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sábado, 30 de junio de 2012

La nueva doctrina de la OTAN

Kjeld Jakobsen

Estados Unidos y la Unión Europea fueron los principales promotores, en la segunda quincena de mayo pasado, de dos iniciativas dirigidas a retomar la hegemonía de la gobernanza mundial. Una hegemonía golpeada tanto por la crisis económica que empezó en 2007 (y que se ha agravado ahora en el continente europeo), cuanto por los altos costos de las guerras imperialistas que lanzaron las potencias durante la última década.

Primero fue la cumbre del G-8 en Camp David, EEUU, el 19 de mayo, donde se aprobó una contradictoria resolución para enfrentar la crisis por medio de medidas de austeridad combinadas con crecimiento económico. En seguida se realizó la XXV Cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) durante dos días, en Chicago.

La agenda oficial de esta última cita fue la discusión del eventual cierre de  las operaciones en Afganistán, aunque en la práctica el encuentro se dedicó a profundizar el entendimiento de la nueva doctrina de la organización, con miras a que la misma sustituya el papel declarado de Estados Unidos como gendarme mundial.

La OTAN fue creada en 1949 como una coalición militar de los países capitalistas del hemisferio norte para hacerle frente al poderío de la Unión Soviética y del bloque socialista. Como lo definió su primer secretario general, Lord Ismay, su objetivo era “mantener a los rusos fuera, a los americanos dentro y a los alemanes abajo” en el espacio geopolítico septentrional del Océano Atlántico. Con el final de los regímenes socialistas de la Europa del Este y, consecuentemente, de la alianza militar entre esos países (Pacto de Varsovia) en 1991, así como de la propia Guerra Fría, en teoría la OTAN había perdido su razón de ser. Pero no ocurrió así.

Primero se concretó la ampliación del número de miembros, con la adhesión de algunos ex integrantes del Pacto de Varsovia, como la República Checa y Hungría, y de algunos países balcánicos, con lo cual la Alianza alcanzó un total de 28 asociados. Se buscó entonces colocar el poderío militar de la OTAN al servicio de los intereses, principalmente, de EEUU y de la Unión Europea, obviando el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas cuando en el seno de este organismo pudieran sufrir la oposición de Rusia y de China, tal como ocurrió en el caso de la intervención en Kosovo y del bombardeo de Serbia, en 1999.

A los europeos les interesaba en aquel momento neutralizar a los nacionalistas serbios y ampliar su influencia política y económica en dirección a los Balcanes y al este de Europa. El precio del involucramiento de Estados Unidos en ese proyeto fue el abandono del intento de crear una organización de seguridad europea y su sustitución por la OTAN a partir de 2002.

En 2001, la OTAN fue la base de la coalición que invadió Afganistán en respuesta al 11 de septiembre, pero para atacar a Irak, dos años después, fue formado otro foro liderado por EEUU y el Reino Unido, debido a la oposición de Francia y Alemania a esa iniciativa bélica articulada por los norteamericanos.

En la XXIV cumbre, realizada en Lisboa en 2010, fue aprobada la nueva doctrina de las “alianzas globales”, que contempla la posibilidad de intervenciones militares de la OTAN no solo para proteger a los países membros, sino para actuar en cualquier región del mundo contra el terrorismo y en defensa de la democracia y de los derechos humanos.

La ideia de crear una “Liga de las Democracias”, en la cual los países “democráticos” puedan manejar sus intereses relacionados con la seguridad sin sufrir restricciones por parte de países “no democráticos” o, inclusive, el veto de China o de Rusia en el Consejo de Seguridad de la ONU, nació de John McCain, candidato presidencial republicano derrotado por Barack Obama en 2008.

Sin embargo, Obama adoptó la propuesta de McCain con la intención de “dirigir el vehículo desde el asiento trasero”, como sucedió durante la intervención de la OTAN en Libia en 2010, para derrocar a Muamar Gadafi, y como se pretende ahora al atribuirle a la OTAN la tarea de instalar el Escudo Antimisiles en el este de Europa, estrategia anteriormente planificada por George W. Bush.

Los miembros de la OTAN responden actualmente por 70% de los gastos mundiales en armamentos y defensa, de los cuales 43% es responsabilidad de EEUU. En la Cumbre de Chicago, además de los 28 miembros de la organización, comparecieron 32 países invitados, lo que es una muestra clara de la intención atlantista de ampliar su  representación. Lo que todavía no esta resuelto es el presupuesto y las cotas de contribución de los asociados.

Así como el debate del G-8 sobre la crisis busca neutralizar al G-20 financiero, la nueva doctrina de la OTAN pretende sustituir el papel de la ONU en los temas relacionados con la seguridad. Son reacciones a la ascención de nuevos actores internacionales, como los BRICS, y al fortalecimiento del multilateralismo. Reacciones que, al contrario de lo que suelen pregonar los estrategas norteamericanos y europeos, vuelven el mundo más inseguro.

* Kjeld Jakobsen es consultor en Cooperación y Relaciones Internacionales.

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Publicado por Teoria e debate el 5-6-2012. Traducción libre.

sábado, 19 de mayo de 2012

La nueva estrategia de Estados Unidos para América Latina

Raúl Zibechi

El gobierno de Estados Unidos (EU) lanzó en abril una potente contraofensiva para recuperar el terreno perdido en una región que sigue siendo vital para su dominación global. Nadie en su sano juicio podía imaginar que Washington dejaría disolver su influencia en América Latina sin jugar todas sus cartas. En el nuevo escenario mundial, pautado por la crisis económica y financiera, y cuando el Pentágono necesita volcarse hacia el Pacífico, su presencia en este continente no puede asumir un perfil solamente militar.

El general Martin Dempsey, jefe del Estado Mayor conjunto, debatió el primero de mayo la nueva Estrategia de Defensa en el Carnegie Endowment for International Peace, señalando que no sólo consiste en rebalancear las fuerzas armadas hacia la región Asia- Pacífico, como señaló Barack Obama en enero. Definió la necesidad de construir una red de alianzas alrededor del globo para lo que será necesario resolver los desafíos pendientes, tales como las cuestiones relacionadas con transferencia de tecnología, intercambio de inteligencia y ventas militares al extranjero (Carnegieendowment.org).

