
ela vem e instaura o seu cosmético caótico,
você começa a olhar com olho gótico de cristão legítimo,
mas eu sou preto, meu nego,
eu sei que isso não nega e até ativa o velho ritmo mulato
e o leão ruge.
O fato é que há um istmo entre meu Deus e seus deuses,
eu sou do clã do Djavan,
você é fã do Donato e não nos interessa a tripe cristã
de Dilan Zimmermman.
Ele ainda diria mais,
mas a canção tem que acabar e eu respondi:
o Deus que você sente é o Deus dos santos,
a superfície iridescente da bola oca;
meus deuses são cabeças de bebês sem touca.
Era um momento sem medo e sem desejo,
ele me deu um beijo na boca
e eu correspondi àquele beijo.



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Del LP Cores e nomes, 1982. Finalmente pude postear esta música que, aunque Ud. no lo crea, ESTUVO BLOQUEADA DURANTE MESES PARA VENEZUELA POR UNIVERSAL MUSIC GROUP. Durante ese tiempo inútilmente intenté ver los videos en YouTube y escucharla en los sites en que aparecía. ¿Qué tal? Tal vez esta crítica furibunda haya servido para alguna cosa... Pero lo cierto es que el poder de estas trasnacionales de la música debe darle envidia a China, Irán, Arabia Saudita o a cualquier país de esos que acaparan noticias por cuenta de su falta de libertad de expresión... ¿Que una empresa no es un país? Cierto. Un solo país le queda chiquito a estos monstruos...

jueves, 21 de abril de 2011

El surgimiento de otra gobernanza mundial

Jean-Pierre Raffarin

Occidente le presta muy poca atención a los movimientos que ocurren en el mundo cuando no es él mismo el protagonista. Los franceses, por su parte, son muy egocéntricos. La reunión de los BRICS, el fin de semana pasado en China, donde se juntaron los jefes de Estado de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, ha incidido seriamente en el proceso de globalización: lo que era global –y así, unificador– se está tornando complejo y, por lo tanto, plural.

Los miembros del “Boao forum for Asia”, entre los cuales estaba un puñado muy pequeño de occidentales, fueron invitados a participar de las conclusiones de ese encuentro estratégico, entre la indiferencia general de los países desarrollados. Fue un error de Occidente. El G-5 tiene la intención de desempeñar su papel en la gobernanza mundial, por medio de su diplomacia y de su economía, combinadas.

Con altos niveles de crecimiento y esfuerzos de control presupuestario, especialmente en Brasil, y con reservas considerables vinculadas al ahorro popular en China, ese “bloque” tiene perfecta conciencia de los “servicios” que le presta a la economía mundial. Algunos elementos son particularmente marcantes:

- Esos cinco países son dirigidos por cinco líderes mundiales, todos conocidos y reconocidos en la escena internacional. La denominación del encuentra era clara: “BRICS – Encuentro de Líderes”. Cada uno en su continente, esos cinco líderes ejercen una influencia mundial. Juntos, ellos representam cerca de la mitad del planeta. En el contexto de uma gobernanza mundial que valoriza a los líderes, como Barack Obama, Nicolas Sarkozy, Angela Merkel..., que la practicam permanentemente, los países emergentes no se quedan atrás. El liderazgo, ahora, es accesible a todos.

- Los BRICS parecen tener un programa común:

Solidaridad: Juntos, quieren lograr una reforma del sistema mundial, financiero y monetario: “we can not let foreign capital come and go as it pleases” (“no podemos dejar que el capital externo vaya y venga como le dé la gana”). Esta solidaridad se muestra recíproca: Vemos, por ejemplo, a China interceder por el ingreso de Russia en la OMC. Ellos están buscando proyectos en común, mezclados, para los cuales la inmigración creadora sería fomentada y legalizada.

