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domingo, 23 de febrero de 2014

Sabana

Simón Díaz

Sabana, sabana...

Con tu brisa de mastranto,
tus espejos de lagunas,
centinela de palmeras
que se asoman con la luna.

Aquí me quedo contigo
aunque me vaya muy lejos,
como tórtola que vuela
y deja el nido en el suelo,

Se me aprieta el corazón,
no ver más tu amanecer
ni al cimarrón ni la mata
ni la garza que levanta.

Con el cabestro te dejo
amarrados mis amores,
gota a gota que te cuente
mis penas el tinajero.

Ya tu arestín mañanero
no me mojará los ruedos
ni el humo de leña verde
hará que mis ojos lloren.

Mañana cuando me vaya
te quedarás tan solita,
como becerro sin madre,
como morichal sin agua.

Sabana, sabana...



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Canción lanzada en su LP Tonadas, 1974.

lunes, 24 de junio de 2013

Tambor de Caraballeda

Un solo pueblo

Leo leo le, leo leo la
leo leo leo leo leo leo la
ay golpe

(bis)

Juana Paliteria, la de Choroní
la mandé a buscá y no quiso vení
ay golpe

Juana Paliteria, la de Curazao
se lava la cara con agua 'e pescao
ay golpe

Ay Julián Julián, Julián José
repícame los tambores 
que me los quiero aprendé
golpe

Juana Paliteria, la de Pozo Hondo
se lava la cara pero es muy jediondo
ay Juan

Ay San Juan Bautista de mi corazón,  
tú tienes la culpa, yo tengo razón
San Juan

Me pica el hueso,
hueso que hueso, hueso
hueso que hueso, hueso
hueso, hueso, hueso
que me pica aquí, que me pica allá
que me está picando
me pica el hueso

Buen día Juan
ay como loco
buen día

Sácame el perro ajuera
sácamelo pa' juera
y es' el perro tuyo
y es' el perro malo
sácamelo pa' juera
guau, guau, guau 




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Del disco Viva Venezuela, 1982. Amenizado con mucho ron y sancocho, el golpe de tambor se escucha frenéticamente por toda la costa central venezolana y la región aledaña durante los festejos de San Juan Bautista, que empiezan una semana antes del 24 de junio, día oficial según el santoral católico.

martes, 5 de junio de 2012

Viñeta: María Lionza en la autopista











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Aunque tiene su casa en el Sorte, la diosa mestiza lleva medio siglo sentada sobre su danta en isla central de la Autopista del Este, en Caracas. ¿Cómo hace la gente para ponerle flores?

jueves, 16 de febrero de 2012

Tonada del ordeñador

Composición y arreglo: Antonio Estévez
Interpretación: Soledad Bravo

Noche oscura y tenebrosa
préstame tu claridad
para seguirle los pasos
a la ingrata que se va.

Mañana por la mañana
cubre tu patio de flores
que te viene a visitar
la virgen de los Dolores.

Clavelito, clavelito, clavelito, clavelito…

Estrella de la mañana,
claro lucero del día,
como no me despertaste
si se iba el alma mía.

Mariposa, mariposa, mariposa…

Allá arriba en aquel cerro
tengo un pozo de agua clara
donde se lava la virgen
los piecitos y la cara.

Nube de agua, nube de agua, nube de agua…

Clavelito, clavelito, clavelito, clavelito…

Estrella de la mañana,
claro lucero del día,
como no me despertaste
si se iba el alma mía.



…………….
Las tonadas de ordeño son coplas populares que entonan los campesinos cuando ordeñan las vacas en la madrugada. Esta versión de Antonio Estévez fue grabada por Soledad en 1973, en su LP Cantos de Venezuela.

martes, 14 de febrero de 2012

Bandola venezolana (improvisación)

Interpretación: Ismael Querales


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La bandola llanera es un instrumento popular típico del centro este y del sudeste de Venezuela, nacido en tiempos de la colonia como fruto del encuentro de distintas culturas. Su sonido es tan rico, tan poderoso y tan emotivo que asemeja una voz, un pincel musical capaz de dibujar con sus notas los paisajes más agrestes. 

domingo, 30 de octubre de 2011

El loco Juan Carabina

Letra: Aquiles Nazoa
Música y arreglo: Simón Díaz
Interpretación: Jorge Drexler

El loco Juan Carabina
pasa las noches andando
cuando la luna ilumina
las noches de San Fernando