En abril el secretario de Defensa, León Panetta, realizó una gira sudamericana que lo llevó a Colombia, su principal aliado militar, luego a Brasil y finalmente a Chile, donde se acaba de inaugurar la base militar de Concón. El propósito de este viaje es participar en consultas con varios de nuestros socios en esta parte del mundo e intentar fomentar alianzas de seguridad innovadoras en la región (http://spanish.chile.usembassy.gov).

La base de Concón, en la provincia de Valparaíso, forma parte de esa política de innovación. Fue construida en 60 días por el Comando Sur y la armada de Chile como campo de entrenamiento para la guerra urbana, las llamadas Operaciones Militares en Territorios Urbanos (MOUT) contempladas en las misiones humanitarias y preventivas. En septiembre de 2011 el ministro de Defensa chileno, Andrés Allamand, había firmado un acuerdo de cooperación que permite el despliegue de tropas estadunidenses en suelo chileno, ante la eventualidad de que el ejército nacional se vea sobrepasado por alguna situación de emergencia (El Ciudadano, 3/5/12).

Pero el clímax de la minigira de Panetta sucedió en Brasil, al día siguiente de la entrevista con el ministro de Defensa, Celso Amorim, en la que ofreció amplia transferencia de tecnología si opta por la compra de cazas F-18 Super Hornet de Boeing, en vez de los Rafale de la francesa Dassault. El 25 de abril Panetta ofreció una conferencia en la Escuela Superior de Guerra, en Río de Janeiro, en la que detalló su propuesta de amplia cooperación estratégica entre EU y Brasil.

Se dirigió a las elites militares, empresariales y políticas de Brasil, no al gran público. Comenzó diciendo que ambos países se encuentran en un punto crítico de la historia común (Defesanet, 25/4/12). “Es el momento de esforzarnos en el nacimiento de un nuevo acuerdo, simultáneamente fuerte e innovador, basado en los intereses mutuos de los dos países, como potencias occidentales”. Insinuó que Brasil podría llegar a ocupar su ansiado asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU, pero no fue claro.

Llamó a establecer un nuevo diálogo para transformar la relación Brasil-EU en el área de la defensa, involucrando a la nación emergente en las cuestiones militares internacionales y aseguró que las relaciones bilaterales están en su mejor momento desde 1945.

En un párrafo crucial abordó el aspecto más espinoso de la relación bilateral: Brasil es una potencia económica y la cooperación en alta tecnología, que necesita fluir en ambas direcciones, parece limitada por los controles a la exportación existentes actualmente. Respondiendo a esto, tomamos la decisión de librar 4 mil licencias de exportación para Brasil, un nivel similar al que tenemos con nuestros mejores aliados globales.

Panetta agregó que la compra de los 36 cazas F-18 puede transformar radicalmente la relación entre ambas industrias de defensa y concluyó asegurando que Amorim es esperado en Washington en breve para continuar el diálogo.

¿Cómo debe interpretarse este discurso? Sin duda, se produce en un momento clave y delicado. El triunfo de François Hollande es analizado en Brasil como oportunidad para potenciar la alianza con Francia, mientras la presencia de China en la región no deja de crecer. Amorim aseguró meses atrás que la decisión de la compra de los cazas se tomará antes de mitad de año, pero lógicamente después de las elecciones francesas. Este es el momento. Sin embargo, el imperio no suele ofertar una amplia transferencia de tecnología por la compra de tres docenas de aviones. El objetivo parece más ambicioso: el Pentágono realiza su generosa oferta tecnológica y diplomática (el asiento en el Consejo de Seguridad) a cambio de una sumisión militar y estratégica. A mi modo de ver, es un chantaje.

Los cables revelados por Wikileaks señalan que en 2009 EU buscó sabotear la transferencia de tecnología espacial y nuclear de Ucrania a Brasil (Defesanet, 13/5/12), dos aspectos decisivos para la autonomía estratégica del país emergente. Pero Brasil ya está desarrollando tecnología espacial con China y tiene su propio y avanzado programa nuclear. El mensaje es claro: si Brasilia no se subordina, el cerco militar será cada vez más estrecho, como lo demuestra la nueva base militar en Chile.

No es sencillo anticipar el camino que tomarán las elites brasileñas. Por mucho menos, Getulio Vargas fue acorralado hasta empujarlo al suicidio. Las próximas semanas develarán buena parte del enigma: la demorada decisión de la compra de los cazas mostrará el estado de ánimo imperante en el país que se propone unir a la región para hablar con voz propia en el mundo.

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Publicado por La Jornada el 18-05-2012.

jueves, 12 de enero de 2012

La guerra por los recursos (primera parte)

Entrevista con el periodista Pepe Escobar

Lars Schall

Mientras se intensifica la competencia por el petróleo, el agua y otros recursos, la relación entre las potencias globales se desplaza y origina el trasfondo para una cadena de conflictos de Irak a Libia. El periodista nacido en Brasil Pepe Escobar, uno de los analistas más perspicaces de estas tendencias es entrevistado por el alemán Lars Schall.

Señor Escobar, en vista de su experiencia en ese terreno, ¿qué destacaría del malentendido crucial existente en el público en general en relación con la denominada Guerra contra el terror?

Pepe Escobar: Se trata de una cobertura para un “Choque de civilizaciones” y una guerra fría encubierta que posiblemente se convierta en una guerra caliente entre EEUU y sus dos competidores estratégicos, China y Rusia. No podría lanzarse directamente contra ninguno de esos dos miembros del BRICS (organización de economías emergentes formada por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica).

¿Recuerda que antes de la Guerra contra el terror y después de la caída del Muro de Berlín los estadounidenses trataban de descubrir quién sería su próximo enemigo? Antes eran la Unión Soviética, la Cortina de Hierro y el mal del comunismo. Después de que el mal fue derrotado por la realpolitik, ¿quién sería el próximo?