Inflación: La inquietud china se junta aquí a las preocupaciones brasileñas en relación con un ritmo de inflación que, en Brasil, apuntaba en enero a una proyección anual de 6%. Los BRICS quieren coordinar mejor una lucha común en torno a esa cuestión. Europa no está exenta de esta inquietud. Para nosotros, el nivel de la deuda aumenta la gravedad de ese tema.

Crecimiento: Los cinco países hacen de la búsqueda de un “nuevo crecimiento” una prioridad compartida; un crecimiento menos hambriento por carbono y menos generador de desigualdad que el tradicional crecimiento ocidental. El XII plan chino propone un crecimiento verde (economía de energía, energías renovables, ciudades verdes...) y social (habitación, protección social, salud, combate a las desigualdades regionales...), todos temas consensuales entre los cinco países.

Como el liderazgo, la virtud del desarrollo duradero no es algo reservado a unos pocos.

La paz es el último mensaje, mas no el menor. La cumbre de los BRICS fue precedida por un llamado del presidente Hu Jintao para que haya un cese del fuego en Libia. Los emergentes quieren ser pacíficos y se presentan como tales. El mensaje gana fuerza por el contraste con el mundo occidental, involucrado militarmente en un gran número de teatros.

Esa estrategia de los BRICS no debería traerle grandes problemas a la diplomacia francesa, que está creíblemente comprometida con la reforma de la gobernanza mundial. Nosotros mantenemos excelentes relaciones com cada uno de estos países.

Como China, Francia se posiciona en el interior de numerosos círculos, en la intersección de los cuales nuestro país busca las posiciones favorables a sus convicciones y a sus intereses. Eso nos impone, sin embargo, una visión más compleja que simplificadora de la globalización y un énfasis de nuestra acción exterior que privilegie la diplomacia económica.

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Publicado en Le Monde y luego en Carta Maior el 21-4-2011. Traducción libre de la versión en portugués.

viernes, 15 de abril de 2011

Libia y la nueva doctrina estratégica de EEUU

Thierry Meyssan

A menudo se dice que los generales no anticipan el cambio que viene y preparan la próxima guerra como si ésta tuviera que ser similar a la anterior. Eso se aplica también a los comentaristas políticos: interpretan los nuevos eventos no por lo que son, sino como si se estuvieran repitiendo los hechos que los precedieron.

Cuando los movimientos populares derrocaron a Zine el Abidine Ben Alí en Túnez y en Egipto a Hosni Mubarak, muchos pensaban que estaban presenciando una "revolución de jazmín" y una "revolución de la flor de loto", igual a las revoluciones de colores que la CIA y la NED han llevado a cabo a lo largo del tiempo desde la desaparición de la URSS.

Algunos hechos parecían darles la razón, como la extraña presencia de agitadores serbios en El Cairo o la difusión de propaganda contra los regímenes. Pero la realidad era muy diferente. Esas fueron auténticas rebeliones populares y Washington intentó, sin éxito, desvirtuarlas para su provecho. En definitiva, tunecinos y egipcios no aspiraban a la American Way of Life, sino más bien a deshacerse de dictadores títeres manipulados por Estados Unidos.

Cuando se produjeron disturbios en Libia, esos mismos comentaristas intentaron recuperar la zaga de la realidad argumentando que, esta vez, se trataba de un levantamiento popular contra Gadafi. A continuación, acompañaban sus editoriales con cándidas mentiras, presentando al coronel como un eterno enemigo de la democracia occidental, olvidando que el mismo dictador colaboraba activamente con Estados Unidos desde hacía ocho años.

Pero, si miramos más de cerca, lo que está ocurriendo en Libia constituye un avivamiento del antagonismo histórico entre la región de Cirenaica, por un lado, y Tripolitania y Fezzan del otro. Sólo en segundo lugar el conflicto ha tomado una inclinación política, el de una insurrección de personas identificándose con los monárquicos, a quienes pronto se les unieron todo tipo de pequeños grupos de la oposición (naseristas, jomeinistas comunistas, islamistas, etc.). En ningún momento la insurrección se ha extendido por todo el país.