Cuando la noche está oscura
callado el loco se va
va a perderse en la llanura
nadie sabe a dónde irá

Cuando el gallo da la una
se oye a lo lejos cantar
el loco viendo la luna
le dan ganas de llorar

Esperando se la pasa
que como una novia fiel
venga la luna a la plaza
para conversar con él

La gente del alto llano
más de una noche lunar
con la luna de la mano
han visto al loco pasar

El loco Juan Carabina
sueña por la madrugada
que en la cama de niebla fina
tiene a la luna de almohada

El loco Juan Carabina
pasa las noches llorando
si la luna no ilumina
las noches de San Fernando



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Canción lanzada por Simón Díaz en su LP Tonadas, 1972.

lunes, 23 de mayo de 2011

Fantástico cheng

Intérprete: Pei-I Chen

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El cheng, sheng, sho, shon, khen o como se le prefiera llamar es una fantástica flauta hecha de bambú, típica de China, Japón y varios países del sudeste asiático, de sonido indescriptible.

lunes, 16 de mayo de 2011

Noches larenses

Letra y música: Juan R. Barrios
Interpretación: Quinteto Contrapunto

La noche está tan bella,
todo es silencio y calma,
se nos deleita el alma
con luz de las estrellas.

La luna candorosa
se filtra en el jardín,
acaricia la rosa
que perfuma la brisa
y embellece el jazmín.

Quisiera ser la brisa,
quisiera ser jardín,
contemplar tu sonrisa,
ser rosa, ser jazmín;
ser la noche callada,
de misterio sin fin
y dormir a mi amada
con la armonía plateada
de un arpa y un violín.




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No sé cuándo fue escrita esta canción, pero la grabación del Contrapunto es del disco homónimo de 1962.

domingo, 8 de mayo de 2011

Kaba Gaida (gaita búlgara)



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Esta gaita, parecida a otras que se tocan en Europa, tiene un sonido misterioso y ancestral que evoca distintos orígenes. Algo de celta, talvez, algo de romano, tártaro, eslavo... algo de cíngaro, algo de moro... 

lunes, 11 de abril de 2011

Toro mata

Canción popular peruana
Recopilación y arreglo: Carlos Soto de la Colina

Toro mata, ahí, toro mata,
toro mata arrrumbambero
¡ay! toro mata, toro torito.

La color no le permite
hacer el quite a Pititi
¡ay! toro mata.

Toro viejo se murió
mañana comemos carne,
¡ay! toro mata

¡Ay! la pondé, pondé, pondé,
este negro no es de aquí,
este negro es de Acarí.

Hay que matar a ese negro,
¿quién trajo a ese negro aquí?
¡Ay la pondé, pondé, pondé!
¡Ay la pondé e e!


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No sé si fue de tanto oír el acento de la gente en las noticias sobre las elecciones en Perú o si fue de tanto ver en la TV imágenes de ese país, lleno de belleza por todas partes. Lo cierto es que evoqué olores, sabores e incluso sonidos, como este landó costeño que se toca con la tradicional caja de madera y que fue grabado por Caitro Soto en su disco Canto a cañete, 1973.

domingo, 13 de marzo de 2011

Si de noche ves que brillan

Anónimo venezolano del siglo XIX

Si de noche ves que brillan,
titilantes, las estrellas,
no es que brillan,
no es que brillan,
es que así se besan ellas,
es que así se besan ellas.

Si una nube vierte perlas
no es que llora, es que sube;
es que sube y, en el aire,
siente el beso de otra nube,
siente el beso de otra nube.

Si en ti fijo la mirada
con ternura y embeleso,
no es que miro,
no es que miro,
es que mi alma te da un beso,
es que mi alma te da un beso.


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Canción recopilada y arreglada por el maestro Vicente Emilio Sojo.

