Mostrando las entradas con la etiqueta #foto. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta #foto. Mostrar todas las entradas
jueves, 17 de agosto de 2017
martes, 27 de junio de 2017
Buenos días al Ávila
Buen día, señor Ávila.
¿Leyó la prensa ya?
¡Oh, no!… No se moleste:
siga usted viendo el mar,
es decir, continúe
leyendo usted en paz
en vez de los periódicos
el libro de Simbad.
¿Se extraña de la imagen?
Es muy profesional.
¿O es que es obligatorio
llamarlo a usted Sultán
y siempre de Odalisca
tratar a la ciudad?
¡Por Dios, señor, ya Persia
no lee a Omar Khayyám,
y en vez de Syro es Marden
quien manda en el Irán!
Cambiemos, pues, el tropo
por algo más actual:
digamos, por ejemplo,
que usted, pese a su edad
y pese a que en un ojo
tiene una nube (o más),
es un lector celeste
y espléndido, ante el cual
como un gran diario abierto
se tiende la ciudad.
¿Se fija usted? La imagen
no está del todo mal…
¿Que le ha gustado? ¡Gracias!
Volvamos a empezar.
¿Leyó la prensa ya?
¿Se enteró de que pronto
con un tren de jugar
su solapa de flores
le condecorarán?
¡Oh, no! ¡No, no! No llore,
¿Por qué tomarlo a mal?
Será, se lo aseguro,
un tren de navidad
con el que usted, si quiere,
podrá también jugar.
Serán, sencillamente,
seis cuentas de collar
trepándose en su barba
de viejo capitán.
Tendrá el domingo entonces
un aire de bazar
con sus colgantes cajas
de música que van
de la ciudad al cielo,
del cielo a la ciudad.
¡Adiós, adiós! Los niños
le dirán al pasar
y el niño sube-y-baja
tal vez le cantarán:
usted dormido abajo
refunfuñando: – Bah…!
y arriba los viajeros
cantando el pío-pa.
¿Pero por qué solloza,
si nada le ocurrirá?
¿Le asusta que las kódaks
aprendan a volar?
¿O dígame, es que teme,
¡mi pobre capitán!
que novios y turistas
se puedan propasar
y como a un conde ruso
lo tomen de barmán?
¿Es eso lo que teme?
¡Pues no faltaba más…!
¡Usted de cantinero…!
¡Qué cómico será!
¡Usted, que más que conde
fue en tiempos un Sultán.
Con una nube en el brazo
diciendo: – Oui, madame,
en tanto que la triste
luna de Galipán
le sirve de bandeja
para ofrecer champán…!
Buen día, señor Ávila,
me voy a retirar.
Saludos a San Pedro
y a los hermanos Wright.
(El Ávila lloraba,
llovía en la ciudad).
De El ruiseñor de Catuche, 1950.
domingo, 11 de septiembre de 2016
sábado, 27 de agosto de 2016
martes, 12 de julio de 2016
miércoles, 29 de junio de 2016
sábado, 9 de abril de 2016
domingo, 27 de marzo de 2016
viernes, 11 de marzo de 2016
viernes, 4 de marzo de 2016
jueves, 11 de febrero de 2016
miércoles, 9 de diciembre de 2015
jueves, 12 de noviembre de 2015
martes, 27 de octubre de 2015
domingo, 11 de octubre de 2015
martes, 29 de julio de 2014
domingo, 18 de mayo de 2014
domingo, 3 de noviembre de 2013
Flashes del camino: La selva de Vargas
@planetaencrisis
El verde enmarañado, medio enloquecido, de árboles que se
entrelazan en abrazos obligados por la falta de espacio, entre líquenes y
enredaderas, entre parásitas y orquidáceas, siempre me ha fascinado.
En Venezuela abunda este tipo de paisaje. Sobre el litoral del
Caribe se extiende una selva nublada generosa que dibuja el centro-norte del
país como una frontera.
Allí el verdor permanece, por increíble que pueda parecer, a
pesar del crecimiento en progresión de las ciudades a lado y lado de la cordillera costeña.
El estado es rico en pueblitos que ahora, desbordados por el crecimiento demográfico caraqueño, integran una zona urbana que se extiende por más de 20 kilómetros. Aunque —la verdad sea dicha—, poco o nada queda de aquel pasado histórico, a no ser en el centro colonial de La Guaira, donde se encuentran la Marina y la Capitanía de Puertos.
Al terminar se atraviesa dicho balneario —una suerte de
ciudad turística construida en los años 50 y mal administrada por todos los
gobiernos desde entonces—, y se toma una carretera serpenteante que, entre
largos trechos de selva, va pasando por los pueblitos costeños del estado
Vargas y luego por los del vecino Miranda, en donde la vida transcurre entre la pesca,
el conuco (cultivo familiar) y la venta de productos para el turismo popular.
En mi reciente viaje llegué hasta el pueblo de La Sabana. Estuve un
par de días allí y, aunque ustedes no lo crean, no me bañé en la playa. El mar estuvo picado el sábado y el domingo tuve que renunciar al sol y la arena por razones de fuerza mayor.
Quise hacer este comentario hoy en el blog por la inspiración que me han dado algunos blogueros con sus posteos sobre sus viajes a lugares fascinantes.
Quise hacer este comentario hoy en el blog por la inspiración que me han dado algunos blogueros con sus posteos sobre sus viajes a lugares fascinantes.
Omito, eso sí, cuestiones más políticas sobre mi amado país por creer, de todo corazón, que ya hay bastante sobre estos temas en la nube virtual
en la que todos vivimos.
jueves, 10 de octubre de 2013
domingo, 4 de agosto de 2013
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
