Razonamiento equivocado

A pesar de esto, en Libia, cualquier voz que asegure que el conflicto ha sido fabricado e instrumentado desde afuera, etiquetándolo de “colonial”, recibe protestas. La opinión de la mayoría es que la intervención militar extranjera va a permitir al pueblo libio liberarse del tirano y que los “errores” de la coalición no pueden ser peores que los crímenes del genocida.

Sin embargo, ya la historia ha demostrado la falsedad de este razonamiento. Por ejemplo, muchos iraquíes opuestos a Sadam Husein y que acogieron como salvadoras a las tropas occidentales, ahora, ocho años y un millón de muertes más tarde, reconocen que la vida era mejor en el país en tiempos del déspota.

La opinión generalizada sobre el razonamiento falso en Libia se basa en una serie de convicciones erróneas:

- Contrariamente a lo que afirma la propaganda occidental (y a aquello a lo que parece dar crédito la proximidad cronológica y geográfica con Túnez y Egipto), todo el pueblo libio no se levantó contra el régimen de Gadafi. El coronel todavía tiene legitimidad popular en Tripolitania y Fezzan, regiones en las que distribuyó armas y dinero entre la población para resistir el avance de los insurgentes de Cirenaica y los ataques de las potencias extranjeras.

- Contrariamente a lo que afirma la propaganda occidental (a través de los medios) y a lo que parecen reafirmar las propias declaraciones del furioso "Hermano Líder", Gadafi nunca ha bombardeado directamente su propia población civil. Ha hecho uso de la fuerza militar contra el golpe de Estado sin tener en cuenta las consecuencias para la población civil, lo que es similar a lo que hacen los extranjeros con los bombardeos. Esta distinción no tiene importancia para las víctimas, pero en derecho internacional separa los crímenes de guerra de los crímenes contra la humanidad.

- Por último, contrariamente a lo que afirma la propaganda y el romanticismo revolucionario de opereta de Bernard Henry Lévy, la revuelta de Cirenaica no tiene nada de espontánea. Fue preparada por la DGSE, el MI6 y la CIA. Para formar el Consejo Nacional de Transición, los franceses se basaron en la información y los contactos de Masud El Mesmar, antiguo compañero y confidente de Gadafi, quien desertó en noviembre de 2010 y recibió asilo en París.

Para restaurar la monarquía, los británicos revivieron las relaciones del príncipe Muhamad al Sanusi, pretendiente al trono del Reino Unido de Libia (en la actualidad en el exilio en Londres) y han distribuido por todas partes la bandera roji-negri-verde con la media luna y la estrella.

Por su parte, los estadounidenses han tomado el control económico y militar, repatriando desde Washington a muchos libios en el exilio para ocupar los ministerios claves y la sede del Consejo Nacional de Transición.

Mientras tanto, el debate sobre la “conveniencia” de la intervención internacional es el árbol que oculta el bosque.

Si damos un paso atrás nos damos cuenta de que la estrategia de las grandes potencias occidentales ha cambiado. A pesar de que siguen usando y abusando la retórica de la “prevención del genocidio” y del “deber de la intervención humanitaria” de los hermanos mayores, o incluso del “apoyo fraterno” a los pueblos que luchan por su libertad, sus acciones hablan de modo diferente.

La "Doctrina Obama"

En su discurso en la National Defense University, el presidente Obama definió varios aspectos de su doctrina estratégica, destacando lo que la distingue de las de sus predecesores, Bill Clinton y George W. Bush.

Primero dijo: "En sólo un mes, EEUU ha conseguido, junto a sus socios internacionales, movilizar una amplia coalición para obtener un mandato internacional de protección a civiles, detener el avance de un ejército, evitar una masacre y establecer, con sus aliados y socios, una zona de exclusión aérea. Para poner en perspectiva la velocidad de nuestra reacción militar y diplomática deben recordar que en la década de 1990, cuando las personas eran intimidadas en Bosnia, se tardó más de un año para que la comunidad internacional interviniera con medios aéreos para proteger a los civiles. Esta vez sólo nos llevó 31 días”.