Primero pensaron en China, pero dijeron "no, no podemos enfrentar a China, es una gran potencia, tiene armas nucleares". Lo mismo se aplicó a Rusia y ahí les iba bien, tenían un títere en el Kremlin, Boris Yeltsin, quien estaba privatizando todo como loco y saqueando los recursos de Rusia en beneficio, hipotéticamente, de corporaciones occidentales. Y entonces llegó (Vladimir) Putin y puso todo cabeza abajo.

Entonces la Guerra contra el terror les vino de perlas, porque el Islam estaba identificado como el enemigo y el 11-S no podía haber sido más conveniente. Lo que ya se había concebido antes contribuyó el elemento Pearl Harbor, que no solo podía influir en el público estadounidense, sino también en la opinión pública mundial. Pero, oculto en la verdadera agenda de la Guerra contra el terror global, eso que el Pentágono llama la guerra prolongada –queriendo decir guerra infinita– está el hecho de que existen dos potencias emergentes que plantean una seria amenaza real para EEUU.

Rusia, básicamente porque posee armas nucleares. Entonces no pensaban en Rusia como importante exportador de petróleo y gas. Fue antes de que Putin reorganizara Gazprom para que se convirtiera en el más importante factor internacional de petróleo y gas. Y China, a la que entonces, hace diez años, los estadounidenses todavía consideraban sumida en problemas; creían que tal vez habría una revuelta campesina, lo que sea, no pensaban que China era la gran competidora. Y ahora, sin embargo, tiene 3,2 millones de millones de dólares en reservas extranjeras y bonos del tesoro de EEUU, etc. (se ríe).

El pretexto perfecto fue el 11-S, pero la guerra por los recursos energéticos en el Golfo Pérsico y Asia Central se intensificó en secreto, y EEUU tenía el plan maestro neoconservador que increíblemente se está implementando ahora: desestabilizar ese “arco de inestabilidad” acuñado por el Pentágono. Va desde el Magreb, por el Norte de África, a través del Medio Oriente y directamente al Asia Central, pasando por el eje Afganistán/ Pakistán –que es la intersección entre el Asia Central y el sur de Asia– hasta la frontera china en Xinjiang.

Con ese objetivo tenían que implementar su estrategia, que finalmente se concibió después del 11-S. Es la llamada doctrina de Dominación de Espectro Completo del Pentágono, algo de lo que nunca podréis leer en la prensa dominante de EEUU ni en la prensa dominante europea. Desde 2002 la Dominación de Espectro Completo es la doctrina oficial del Pentágono. Está intrínsecamente ligada a la Seguridad Nacional de EEUU –tiene que ser la potencia predominante no solo en tierra, en mar y en el aire, sino también en el ciberespacio y en el espacio exterior. Esa es la esencia de la doctrina de la Dominación de Espectro Completo.

Esto se está aplicando ahora después de la Primavera Árabe, y es increíble, porque nadie habla tampoco al respecto. Todos dijeron al principio ¡Uau! Por fin se “despiertan” los árabes, pero ese es un término demasiado duro, ya que significa que los árabes estuvieron durmiendo durante los últimos 100 años, lo que no corresponde a la verdad.

“Primavera” tampoco es realmente la palabra correcta. Yo diría que es un proceso de conciencia realzada de las clases trabajadoras en Túnez, en Egipto, en Bahréin y también en otras partes del Medio Oriente. Y luego vino la contrarrevolución, y este proceso de contrarrevolución conduce directamente a la implementación de más pasos de la doctrina de Dominación de Espectro Completo.

Podemos volver al tema más adelante, pero lo que trato de decir es básicamente que la contrarrevolución, orquestada por EEUU y, especialmente, por la Casa de Saud, "reinstrumentalizó" lo sucedido en Túnez y Egipto. Desencadenaron la contrarrevolución en el Golfo Pérsico, trataron de sobornar a la dictadura militar de Egipto para mantenerla de esa manera, como dictadura militar (ya dieron 4.000 millones de dólares a la junta de Tantawi, y llega más de Arabia Saudí), y mientras tanto EEUU trata de reorganizarse, porque repentinamente se ha dado cuenta que está perdiendo terreno, ¿respecto a quién? A China y Rusia.

Esto en términos de tratos de petróleo y gas entre China y Rusia, entre Turkmenistán y China, entre todos estos protagonistas, y también con Irán. Rusia y China tienen una cooperación muy estrecha con Irán en sus campos de petróleo y gas.

Ante ese escenario los estadounidenses dicen: Bueno, ¿cómo reorganizamos todo este asunto? Desde la forma de ver las cosas del Pentágono la Guerra contra el terror prácticamente ha concluido para todos los propósitos prácticos. Ahora se vuelve a la Dominación de Espectro Completo, hay que controlarlo todo. Esto significa el control del Mar Mediterráneo como lago de la OTAN, que fue lo que implementaron en Libia y ahora tratan de implementar en Siria: controlar el resto de África, enviar tropas a Uganda como hizo (Barack) Obama hace algunas semanas, que es no solo Uganda, sino el corazón de África Central, es Uganda, Sudán del Sur, la República Centroafricana y el Congo, mucho petróleo, muchos minerales, también muchas tierras raras, todas extremadamente preciosas.

Occidente debe estar presente allí y EEUU tiene que ejercer el control, olvidad a China. Esto significa que se pondrá al día el AFRICOM, el Comando Africano ubicado en Stuttgart, Alemania, y que probablemente estará pronto en Bengasi, Libia.

Estuve hablando con gente de la Unión Europea en Bruselas hace algunos días, unos disidentes inteligentes que no están de acuerdo con lo que están haciendo, y me dijeron confidencialmente: “Mira, va a haber una base militar en Libia. Fue el proyecto desde el comienzo”.

No habrá muchos soldados europeos en el terreno, serán turcos, qataríes, de los Emiratos Árabes Unidos (EAU), esos mercenarios que son entrenados por Blackwater –ahora Xe– en los EAU. Esa gente será parte de esa base y será la base que la OTAN y AFRICOM deseaban en territorio norteafricano.

Para mí la primera respuesta a su pregunta es la siguiente: La Guerra contra el terror fue una diversión que duró más o menos diez años. Ahora, incluso el Pentágono, la CIA, el FBI, la Agencia Nacional de Seguridad, el gobierno de Obama, todos dicen bien fuerte: “Al Qaeda es ineficaz operativamente”, son sus propias palabras.

