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lunes, 29 de abril de 2013

LXXII

César Vallejo

Lento salón en cono, te cerraron, te cerré,
aunque te quise, tú lo sabes,
y hoy de qué manos penderán tus llaves.

Desde estos muros derribamos los últimos
escasos pabellones que cantaban.
Los verdes han crecido. Veo labriegos trabajando,
los cerros llenos de triunfo.
Y el mes y medio transcurrido alcanza
para una mortaja, hasta demás.

Salón de cuatro entradas y sin una salida,
hoy que has honda murria, te hablo
por tus seis dialectos enteros.
Ya ni he de violentarme a que me seas,
de para nunca; ya no saltaremos
ningún otro portillo querido.

Julio estaba entonces de nueve. Amor 
contó en sonido impar. Y la dulzura
dio para toda la mortaja, hasta demás.

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De Trilce, 1922.

lunes, 11 de abril de 2011

Toro mata

Canción popular peruana
Recopilación y arreglo: Carlos Soto de la Colina

Toro mata, ahí, toro mata,
toro mata arrrumbambero
¡ay! toro mata, toro torito.

La color no le permite
hacer el quite a Pititi
¡ay! toro mata.

Toro viejo se murió
mañana comemos carne,
¡ay! toro mata

¡Ay! la pondé, pondé, pondé,
este negro no es de aquí,
este negro es de Acarí.

Hay que matar a ese negro,
¿quién trajo a ese negro aquí?
¡Ay la pondé, pondé, pondé!
¡Ay la pondé e e!


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No sé si fue de tanto oír el acento de la gente en las noticias sobre las elecciones en Perú o si fue de tanto ver en la TV imágenes de ese país, lleno de belleza por todas partes. Lo cierto es que evoqué olores, sabores e incluso sonidos, como este landó costeño que se toca con la tradicional caja de madera y que fue grabado por Caitro Soto en su disco Canto a cañete, 1973.

domingo, 20 de febrero de 2011

Considerando

Escuche el poema

César Vallejo

Considerando en frío, imparcialmente,
que el hombre es frío, tose y, sin embargo,
se complace con su pecho colorado;
que lo único que hace es componerse
de días;
que es lóbrego mamífero y se peina…

Considerando
que el hombre procede suavemente del trabajo
y repercute jefe, suena subordinado
que el diagrama del tiempo
es constante dianorama en sus medallas
y, a medio abrir, sus ojos estudiaron
desde lejanos tiempos,
su forma famélica de masa…

Comprendiendo sin esfuerzo
que el hombre se queda, a veces, pensando,
como queriendo llorar
y, sujeto a tenderse como objeto,
se hace buen carpintero, suda, mata
y luego canta, almuerza, se abotona…

Considerando también
que el hombre es en verdad un animal
y, no obstante, al voltear, me da con su tristeza en la cabeza…

Examinando, en fin,
sus encontradas piezas, su retrete,
su desesperación, al terminar su día atroz, borrándolo…

Comprendiendo
que él sabe que le quiero
que le odio con afecto y me es, en suma, indiferente…

Considerando sus documentos generales
y mirando con lentes aquel certificado
que prueba que nació muy pequeñito…

le hago una seña,
viene,
y le doy un abrazo, emocionado.
¡Qué más da! Emocionado… Emocionado…

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De Poemas humanos, 1939.

martes, 15 de febrero de 2011

Leyenda VI

Inca Garcilaso de la Vega

Dicen que el Hacedor puso en el cielo a una doncella, hija de un rey, que tiene un cántaro lleno de agua para derramarla cuando le ha menester, y que un hermano de ella lo quiebra a sus tiempos, y que del golpe se causan los truenos, relámpagos y rayos. Dicen que el hombre los causa, porque son hechos de hombres feroces y no de mujeres tiernas. Dicen que granizar, llover y nevar lo hace la doncella, porque son hechos de más suavidad y blandura y de tanto provecho. Dicen que un inca poeta y astrólogo hizo y dijo los versos, loando las excelencias y virtudes de la dama, y que Dios se las había dado para que con ellas hiciese el bien a las criaturas de la Tierra. La fábula y los versos, dice el padre Blas Valera, que halló en los nudos y cuentas historiales, y que, admirado de que los amautas hubiesen alcanzado tanto, escribió los versos y los tomó de memoria para dar cuenta de ellos. Yo me acuerdo de haber oído esta fábula en mi niñez, con otras muchas que me contaban mis parientes, pero, como niño y muchacho, no les pedí la significación, ni ellos me la dieron.

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Tomado de Leyendas y hechos fabulosos del antiguo Perú, 1962, una selección de escritos de este gran poeta y narrador del siglo XVI.

lunes, 8 de noviembre de 2010

París, octubre 1936

César Vallejo

Escuche el poema

De todo esto yo soy el único que parte.
De este banco me voy, de mis calzones,
de mi gran situación, de mis acciones,
de mi número hendido parte a parte,
de todo esto yo soy el único que parte.
De los Campos Elíseos o al dar vuelta
la extraña callejuela de la Luna,
mi defunción se va, parte mi cuna,
y, rodeada de gente, sola, suelta,
mi semejanza humana dase vuelta
y despacha sus sombras una a una.
Y me alejo de todo, porque todo
se queda para hacer la coartada:
mi zapato, su ojal, también su lodo
y hasta el doblez del codo
de mi propia camisa abotonada.

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De Poemas humanos, 1939.