Esta rapidez contrasta con el período de Bill Clinton. Ello se explica de dos maneras: Por un lado, Estados Unidos en 2011 tiene un plan, mientras que en los años 90 dudaba entre si se dedicaba a disfrutar de la desaparición de la URSS para enriquecerse comercialmente o construía un imperio sin rival. Por otro lado, la política de la "reinicialización" (reset) de la administración Obama, apuntando a sustituir la negociación de la confrontación, ha dado en parte sus frutos con Rusia. Aunque esta nación sea uno de los grandes perdedores económicos de la guerra de Libia, Moscú ya ha aceptado el principio, incluso si los nacionalistas Vladimir Putin o Vladimir Chamov tienen ardores de estómago.

Luego, en el mismo discurso del 28 de marzo de 2011, Obama continuó: "Nuestra alianza más efectiva, la OTAN tomó el mando de la ejecución del embargo de armas y la zona de exclusión aérea. Anoche, la OTAN decidió asumir la responsabilidad adicional para la protección de los civiles libios. (...) Estados Unidos jugará (...) un papel de apoyo, especialmente en términos de inteligencia, de apoyo logístico, de la asistencia en la búsqueda y rescate, y de las interferencias en las comunicaciones del régimen. Debido a esta transición hacia una coalición más amplia, fundada sobre la OTAN, los riesgos y los costos de tales operaciones –para nuestras tropas y nuestros contribuyentes– se reducirán considerablemente”.

No obstante, después de haber puesto por delante de Francia y fingir estar arrastrando los pies, Washington admitió haber "coordinado" todas las operaciones militares desde el principio. Obama hizo esto para anunciar inmediatamente la transferencia de esta responsabilidad a la OTAN.

En términos de comunicación interna, es evidente que el Nobel de la Paz Barack Obama no quiere dar la imagen de un presidente que dirige a su país a una tercera guerra en el mundo musulmán después de Afganistán e Irak. Sin embargo, esta cuestión de relaciones públicas no debe hacer olvidar lo fundamental: Washington ya no quiere ser el policía del mundo, pero tiene la intención de ejercer un leadership sobre las grandes potencias, intervenir en nombre de un “interés colectivo” y "mutualizar" los costos. En este contexto, la OTAN se convertirá en la estructura de coordinación militar por excelencia, en la que Rusia –o incluso más tarde China– deberán participar.

Por último, Obama acabó su discurso en la National Defense University: "Habrá ocasiones en que nuestra seguridad no será amenazada directamente, pero en las cuales nuestros intereses y nuestros valores sí lo serán. A veces la historia nos pone cara a cara con desafíos que amenazan nuestra humanidad y nuestra seguridad común: intervenir en el caso de los desastres naturales, por ejemplo, o prevenir un genocidio y preservar la paz; asegurar la seguridad regional y mantener el flujo del comercio. Estos tal vez no sean problemas americanos, pero también son importantes para nosotros. Estos son problemas que merecen resolverse. Y en estas circunstancias, sabemos que los Estados Unidos, en tanto que nación más poderosa del mundo, a menudo serán llamados a prestar asistencia".

De este modo Barack Obama rompe con el encendido discurso de George W. Bush, quien pretendía extender por el mundo entero el American Way of Life a punta de bayoneta. Pero aunque EEUU asegura que desplegará recursos militares para causas humanitarias u operaciones de mantenimiento de la paz, sólo concibe la guerra para la "seguridad regional y mantener el flujo del comercio."

Este punto merece una explicación detallada.

Cambio estratégico

Por convención o por conveniencia, los historiadores llaman a cada doctrina estratégica por el nombre del presidente que la lleva a cabo. En realidad, la doctrina estratégica se desarrolla ahora en el Pentágono y no en la Casa Blanca. El cambio fundamental no se ha producido con la entrada de Barack Obama al Despacho Oval (enero de 2009), sino con la de Robert Gates al Pentágono (diciembre de 2006). Los dos últimos años de la presidencia de Bush no salen, pues, de la "Doctrina Bush", sino que son el preludio de la "Doctrina Obama". Y es justamente porque acaba de ganar que Robert Gates plantea retirarse con orgullo del trabajo acabado.