lunes, 7 de marzo de 2011

Vai passar

Letra: Chico Buarque
Composición: Chico Buarque y Francis Hime

Vai passar nessa avenida um samba popular,
cada paralelepípedo da velha cidade essa noite vai se arrepiar
ao lembrar que aqui passaram sambas imortais,
que aqui sangraram pelos nossos pés,
que aqui sambaram nossos ancestrais.
Num tempo -página infeliz da nossa história,
passagem desbotada na memória
das nossas novas gerações,
dormia a nossa pátria mãe tão distraída,
sem perceber que era subtraída
em tenebrosas transações;
seus filhos erravam cegos pelo continente,
levavam pedras feito penitentes
erguendo estranhas catedrais,
e um dia, afinal, tinham direito a uma alegria fugaz,
a uma ofegante epidemia que se chamava Carnaval,
o Carnaval, o Carnaval.
Vai passar, palmas pra ala dos barões famintos,
o bloco dos napoleões retintos
e os pigmeus do boulevard,
meu Deus, vem olhar, vem ver de perto uma cidade a cantar
a evolução da liberdade até o dia clarear.
Ai que vida boa, ô lerê,
ai que vida boa, ô lará,
o estandarte do sanatório geral vai passar!
Ai que vida boa, ô lerê,
ai que vida boa, ô lará
o estandarte do sanatório geral... vai passar.


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Hablando del Carnaval...

domingo, 6 de marzo de 2011

Viñeta: Carnaval con calipso

















En la mitología griega Calipso es el nombre de una famosa ninfa. En Venezuela, calipso es un género musical típico del Carnaval en Bolívar, estado amazónico y fronterizo del sureste del país.



martes, 19 de octubre de 2010

Soluciones imaginarias

Escuche esta música para leer el texto

Rómulo Gallegos

Lo extraño fue que a Santos Luzardo también se le ocurrieron soluciones imaginarias.

Con la fría imparcialidad de que se revestía para analizar sentimientos suyos y situaciones difíciles que de ellos dependiesen, se planteó el caso sentándose en el escritorio, despejándolo de la barahúnda de papeles y libros que sobre él había dejado poco antes, poniéndolos en orden, uno sobre otro y separados éstos de aquéllos, como si se tratase de distinguir y analizar lo que eran y contenían, libros de derecho y papeles de la contabilidad del hato, y apoyando las manos sobre unos y otros, cual si necesitara exteriorizar y convertir en cosas inertes los sentimientos sobre los cuales era menester reflexionar, dijo, mirando lo que tenía bajo la izquierda:

–Que Marisela se ha enamorado de mí es evidente, y perdóneseme la vanidad. Era lógico que así sucediera: «los años, la ocasión»... Es bonita, un verdadero tipo de belleza criolla, simpática, interesante como alma, compañera risueña, y sin duda útil para un hombre que haya de llevar indefinidamente esta vida de soledad y de asperezas entre peones y ganados. Hacendosa, valiente para afrontar situaciones difíciles. Pero... ¡Pero esto no puede ser!

Y movió la mano sobre el papel como para borrar lo que allí estuviese escrito. Luego, asentando más la diestra sobre los libros:

–Aquí no hay nada más sino una simpatía, muy natural, y el deseo desinteresado de salvar una pobre muchacha condenada a una triste suerte. Acaso, cuando más, una necesidad, puramente espiritual, de compañero femenino. Pero si esto puede dar origen más tarde a complicaciones sentimentales, lo prudente es ponerle remedio en seguida.

Retiró las manos de libros y papeles, y reclinándose en el asiento, con la cabeza echada hacia atrás, prosiguió su monólogo mental:

–Marisela no debe continuar en casa. Claro que volver al rancho del palmar, ni por un momento. Sería entregársela a míster Danger. ¿Si ese par de tías viejas que tengo en San Francisco consintieran en recibirla? Marisela les sería muy útil, y ellas, en cambio, le harían un gran favor. Acabarían de educarla, completarían la obra emprendida por mí, con esos toques que a un alma de mujer sólo manos de mujer pueden darle: esa ternura que le falta, ese fondo del corazón hasta donde yo no he podido llegar.

En cuanto a Lorenzo, claro está que no voy a exigirles a mis tías que lo reciban también. Se quedará aquí, conmigo. Ya que me lo he echado encima, con él tengo que cargar hasta el fin. Que no estará muy distante, por lo demás. Por eso también hay que ir buscándole soluciones al problema de Marisela. Vivo Lorenzo, aunque sea metido dentro de ese cuarto de donde ya no quiere salir ni para sentarse a la mesa, la convivencia de Marisela conmigo está justificada; pero muerto el padre, las cosas cambiarán de aspecto.

Además, Marisela será para mí una impedimenta que no me dejará disponer de mi vida libremente. Si resuelvo, por ejemplo, regresarme a Caracas o irme a Europa, como antes lo pensaba y ya vuelve a ocurrírseme por momentos, ¿qué hago con Marisela? Abandonarla así como así no sería humano. Hasta cierto punto, yo he contraído un deber moral al emprender la obra de su educación, he cambiado el destino de un alma. Ella era la presa que ya míster Danger había elegido, y por ese camino iba a seguir los pasos de la madre. ¿Voy a decirle ahora: revuélvete, sigue por donde ibas?