Prácticamente todos están muertos, aparte de (Aymán) Al Zawahiri y el nuevo sujeto que han nombrado como su comandante militar, pero que ni siquiera puedo recordar su nombre, tienen uno nuevo casi cada semana. Todos están muertos, ya no están en Afganistán, tienen unos pocos entrenadores en las áreas tribales, en los "waziristanes", son ineficaces en el resto del mundo, aunque, por cierto, ahora están en el poder en Trípoli, porque han sido utilizados por Occidente. Esos individuos recibieron entrenamiento en un campo militar al norte de Kabul.

Estuve en ese sitio a principios de 2001 y me dijeron que tenían a numerosos libios. Y sí, esos libios fueron los tipos del Grupo de Combate Libio Islámico, LIFG, y recibieron entrenamiento en ese campo al norte de Kabul, era muy fácil llegar al lugar. Así que ahora están en Libia, el comandante militar de Trípoli, Abdelhakim Belhadj, con sus secuaces. Están muy bien armados, muy bien entrenados, no se irán, y Occidente utilizó a esos yihadistas vinculados a Al Qaeda sin pensarlo dos veces.

¿Diría que Al Qaeda, que ahora es un fantasma y en los “buenos días” era una fuerza real, fue un instrumento útil para la política exterior de EEUU?

Pepe Escobar: ¡Sí, claro que lo fue! Fue la perfecta excusa porque les dio el pretexto para tratar de implementar la Dominación de Espectro Completo dondequiera que podían hacerlo. En Asia Central estuvieron muy activos hasta hace un par de años, durante el gobierno de (George W.) Bush.

Hay que recordar que en esos días (Dick) Cheney solía ir a Asia Central cada dos o tres meses. EEUU trató de llegar a acuerdos directamente con los kazajos, los turkmenos y especialmente con los azeríes, la elite azerí está muy cercana a los republicanos de EEUU. Por eso Dick Cheney iba todo el tiempo.

Y su embajador especial, quien todavía trabaja para el gobierno de Obama, Richard Morningstar, es el enviado petrolero de Washington en Asia Central, conoce bien el área, conoce a todos los actores. Los estadounidenses trataron de presionarlos: “No lleguéis a acuerdos con Rusia, no lleguéis a acuerdos con China, dejad de lado a Irán y poneos de acuerdo con nosotros”. ¿Qué pasa ahora? Hicieron acuerdos con Rusia, hicieron acuerdos con China, no dejaron de lado a Irán y no se pusieron de acuerdo con los estadounidenses. (Se ríe)

Usualmente la gente espera que cuando uno inicia una guerra quiere ganarla. ¿Pero no es el caso en Asia Central, donde un teatro de guerra perpetua tiene ciertas ventajas para el “complejo militar-petrolero” (como lo llamó el economista James K. Galbraith) frente a China y Rusia?

Pepe Escobar: Sí, pero el problema es que no saben con quién están tratando. Olvidan los factores culturales; olvidan que los turkmenos, por ejemplo, son muy independientes y prefieren los negocios con gente que habla su mismo lenguaje, que es el ruso. Si el intermediario (Dmitri) Medvédev va a Ashgabat a hablar con el presidente (Gurbanguly) Berdimuhamedov en ruso, es mucho más fácil llegar a un acuerdo.

O si los chinos van a Ashgabat, dicen: “Ved, construimos todos lo que queráis e incluso construiremos un gasoducto nosotros mismos. Por lo tanto, dadnos un buen precio por vuestro gas y construiremos mañana ese gasoducto de Turkmenistán oriental a China occidental.” Y es exactamente lo que hicieron, el gasoducto se inauguró hace dos años. Y lo mismo se aplica a los africanos: no hay condicionamientos, no hay interferencias en la política interna.

Los estadounidenses trataron de hacerlo por un tiempo, lo intentaron con Uzbekistán y ese sujeto que hierve a su propia gente, Islam Karimov. Tenía un acuerdo muy amplio con el gobierno de Bush, y EEUU tuvo una base militar en Karimabad cerca de la frontera afgana durante los años de Bush que fue muy útil para los estadounidenses, pero después comenzaron a criticar los derechos humanos en Uzbekistán, de modo que ¿qué dijeron los uzbekos? No más base, ¡adiós! Y forman parte de ese gasoducto que va a Turkmenistán a China a través de Uzbekistán. Han cambiado un poco su táctica, pero a fin de cuentas los estadounidenses perdieron su juego.

Ahora los estadounidenses se dieron cuenta de que estaban perdiendo terreno ante Rusia y China en Asia Central, de modo que se reposicionaron en el Golfo Pérsico, en el norte de África y también en el interior de África. Libia será muy útil para nuevas exploraciones de petróleo y gas. Los libios dicen que mantendrán los contratos que tienen con los italianos, existe ese gasoducto que va del norte de Libia a Sicilia, y también los embarques a Italia. Pero los nuevos contratos serán para British Petroleum y los estadounidenses, no para los chinos y los rusos.

Libia fue, es y será lucrativa para las principales corporaciones energéticas occidentales. En Asia Central su única esperanza es Azerbaiyán, porque allí controlan más o menos el negocio energético y, como he dicho, las elites trabajan básicamente como una satrapía de Washington. Pero el problema es que no pueden controlar Turkmenistán. Han estado presionando a Turkmenistán para construir Nabucco, el gasoducto. Nabucco costará una fortuna, cerca de 20.000 millones de euros, nadie sabe de dónde proviene el dinero, especialmente en medio de una crisis europea.

Los turkmenos dicen que pueden suministrar suficiente gas, pero nadie sabe si realmente tienen esa cantidad, porque están intercambiando gas con Irán, están vendiendo mucho a China, y todavía están vendiendo a través del antiguo gasoducto soviético. Nabucco necesitará mucho gas y nadie sabe si Turkmenistán lo tiene. Y los turkmenos todavía dicen: debéis demostrarnos que tenéis la inversión para el gasoducto, que puede construirse en los próximos tres o cuatro años, para que podamos comprometer nuestras reservas de gas para ese gasoducto.