Para hacerme entender, yo distinguiría entre una "doctrina Rumsfeld" y una "doctrina Gates". En la primera, el objetivo es cambiar los regímenes políticos, uno por uno en todo el mundo, hasta que todos ellos sean compatibles con el de Estados Unidos. A éstos se les llama "democracias de mercado", aunque puedan definirse como sistemas oligárquicos en el que pseudo-ciudadanos están supuestamente protegidos de las acciones arbitrarias del Estado y pueden elegir a sus líderes, pero no pueden elegir sus políticas. Este objetivo fue el que llevó a la organización de las revoluciones de colores, como la ocupación de Afganistán e Irak.

Sin embargo, dice Barack Obama en el mismo discurso: "Gracias a los extraordinarios sacrificios de nuestras tropas y la determinación de nuestros diplomáticos, tenemos muchas esperanzas en el futuro de Irak. Pero el cambio de régimen tomó ocho años, costó miles de vidas estadounidenses e iraquíes y cerca de un billón de dólares. No podemos permitir que eso vuelva a suceder en Libia".

En resumen, este objetivo de una Pax Americana, que a la vez protegería y dominaría todos los pueblos de la Tierra, es económicamente inviable. Del mismo modo, además, que el ideal de convertir la humanidad entera a la American Way of Life.

Otra visión imperial, más realista, se ha impuesto poco a poco en el Pentágono. Fue popularizada por Thomas PM Barnett en su libro “The Pentagon’s New Map. War and Peace in the Twenty-First Century”.

El mundo del futuro estaría dividido en dos. Por un lado, el centro estable en torno a Estados Unidos, para los países desarrollados o, al menos, para los democráticos. El otro, una periferia abandonada a sí misma, sumida en el subdesarrollo y la violencia. El rol del Pentágono sería el de garantizar el acceso del mundo civilizado a la riqueza natural de los suburbios y protegerla.

Esta visión presupone que Estados Unidos está compitiendo cada vez más con otros países desarrollados, pero se convierte en su líder de seguridad. Parece posible con Rusia, desde que el presidente Dmitry Medvédev abrió el camino para la cooperación con la OTAN durante el desfile para conmemorar el final de la Segunda Guerra Mundial, en la cumbre de Lisboa. Pero puede ser más complicado con China, cuya nueva dirección parece más nacionalista que la anterior.

La extensión inevitable

La división del mundo en dos zonas, una estable y otra caótica, donde la segunda es la reserva de las riquezas naturales de la primera, obviamente, plantea una cuestión de límites. En la obra de Barnett (2004), los Balcanes, Asia Central, la mayor parte de África, los Andes y América Central son lanzados a las tinieblas. Tres estados miembros del G-20 (de los cuales uno es también miembro de la OTAN), están condenados al caos: Turquía, Arabia Saudita e Indonesia. Este mapa no es estático y las repescas siguen siendo posibles. Así, Arabia Saudita está ganando sus galones aplastando con sangre la revuelta de Bahrein.

Puesto que ya no es una cuestión de ocupar los países, sino de mantener en el tiempo las áreas de explotación y llevar a cabo redadas, en caso necesario, el Pentágono tiene la necesidad de extender a toda la periferia el proceso de fragmentación o "remodelación" que se inició en el "gran Medio Oriente" (Greater Middle-East).

El objetivo de la guerra ya no es la explotación directa de un territorio, sino la desintegración de toda posibilidad de resistencia. El Pentágono se está centrando en el control de las rutas marítimas y las operaciones aéreas para subcontratar en mayor medida las operaciones de tierra a sus aliados. Este fenómeno es el que acaba de comenzar en África con la partición de Sudán y las guerras en Libia y Costa de Marfil.