Enciende el cigarrillo. Grato es pensar mirando desvanecerse el humo en el aire, sobre todo cuando los pensamientos se van desvaneciendo a medida que son formulados.

–¡Nada! La única solución es que las tías consientan en recibir a Marisela.

Pero antes hay que preparar el terreno. Ya me imagino la exclamación al terminar la carta: «¡Una hija de la Dañera en casa!» Explicarles el caso y persuadirlas de que pueden recibirla sin escrúpulos de conciencia ni temor de maleficios.

Tira el cigarrillo, que ha dado de pronto un humo amargo, y con movimientos de atención ausente de ellos se pone a arreglar los papeles de modo que no sobresalgan uno del otro, mientras se dice, ya no mentalmente, sino con palabras emitidas:

–Pero, para ir a San Francisco es necesario esperar a que termine la vaquería. Por ahora no puedo moverme de aquí. Entretanto, si a la casa de El Bruscal se le pudieran hacer reparaciones, allí podría vivir Lorenzo con su hija.

Llama:

–¡Antonio!

–Antonio no está por aquí –responde por allá Marisela.

Y –¡cosa extraña!– el problema ha desaparecido de pronto o, por lo menos, la necesidad apremiante de resolverlo en seguida.

¿Acaso, con lo que había descubierto la noche anterior, al sacar a Marisela a bailar, habían cambiado realmente las cosas? ¿La ingenuidad misma de aquella tácita confesión de amor que ella hiciera al decirle «¡antipático!» no le daba al amor de Marisela un carácter especial, cierta diafanidad de sentimientos infantiles, ante los cuales resultaban desproporcionados sus escrúpulos?

Quizá, también, la clara voz que le había respondido por allá dentro, hízole pensar involuntariamente en días venideros de casa sola y silenciosa.

Esto o aquello, o ambas cosas a la vez, lo cierto fue que Santos Luzardo concluyó así sus reflexiones:

–¡Hombre! Bien está que me ocupe en buscarle una solución al problema, pero no con tanta prisa. Un poco más y resulto tan timorato como mis tías. ¿Qué inconveniente hay en que Marisela viva bajo el mismo techo que yo, próxima y lejana, como hasta ahora ha vivido? Hasta cierto punto esto le añadiría un encanto mayor a la vida: un amor que no exija sino la mutua conciencia de que existe, que no cambie las cosas ni él tampoco pueda ser modificado por ellas.

Algo suficiente por sí solo, que no necesite convertirse ni en palabras ni en obras. Algo así como la moneda de oro del avaro, que es quizá el más idealista de los hombres. La riqueza toda sueños, la seguridad de que nunca se comprará con ella una desilusión.

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Fragmento del capítulo XXII de la novela Doña Bárbara, 1929. Para leerlo, escuche el joropo La Marisela, de Sebastián Díaz Peña, interpretado por Syntagma Ensemble.

domingo, 19 de septiembre de 2010

La porfía (fragmento)

Alberto Arvelo Torrealba

Noche de fiero chubasco
por la enlutada llanura,
y de encendidas chipolas
que el rancho del peón alumbran.
Adentro suena el capacho,
afuera bate la lluvia;
vena en corazón de cedro
el bordón mana ternura;
no lejos asoma el río
pecho de sabana sucia;
más allá coros errantes,
ventarrón de negra furia,
y mientras teje el joropo
bandoleras amarguras
el rayo a la palma sola
le tira señeras puntas.

Súbito un hombre en la puerta:
indio de grave postura,
ojos negros, pelo negro,
frente dé cálida arruga,
pelo de guama luciente
que con el candil relumbra.

Un golpe de viento guapo
le pone a volar la blusa,
y se le ve jeme y medio
de puñal en la cintura.
Entra callado y se apuesta
para el lado de la música.
Oiga vale, ese es el diablo.
—La voz por la sala cruza.



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El poema Florentino y el diablo (1940) evoca la inmensa soledad llena de leyendas de las noches en el llano venezolano, región que es exactamente lo opuesto a la ciudad donde vivo. Para leer este pedacito escuche el toque de bandola del maestro Ismael Querales.