Pero eso significa que, si Turkmenistán no tiene suficiente gas, los europeos tendrán que encontrarlo en otro sitio, y no podrá ser en Azerbaiyán, a menos que gasten más de 22.000 millones de dólares en nueva inversión.

Esto quiere decir que, mientras todos están trabados, los rusos construyeron dos gasoductos: North Stream y South Stream. Putin está ganando la guerra contra Nabucco porque comenzó primero y llegó a tratos con gobiernos, con Gerhard Schröder de Alemania para North Stream y con Silvio Berlusconi de Italia para South Stream. Por eso North y South Stream están ganando contra Nabucco, aunque todavía no saben de dónde provendrá el dinero, no saben si tendrán suficiente gas y no saben dónde encontrar el gas si no es en Turkmenistán o en Azerbaiyán.

Turquía también quiere tener mucho gas, más los aranceles de tránsito. Es un lío total. Todo el tiempo leo esos anuncios oficiales de Nabucco, que está basado en Viena, y más o menos cada mes hay una comunicación oficial: va a funcionar, tenemos los 20.000 millones de euros, estará listo en 2017, comenzaremos el próximo año, pero son cosas que hemos estado oyendo durante los últimos cinco años, si no me equivoco.

Otro problema central es el comercio de opio y heroína en Afganistán. ¿Cuáles son sus observaciones respecto a este problema? ¿Quiénes son los principales actores en ese negocio? ¿No diría que todo el asunto es una vergüenza para Occidente?

Pepe Escobar: Oh, así es. Uno de los principales protagonistas ha sido siempre Ahmed Ali Karzai, hermano de Hamid Karzai. Me encontré con él después del 11-S en Quetta. Siempre vivía en Quetta porque es su base perfecta. Quetta es un sitio fascinante. Diría que es la capital del contrabando de Oriente, y no es poco, porque compite con Hong Kong. En realidad, (Karzai) compite con todos, con los rusos, con la mafia ucraniana.

En Quetta encuentras una mafia del transporte, una mafia de la heroína, y desde Quetta comienzan a diversificarse todas esas redes. Hay una red que pasa por el norte de Pakistán y va a Tayikistán, otra se bifurca en Tayikistán y va hacia Asia Central y de Asia Central a Turquía.

Existen esas redes del opio paquistaníes/afganas, y otra red tayika que se dedica básicamente a refinar. Todos saben que es una red de la CIA, y no sabemos con exactitud qué trayectoria sigue. Probablemente sea una trayectoria de Afganistán vía Uzbekistán para llegar a Turquía, probablemente volando desde Uzbekistán. Cada cual tiene su red.

Que yo sepa, las mafias chinas no tienen una red en Afganistán, pero tal vez pronto la tengan. Y éste es el principal problema para Rusia. Cada vez que se habla con funcionarios rusos sobre cuál es el gran negocio en Afganistán, dicen inmediatamente: “Hay una guerra de la droga contra nosotros, y la fuente es el opio afgano”.

La verdad es que tienen ahora más víctimas en relación con la heroína de las que tuvieron durante los años ochenta con la guerra en Afganistán.

Pepe Escobar: Tiene toda la razón, exactamente. Es uno de los enfoques cruciales de los rusos dentro de la Organización de Cooperación de Shanghái. No se trata solo de mantener las bases estadounidenses fuera de la región, como también quieren los chinos. Se trata de tratar de encontrar una manera de combatir a esas mafias de la droga, del opio. Es un gran problema para Rusia, y también es un gran problema para Irán.

Para Irán, debido a los refugiados afganos. Los refugiados afganos se fueron sobre todo a Irán oriental, por lo tanto, si se va a Mashhad, en Irán oriental, si pasa por los suburbios de Mashhad, es el centro de opio, es el centro del contrabando. Atraviesan Afganistán, cruzan a través de Herat, de Herat hacia Mashhad – ahora con muy buenas carreteras, se tarda un máximo de siete horas– y desde Mashhad distribuyen ese opio por todo Irán. También es un inmenso problema de la droga para Irán, e Irán es miembro observador de la Organización de Cooperación de Shanghái, y una de las principales razones para que se haya unido a la SCO es tratar de organizar un mecanismo regional para librar una verdadera guerra de la droga, porque esos países sufren considerablemente debido a ella.

Si es verdad, procesan heroína en Afganistán, no solo cultivan el opio. Y una pregunta que me hago siempre es: ¿quién suministra los productos químicos involucrados en el proceso de fabricación? Me imagino que los afganos no tienen fábricas para producir cloruro de acetilo, ¿o las tienen?

Pepe Escobar: Honestamente, no puedo responder esta pregunta, pero diría que existe ayuda externa, es verdad. En Afganistán no pueden simplemente procesar. De hecho, las refinerías solían estar en Tayikistán o en Pakistán, en Quetta, por ejemplo, o en Dushanbe en Tayikistán. La gente del valle Panjshir que tiene que ver con el tráfico, todo se concentra en Dushanbe, a 40 minutos del norte de Afganistán en helicóptero – y tiene sus propios helicópteros privados. Por lo tanto diría que sí, que hay ayuda externa, y entonces, claro está, viene la especulación: ¿será ayuda externa occidental? (Se ríe)

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Extracto de la entrevista publicada por Consortiumnews en diciembre de 2011 y por Rebelión.org el 2-1-2012. Traducción editada.

jueves, 21 de abril de 2011

El surgimiento de otra gobernanza mundial

Jean-Pierre Raffarin

Occidente le presta muy poca atención a los movimientos que ocurren en el mundo cuando no es él mismo el protagonista. Los franceses, por su parte, son muy egocéntricos. La reunión de los BRICS, el fin de semana pasado en China, donde se juntaron los jefes de Estado de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, ha incidido seriamente en el proceso de globalización: lo que era global –y así, unificador– se está tornando complejo y, por lo tanto, plural.

Los miembros del “Boao forum for Asia”, entre los cuales estaba un puñado muy pequeño de occidentales, fueron invitados a participar de las conclusiones de ese encuentro estratégico, entre la indiferencia general de los países desarrollados. Fue un error de Occidente. El G-5 tiene la intención de desempeñar su papel en la gobernanza mundial, por medio de su diplomacia y de su economía, combinadas.