Si en términos de discurso democrático el derrocamiento del régimen de Muamar Gadafi sería una meta gratificante, no lo es desde el punto de vista del Pentágono, para quien no es ni necesario ni deseable. En la "doctrina Gates" más vale mantener un Gadafi histérico y humillado en un reducto tripolitano que una gran Libia unificada, capaz de mantener la resistencia contra la ocupación.

Por supuesto, el resultado de esta nueva visión estratégica no será sin dolor. Habrá flujos de migrantes, que hoy son cada vez más, huyendo del infierno de la periferia para entrar en el paraíso del centro. Y habrá esos incorregibles humanistas que insisten en pensar que el paraíso de unos no debe construirse sobre el infierno de otros.

Es este proyecto de guerra sostenida el que está en juego en Libia, y es con relación a él que cada uno tiene que tener una posición clara.

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Publicado originalmente a comienzos de abril en egaliteetreconciliation.fr, luego en voltairenet.org y en rebelion.org el 15-4-2011. Me tomé la libertad de editar bastante esta traducción, con intervenciones estilísticas importantes. También omití las citas y las referencias bibliográficas.

viernes, 17 de septiembre de 2010

El argumento

Rafael Cadenas


Por la mañana
leemos anestesiados
las noticias
de la guerra (cualquier guerra),
un titular
bien merece algunos combates;
cada bando
desea demostrar que Dios
está de su parte
con el argumento definitivo;
nuestros ojos recorren
las páginas
-buscamos más confirmaciones
de nuestra derrota
y el periódico trae lo que esperamos encontrar.

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Del libro Falsas maniobras, 1966.

jueves, 26 de agosto de 2010

El cataclismo de Damocles

Gabriel García Márquez

Un minuto después de la última explosión más de la mitad de los seres humanos habrá muerto, el polvo y el humo de los continentes en llamas derrotarán a la luz solar y las tinieblas absolutas volverán a reinar en el mundo. Un invierno de lluvias anaranjadas y huracanes helados invertirá el tiempo de los océanos y volteará el curso de los ríos, cuyos peces habrán muerto de sed en las aguas ardientes y cuyos pájaros no encontrarán el cielo.

Las nieves perpetuas cubrirán el desierto del Sahara, la vasta Amazonía desaparecerá de la faz del planeta destruido por el granizo y la era del rock y de los corazones transplantados estará de regreso a su infancia glacial. Los pocos seres humanos que sobrevivan al primer espanto -y los que hubieran tenido el privilegio de un refugio seguro a las tres de la tarde del lunes aciago de la catástrofe magna- sólo habrán salvado la vida para morir después por el horror de sus recuerdos. La Creación habrá terminado. En el caos final de la humedad y las noches eternas, el único vestigio de lo que fue la vida serán las cucarachas.

Señores presidentes, señores primeros ministros, amigas, amigos:

Esto no es un mal plagio del delirio de Juan en su destierro de Patmos, sino la visión anticipada de un desastre cósmico que puede suceder en este mismo instante: la explosión -dirigida o accidental- de sólo una parte mínima del arsenal nuclear que duerme con un ojo y vela con el otro en las santabárbaras de las grandes potencias.

Así es: hoy, 6 de agosto de 1986, existen en el mundo más de 50.000 ojivas nucleares emplazadas. En términos caseros esto quiere decir que cada ser humano, sin excluir a los niños, está sentado en un barril con unas cuatro toneladas de dinamita cuya explosión total puede eliminar 12 veces todo rastro de vida en la Tierra. La potencia de aniquilación de esta amenaza colosal, que pende sobre nuestras cabezas como un cataclismo de Damocles, plantea la posibilidad teórica de inutilizar cuatro planetas más que los que giran alrededor del Sol y de influir en el equilibrio del Sistema Solar. Ninguna ciencia, ningún arte, ninguna industria se ha doblado a sí misma tantas veces como la industria nuclear desde su origen, hace 41 años, ni ninguna otra creación del ingenio humano ha tenido nunca tanto poder de determinación sobre el destino del mundo.