Con altos niveles de crecimiento y esfuerzos de control presupuestario, especialmente en Brasil, y con reservas considerables vinculadas al ahorro popular en China, ese “bloque” tiene perfecta conciencia de los “servicios” que le presta a la economía mundial. Algunos elementos son particularmente marcantes:

- Esos cinco países son dirigidos por cinco líderes mundiales, todos conocidos y reconocidos en la escena internacional. La denominación del encuentra era clara: “BRICS – Encuentro de Líderes”. Cada uno en su continente, esos cinco líderes ejercen una influencia mundial. Juntos, ellos representam cerca de la mitad del planeta. En el contexto de uma gobernanza mundial que valoriza a los líderes, como Barack Obama, Nicolas Sarkozy, Angela Merkel..., que la practicam permanentemente, los países emergentes no se quedan atrás. El liderazgo, ahora, es accesible a todos.

- Los BRICS parecen tener un programa común:

Solidaridad: Juntos, quieren lograr una reforma del sistema mundial, financiero y monetario: “we can not let foreign capital come and go as it pleases” (“no podemos dejar que el capital externo vaya y venga como le dé la gana”). Esta solidaridad se muestra recíproca: Vemos, por ejemplo, a China interceder por el ingreso de Russia en la OMC. Ellos están buscando proyectos en común, mezclados, para los cuales la inmigración creadora sería fomentada y legalizada.

Inflación: La inquietud china se junta aquí a las preocupaciones brasileñas en relación con un ritmo de inflación que, en Brasil, apuntaba en enero a una proyección anual de 6%. Los BRICS quieren coordinar mejor una lucha común en torno a esa cuestión. Europa no está exenta de esta inquietud. Para nosotros, el nivel de la deuda aumenta la gravedad de ese tema.

Crecimiento: Los cinco países hacen de la búsqueda de un “nuevo crecimiento” una prioridad compartida; un crecimiento menos hambriento por carbono y menos generador de desigualdad que el tradicional crecimiento ocidental. El XII plan chino propone un crecimiento verde (economía de energía, energías renovables, ciudades verdes...) y social (habitación, protección social, salud, combate a las desigualdades regionales...), todos temas consensuales entre los cinco países.

Como el liderazgo, la virtud del desarrollo duradero no es algo reservado a unos pocos.

La paz es el último mensaje, mas no el menor. La cumbre de los BRICS fue precedida por un llamado del presidente Hu Jintao para que haya un cese del fuego en Libia. Los emergentes quieren ser pacíficos y se presentan como tales. El mensaje gana fuerza por el contraste con el mundo occidental, involucrado militarmente en un gran número de teatros.

Esa estrategia de los BRICS no debería traerle grandes problemas a la diplomacia francesa, que está creíblemente comprometida con la reforma de la gobernanza mundial. Nosotros mantenemos excelentes relaciones com cada uno de estos países.

Como China, Francia se posiciona en el interior de numerosos círculos, en la intersección de los cuales nuestro país busca las posiciones favorables a sus convicciones y a sus intereses. Eso nos impone, sin embargo, una visión más compleja que simplificadora de la globalización y un énfasis de nuestra acción exterior que privilegie la diplomacia económica.

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Publicado en Le Monde y luego en Carta Maior el 21-4-2011. Traducción libre de la versión en portugués.

viernes, 15 de abril de 2011

Libia y la nueva doctrina estratégica de EEUU

Thierry Meyssan

A menudo se dice que los generales no anticipan el cambio que viene y preparan la próxima guerra como si ésta tuviera que ser similar a la anterior. Eso se aplica también a los comentaristas políticos: interpretan los nuevos eventos no por lo que son, sino como si se estuvieran repitiendo los hechos que los precedieron.

Cuando los movimientos populares derrocaron a Zine el Abidine Ben Alí en Túnez y en Egipto a Hosni Mubarak, muchos pensaban que estaban presenciando una "revolución de jazmín" y una "revolución de la flor de loto", igual a las revoluciones de colores que la CIA y la NED han llevado a cabo a lo largo del tiempo desde la desaparición de la URSS.

Algunos hechos parecían darles la razón, como la extraña presencia de agitadores serbios en El Cairo o la difusión de propaganda contra los regímenes. Pero la realidad era muy diferente. Esas fueron auténticas rebeliones populares y Washington intentó, sin éxito, desvirtuarlas para su provecho. En definitiva, tunecinos y egipcios no aspiraban a la American Way of Life, sino más bien a deshacerse de dictadores títeres manipulados por Estados Unidos.

Cuando se produjeron disturbios en Libia, esos mismos comentaristas intentaron recuperar la zaga de la realidad argumentando que, esta vez, se trataba de un levantamiento popular contra Gadafi. A continuación, acompañaban sus editoriales con cándidas mentiras, presentando al coronel como un eterno enemigo de la democracia occidental, olvidando que el mismo dictador colaboraba activamente con Estados Unidos desde hacía ocho años.

Pero, si miramos más de cerca, lo que está ocurriendo en Libia constituye un avivamiento del antagonismo histórico entre la región de Cirenaica, por un lado, y Tripolitania y Fezzan del otro. Sólo en segundo lugar el conflicto ha tomado una inclinación política, el de una insurrección de personas identificándose con los monárquicos, a quienes pronto se les unieron todo tipo de pequeños grupos de la oposición (naseristas, jomeinistas comunistas, islamistas, etc.). En ningún momento la insurrección se ha extendido por todo el país.

Razonamiento equivocado

A pesar de esto, en Libia, cualquier voz que asegure que el conflicto ha sido fabricado e instrumentado desde afuera, etiquetándolo de “colonial”, recibe protestas. La opinión de la mayoría es que la intervención militar extranjera va a permitir al pueblo libio liberarse del tirano y que los “errores” de la coalición no pueden ser peores que los crímenes del genocida.

Sin embargo, ya la historia ha demostrado la falsedad de este razonamiento. Por ejemplo, muchos iraquíes opuestos a Sadam Husein y que acogieron como salvadoras a las tropas occidentales, ahora, ocho años y un millón de muertes más tarde, reconocen que la vida era mejor en el país en tiempos del déspota.

La opinión generalizada sobre el razonamiento falso en Libia se basa en una serie de convicciones erróneas:

- Contrariamente a lo que afirma la propaganda occidental (y a aquello a lo que parece dar crédito la proximidad cronológica y geográfica con Túnez y Egipto), todo el pueblo libio no se levantó contra el régimen de Gadafi. El coronel todavía tiene legitimidad popular en Tripolitania y Fezzan, regiones en las que distribuyó armas y dinero entre la población para resistir el avance de los insurgentes de Cirenaica y los ataques de las potencias extranjeras.

- Contrariamente a lo que afirma la propaganda occidental (a través de los medios) y a lo que parecen reafirmar las propias declaraciones del furioso "Hermano Líder", Gadafi nunca ha bombardeado directamente su propia población civil. Ha hecho uso de la fuerza militar contra el golpe de Estado sin tener en cuenta las consecuencias para la población civil, lo que es similar a lo que hacen los extranjeros con los bombardeos. Esta distinción no tiene importancia para las víctimas, pero en derecho internacional separa los crímenes de guerra de los crímenes contra la humanidad.

- Por último, contrariamente a lo que afirma la propaganda y el romanticismo revolucionario de opereta de Bernard Henry Lévy, la revuelta de Cirenaica no tiene nada de espontánea. Fue preparada por la DGSE, el MI6 y la CIA. Para formar el Consejo Nacional de Transición, los franceses se basaron en la información y los contactos de Masud El Mesmar, antiguo compañero y confidente de Gadafi, quien desertó en noviembre de 2010 y recibió asilo en París.

Para restaurar la monarquía, los británicos revivieron las relaciones del príncipe Muhamad al Sanusi, pretendiente al trono del Reino Unido de Libia (en la actualidad en el exilio en Londres) y han distribuido por todas partes la bandera roji-negri-verde con la media luna y la estrella.

Por su parte, los estadounidenses han tomado el control económico y militar, repatriando desde Washington a muchos libios en el exilio para ocupar los ministerios claves y la sede del Consejo Nacional de Transición.

Mientras tanto, el debate sobre la “conveniencia” de la intervención internacional es el árbol que oculta el bosque.

Si damos un paso atrás nos damos cuenta de que la estrategia de las grandes potencias occidentales ha cambiado. A pesar de que siguen usando y abusando la retórica de la “prevención del genocidio” y del “deber de la intervención humanitaria” de los hermanos mayores, o incluso del “apoyo fraterno” a los pueblos que luchan por su libertad, sus acciones hablan de modo diferente.

La "Doctrina Obama"

En su discurso en la National Defense University, el presidente Obama definió varios aspectos de su doctrina estratégica, destacando lo que la distingue de las de sus predecesores, Bill Clinton y George W. Bush.

Primero dijo: "En sólo un mes, EEUU ha conseguido, junto a sus socios internacionales, movilizar una amplia coalición para obtener un mandato internacional de protección a civiles, detener el avance de un ejército, evitar una masacre y establecer, con sus aliados y socios, una zona de exclusión aérea. Para poner en perspectiva la velocidad de nuestra reacción militar y diplomática deben recordar que en la década de 1990, cuando las personas eran intimidadas en Bosnia, se tardó más de un año para que la comunidad internacional interviniera con medios aéreos para proteger a los civiles. Esta vez sólo nos llevó 31 días”.

Esta rapidez contrasta con el período de Bill Clinton. Ello se explica de dos maneras: Por un lado, Estados Unidos en 2011 tiene un plan, mientras que en los años 90 dudaba entre si se dedicaba a disfrutar de la desaparición de la URSS para enriquecerse comercialmente o construía un imperio sin rival. Por otro lado, la política de la "reinicialización" (reset) de la administración Obama, apuntando a sustituir la negociación de la confrontación, ha dado en parte sus frutos con Rusia. Aunque esta nación sea uno de los grandes perdedores económicos de la guerra de Libia, Moscú ya ha aceptado el principio, incluso si los nacionalistas Vladimir Putin o Vladimir Chamov tienen ardores de estómago.

Luego, en el mismo discurso del 28 de marzo de 2011, Obama continuó: "Nuestra alianza más efectiva, la OTAN tomó el mando de la ejecución del embargo de armas y la zona de exclusión aérea. Anoche, la OTAN decidió asumir la responsabilidad adicional para la protección de los civiles libios. (...) Estados Unidos jugará (...) un papel de apoyo, especialmente en términos de inteligencia, de apoyo logístico, de la asistencia en la búsqueda y rescate, y de las interferencias en las comunicaciones del régimen. Debido a esta transición hacia una coalición más amplia, fundada sobre la OTAN, los riesgos y los costos de tales operaciones –para nuestras tropas y nuestros contribuyentes– se reducirán considerablemente”.

No obstante, después de haber puesto por delante de Francia y fingir estar arrastrando los pies, Washington admitió haber "coordinado" todas las operaciones militares desde el principio. Obama hizo esto para anunciar inmediatamente la transferencia de esta responsabilidad a la OTAN.

En términos de comunicación interna, es evidente que el Nobel de la Paz Barack Obama no quiere dar la imagen de un presidente que dirige a su país a una tercera guerra en el mundo musulmán después de Afganistán e Irak. Sin embargo, esta cuestión de relaciones públicas no debe hacer olvidar lo fundamental: Washington ya no quiere ser el policía del mundo, pero tiene la intención de ejercer un leadership sobre las grandes potencias, intervenir en nombre de un “interés colectivo” y "mutualizar" los costos. En este contexto, la OTAN se convertirá en la estructura de coordinación militar por excelencia, en la que Rusia –o incluso más tarde China– deberán participar.

Por último, Obama acabó su discurso en la National Defense University: "Habrá ocasiones en que nuestra seguridad no será amenazada directamente, pero en las cuales nuestros intereses y nuestros valores sí lo serán. A veces la historia nos pone cara a cara con desafíos que amenazan nuestra humanidad y nuestra seguridad común: intervenir en el caso de los desastres naturales, por ejemplo, o prevenir un genocidio y preservar la paz; asegurar la seguridad regional y mantener el flujo del comercio. Estos tal vez no sean problemas americanos, pero también son importantes para nosotros. Estos son problemas que merecen resolverse. Y en estas circunstancias, sabemos que los Estados Unidos, en tanto que nación más poderosa del mundo, a menudo serán llamados a prestar asistencia".