El único consuelo de estas simplificaciones terroríficas -si de algo nos sirven-, es comprobar que la preservación de la vida humana en la Tierra sigue siendo todavía más barata que la peste nuclear, pues, con el sólo hecho de existir, el tremendo Apocalipsis cautivo en los silos de muerte de los países más ricos está malbaratando las posibilidades de una vida mejor para todos.

En la asistencia infantil, por ejemplo, esto es una verdad de aritmética primaria. La UNICEF calculó en 1981 un programa para resolver los problemas esenciales de los 500 millones de niños más pobres del mundo, incluidas sus madres.

Comprendía la asistencia sanitaria de base, la educación elemental, la mejora de las condiciones higiénicas, del abastecimiento de agua potable y de la alimentación. Todo esto parecía un sueño imposible de 100.000 millones de dólares. Sin embargo, ese es apenas el costo de 100 bombarderos estratégicos B-1B y de menos de 7.000 cohetes Crucero, en cuya producción ha de invertir el gobierno de los Estados Unidos 21.200 millones de dólares.

En la salud, por ejemplo: con el costo de 10 portaviones nucleares Nimitz, de los 15 que van a fabricar los Estados Unidos antes del año 2000, podría realizarse un programa preventivo que protegiera en esos mismos 14 años a más de 1.000 millones de personas contra el paludismo, y que evitara la muerte -sólo en África- de más de 14 millones de niños.

En la alimentación, por ejemplo: el año pasado había en el mundo, según cálculos de la FAO, unos 565 millones de personas con hambre. Su promedio calórico indispensable habría costado menos de 149 cohetes MX, de los 223 que serán emplazados en Europa Occidental. Con 27 de ellos podrían comprarse los equipos agrícolas necesarios para que los países pobres adquieran la suficiencia alimentaría en los próximos cuatro años. Ese programa, además, no alcanzaría a costar ni la novena parte del presupuesto militar soviético de 1982.

En la educación, por ejemplo: con sólo dos submarinos atómicos Tridente, de los 25 que planea fabricar el gobierno actual de los Estados Unidos, o con una cantidad similar de los submarinos Typhoon que está construyendo la Unión Soviética, podría intentarse por fin la fantasía de la alfabetización mundial. Por otra parte, la construcción de las escuelas y la calificación de los maestros que harán falta al Tercer Mundo para atender las demandas adicionales de la educación en los 10 años por venir podrían pagarse con el costo de 245 cohetes Tridente II, y aún quedarían sobrando 419 cohetes para el mismo incremento de la educación en los 15 años siguientes.

Puede decirse, por último, que la cancelación de la deuda externa de todo el Tercer Mundo y su recuperación económica durante 10 años costaría poco más de la sexta parte de los gastos militares del mundo en ese mismo tiempo. Con todo, frente a este despilfarro económico descomunal es todavía más inquietante y doloroso el despilfarro humano: la industria de la guerra mantiene en cautiverio al más grande contingente de sabios jamás reunido para empresa alguna en la historia de la humanidad. Gente nuestra, cuyo sitio natural no es allá sino aquí, en esta mesa, y cuya liberación es indispensable para que nos ayuden a crear, en el ámbito de la educación y la justicia, lo único que puede salvarnos de la barbarie: una cultura de la paz.

A pesar de estas certidumbres dramáticas, la carrera de las armas no se concede un instante de tregua. Ahora, mientras almorzamos, se construyó una nueva ojiva nuclear. Mañana, cuando despertemos, habrá nueve más en los guadarneses de muerte del hemisferio de los ricos. Con lo que costará una sola alcanzaría -aunque sólo fuera por un domingo de otoño- para perfumar de sándalo las cataratas del Niágara.