De este modo Barack Obama rompe con el encendido discurso de George W. Bush, quien pretendía extender por el mundo entero el American Way of Life a punta de bayoneta. Pero aunque EEUU asegura que desplegará recursos militares para causas humanitarias u operaciones de mantenimiento de la paz, sólo concibe la guerra para la "seguridad regional y mantener el flujo del comercio."

Este punto merece una explicación detallada.

Cambio estratégico

Por convención o por conveniencia, los historiadores llaman a cada doctrina estratégica por el nombre del presidente que la lleva a cabo. En realidad, la doctrina estratégica se desarrolla ahora en el Pentágono y no en la Casa Blanca. El cambio fundamental no se ha producido con la entrada de Barack Obama al Despacho Oval (enero de 2009), sino con la de Robert Gates al Pentágono (diciembre de 2006). Los dos últimos años de la presidencia de Bush no salen, pues, de la "Doctrina Bush", sino que son el preludio de la "Doctrina Obama". Y es justamente porque acaba de ganar que Robert Gates plantea retirarse con orgullo del trabajo acabado.

Para hacerme entender, yo distinguiría entre una "doctrina Rumsfeld" y una "doctrina Gates". En la primera, el objetivo es cambiar los regímenes políticos, uno por uno en todo el mundo, hasta que todos ellos sean compatibles con el de Estados Unidos. A éstos se les llama "democracias de mercado", aunque puedan definirse como sistemas oligárquicos en el que pseudo-ciudadanos están supuestamente protegidos de las acciones arbitrarias del Estado y pueden elegir a sus líderes, pero no pueden elegir sus políticas. Este objetivo fue el que llevó a la organización de las revoluciones de colores, como la ocupación de Afganistán e Irak.

Sin embargo, dice Barack Obama en el mismo discurso: "Gracias a los extraordinarios sacrificios de nuestras tropas y la determinación de nuestros diplomáticos, tenemos muchas esperanzas en el futuro de Irak. Pero el cambio de régimen tomó ocho años, costó miles de vidas estadounidenses e iraquíes y cerca de un billón de dólares. No podemos permitir que eso vuelva a suceder en Libia".

En resumen, este objetivo de una Pax Americana, que a la vez protegería y dominaría todos los pueblos de la Tierra, es económicamente inviable. Del mismo modo, además, que el ideal de convertir la humanidad entera a la American Way of Life.

Otra visión imperial, más realista, se ha impuesto poco a poco en el Pentágono. Fue popularizada por Thomas PM Barnett en su libro “The Pentagon’s New Map. War and Peace in the Twenty-First Century”.

El mundo del futuro estaría dividido en dos. Por un lado, el centro estable en torno a Estados Unidos, para los países desarrollados o, al menos, para los democráticos. El otro, una periferia abandonada a sí misma, sumida en el subdesarrollo y la violencia. El rol del Pentágono sería el de garantizar el acceso del mundo civilizado a la riqueza natural de los suburbios y protegerla.

Esta visión presupone que Estados Unidos está compitiendo cada vez más con otros países desarrollados, pero se convierte en su líder de seguridad. Parece posible con Rusia, desde que el presidente Dmitry Medvédev abrió el camino para la cooperación con la OTAN durante el desfile para conmemorar el final de la Segunda Guerra Mundial, en la cumbre de Lisboa. Pero puede ser más complicado con China, cuya nueva dirección parece más nacionalista que la anterior.

La extensión inevitable

La división del mundo en dos zonas, una estable y otra caótica, donde la segunda es la reserva de las riquezas naturales de la primera, obviamente, plantea una cuestión de límites. En la obra de Barnett (2004), los Balcanes, Asia Central, la mayor parte de África, los Andes y América Central son lanzados a las tinieblas. Tres estados miembros del G-20 (de los cuales uno es también miembro de la OTAN), están condenados al caos: Turquía, Arabia Saudita e Indonesia. Este mapa no es estático y las repescas siguen siendo posibles. Así, Arabia Saudita está ganando sus galones aplastando con sangre la revuelta de Bahrein.

Puesto que ya no es una cuestión de ocupar los países, sino de mantener en el tiempo las áreas de explotación y llevar a cabo redadas, en caso necesario, el Pentágono tiene la necesidad de extender a toda la periferia el proceso de fragmentación o "remodelación" que se inició en el "gran Medio Oriente" (Greater Middle-East).

El objetivo de la guerra ya no es la explotación directa de un territorio, sino la desintegración de toda posibilidad de resistencia. El Pentágono se está centrando en el control de las rutas marítimas y las operaciones aéreas para subcontratar en mayor medida las operaciones de tierra a sus aliados. Este fenómeno es el que acaba de comenzar en África con la partición de Sudán y las guerras en Libia y Costa de Marfil.

Si en términos de discurso democrático el derrocamiento del régimen de Muamar Gadafi sería una meta gratificante, no lo es desde el punto de vista del Pentágono, para quien no es ni necesario ni deseable. En la "doctrina Gates" más vale mantener un Gadafi histérico y humillado en un reducto tripolitano que una gran Libia unificada, capaz de mantener la resistencia contra la ocupación.

Por supuesto, el resultado de esta nueva visión estratégica no será sin dolor. Habrá flujos de migrantes, que hoy son cada vez más, huyendo del infierno de la periferia para entrar en el paraíso del centro. Y habrá esos incorregibles humanistas que insisten en pensar que el paraíso de unos no debe construirse sobre el infierno de otros.

Es este proyecto de guerra sostenida el que está en juego en Libia, y es con relación a él que cada uno tiene que tener una posición clara.

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Publicado originalmente a comienzos de abril en egaliteetreconciliation.fr, luego en voltairenet.org y en rebelion.org el 15-4-2011. Me tomé la libertad de editar bastante esta traducción, con intervenciones estilísticas importantes. También omití las citas y las referencias bibliográficas.