Un gran novelista de nuestro tiempo se preguntó alguna vez si la Tierra no será el infierno de otros planetas. Tal vez sea mucho menos: una aldea sin memoria dejada de la mano de sus dioses en el último suburbio de la gran patria universal. Pero la sospecha creciente de que es el único sitio del Sistema Solar donde se ha dado la prodigiosa aventura de la vida nos arrastra sin piedad a una conclusión descorazonadora: la carrera de las armas va en sentido contrario de la inteligencia.

Y no sólo de la inteligencia humana, sino de la inteligencia misma de la naturaleza, cuya finalidad escapa inclusive a la clarividencia de la poesía. Desde la aparición de la vida visible en la Tierra debieron transcurrir 380 millones de años para que una mariposa aprendiera a volar, otros 180 millones de años para fabricar una rosa sin otro compromiso que el de ser hermosa, y cuatro eras geológicas para que los seres humanos, a diferencia del bisabuelo pitecántropo, fueran capaces de cantar mejor que los pájaros y de morirse de amor.

No es nada honroso para el talento humano, en la edad de oro de la ciencia, haber concebido el modo de que un proceso milenario tan dispendioso y colosal pueda regresar a la nada de donde vino por el arte simple de oprimir un botón. Para tratar de impedir que eso ocurra estamos aquí, sumando nuestras voces a las innumerables que claman por un mundo sin armas y una paz con justicia. Pero aun si ocurre -y más aun si ocurre-, no será del todo inútil que estemos aquí.

Dentro de millones de millones de milenios -después de la explosión- una salamandra triunfal que habrá vuelto a recorrer la escala completa de las especies será, quizás, coronada como la mujer más hermosa de la nueva creación. De nosotros depende, hombres y mujeres de ciencia, hombres y mujeres de las artes y las letras, hombres y mujeres de la inteligencia y la paz, de todos nosotros depende que los invitados a esa coronación quimérica no vayan a su fiesta con nuestros mismos terrores de hoy.

Con toda modestia, pero también con toda la determinación del espíritu, propongo que hagamos ahora y aquí el compromiso de concebir y fabricar un arca de la memoria capaz de sobrevivir al diluvio atómico. Una botella de náufragos siderales arrojada a los océanos del tiempo, para que la nueva humanidad de entonces sepa por nosotros lo que no han de contarle las cucarachas: que aquí existió la vida, que en ella prevaleció el sufrimiento y predominó la injusticia, pero que también conocimos el amor y hasta fuimos capaces de imaginarnos la felicidad.

Y que sepa y haga saber en todos los tiempos quiénes fueron los culpables de nuestro desastre y cuán sordos se hicieron a nuestros clamores de paz para que ésta fuera la mejor de las vidas posibles, y con qué inventos tan bárbaros y por qué intereses tan mezquinos la borraron del Universo.

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Conferencia ofrecida en Ixtapa, México, el 6 agosto de 1986, aniversario 41 de la bomba de Hiroshima (Publicado en Cambio y Cubadebate). Veinticuatro años después, es insólito que la carrera por las armas nucleares sólo haya cambiado para ganar números e intensidad.

lunes, 26 de abril de 2010

Acá entre nós: Sobre el espionaje Colombia-Vzla. (6 tuits)

@planetaencrisis
  • Entre Vzla. y Colombia el tema del espionaje está muy candente, en pleno año de elecciones para ambos países. http://url4.eu/2wB0S
  • Pero en la geopolítica de hoy, como en la de antes, el espionaje es práctica común, parte de la estrategia de defensa de las naciones.
  • Hace poco Perú le hizo a Chile acusaciones de espionaje, y no fue la primera vez. ¿Y alguien se acuerda del espía ruso envenenado en Londres?
  • Prensa y gobiernos de Vzla. y Colombia han usado el tema del espionaje como arma política, con la intención de influir en los comicios.
  • Habría que preguntarse si, de verdad, ambos países pretenden afrontar el daño de un rompimiento total o si hacen "puro teatro".
  • Cuestiones como la política estratégica y las alianzas militares están en el fondo del problema. Toca mirar hacia los lados.