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domingo, 10 de marzo de 2019

Venezuela es víctima de una atroz guerra

Planeta en crisis

Denuncio ante el mundo que en Venezuela el sufrimiento del pueblo está siendo magnificado por motivos políticos, en una guerra por el poder donde golpear al país se ha vuelto estrategia convencional.

El hombre fuerte no renuncia, pero tampoco tiene capacidad para resolver el sabotaje (que encontró el punto neurálgico de la ineficiencia) que ha dejado a todo el país 4 días continuos sin luz, agua ni transporte. No funcionan los servicios bancarios y todo está paralizado.

La destrozada economía, con una inflación de más un millón por ciento anual, ha recibido otro duro golpe, pues se ha detenido toda actividad y se han perdido miles de kilos de alimentos, cuando las personas literalmente no tienen dinero para comer.

Mientras tanto, la gente muere en los hospitales, muere en las calles por la delincuencia y todos sufrimos penurias inenarrables.

Juan Guaidó, quien se autoproclamó presidente en la calle, que ha dicho que “todas las opciones están sobre la mesa” para sacar a Maduro del poder y que pasea como mascota de los líderes de otros países NO ME REPRESENTA COMO VENEZOLANA.

No quiero al gobierno corrupto, ineficiente y autoritario de Maduro, pero no reconozco a ese sector de la oposición que no quiere a su país y que pide una intervención militar extranjera.

¡Legalidad, democracia y justicia! Basta de jugar con el dolor de los venezolanos. Basta de medidas que sólo hacen sufrir más a la población. ELECCIONES LIBRES YA.

viernes, 21 de junio de 2013

Pérdida de tiempo

Sun Tzu

3. Existen épocas favorables y días apropiados para atacar con fuego.

6. En caso de ataque con fuego hay que acomodarse a los cambios de circunstancias.

8. Cuando el fuego esté en su momento mayor, refuérzalo si puedes.

10. Cuando el fuego sea atizado por el viento, no ataques contra el viento.

11. Si el viento sopla de día, amainará de noche.

15. Ganar batallas y apoderarse de los objetivos fijados, pero sin obtener ventaja alguna de estos resultados, es de mal augurio y se llama "pérdida de tiempo".

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Versículos del Capítulo XII de El arte de la guerra (El ataque con fuego).

sábado, 30 de junio de 2012

La nueva doctrina de la OTAN

Kjeld Jakobsen

Estados Unidos y la Unión Europea fueron los principales promotores, en la segunda quincena de mayo pasado, de dos iniciativas dirigidas a retomar la hegemonía de la gobernanza mundial. Una hegemonía golpeada tanto por la crisis económica que empezó en 2007 (y que se ha agravado ahora en el continente europeo), cuanto por los altos costos de las guerras imperialistas que lanzaron las potencias durante la última década.

Primero fue la cumbre del G-8 en Camp David, EEUU, el 19 de mayo, donde se aprobó una contradictoria resolución para enfrentar la crisis por medio de medidas de austeridad combinadas con crecimiento económico. En seguida se realizó la XXV Cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) durante dos días, en Chicago.

La agenda oficial de esta última cita fue la discusión del eventual cierre de  las operaciones en Afganistán, aunque en la práctica el encuentro se dedicó a profundizar el entendimiento de la nueva doctrina de la organización, con miras a que la misma sustituya el papel declarado de Estados Unidos como gendarme mundial.

La OTAN fue creada en 1949 como una coalición militar de los países capitalistas del hemisferio norte para hacerle frente al poderío de la Unión Soviética y del bloque socialista. Como lo definió su primer secretario general, Lord Ismay, su objetivo era “mantener a los rusos fuera, a los americanos dentro y a los alemanes abajo” en el espacio geopolítico septentrional del Océano Atlántico. Con el final de los regímenes socialistas de la Europa del Este y, consecuentemente, de la alianza militar entre esos países (Pacto de Varsovia) en 1991, así como de la propia Guerra Fría, en teoría la OTAN había perdido su razón de ser. Pero no ocurrió así.

Primero se concretó la ampliación del número de miembros, con la adhesión de algunos ex integrantes del Pacto de Varsovia, como la República Checa y Hungría, y de algunos países balcánicos, con lo cual la Alianza alcanzó un total de 28 asociados. Se buscó entonces colocar el poderío militar de la OTAN al servicio de los intereses, principalmente, de EEUU y de la Unión Europea, obviando el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas cuando en el seno de este organismo pudieran sufrir la oposición de Rusia y de China, tal como ocurrió en el caso de la intervención en Kosovo y del bombardeo de Serbia, en 1999.

A los europeos les interesaba en aquel momento neutralizar a los nacionalistas serbios y ampliar su influencia política y económica en dirección a los Balcanes y al este de Europa. El precio del involucramiento de Estados Unidos en ese proyeto fue el abandono del intento de crear una organización de seguridad europea y su sustitución por la OTAN a partir de 2002.

En 2001, la OTAN fue la base de la coalición que invadió Afganistán en respuesta al 11 de septiembre, pero para atacar a Irak, dos años después, fue formado otro foro liderado por EEUU y el Reino Unido, debido a la oposición de Francia y Alemania a esa iniciativa bélica articulada por los norteamericanos.

En la XXIV cumbre, realizada en Lisboa en 2010, fue aprobada la nueva doctrina de las “alianzas globales”, que contempla la posibilidad de intervenciones militares de la OTAN no solo para proteger a los países membros, sino para actuar en cualquier región del mundo contra el terrorismo y en defensa de la democracia y de los derechos humanos.

La ideia de crear una “Liga de las Democracias”, en la cual los países “democráticos” puedan manejar sus intereses relacionados con la seguridad sin sufrir restricciones por parte de países “no democráticos” o, inclusive, el veto de China o de Rusia en el Consejo de Seguridad de la ONU, nació de John McCain, candidato presidencial republicano derrotado por Barack Obama en 2008.

Sin embargo, Obama adoptó la propuesta de McCain con la intención de “dirigir el vehículo desde el asiento trasero”, como sucedió durante la intervención de la OTAN en Libia en 2010, para derrocar a Muamar Gadafi, y como se pretende ahora al atribuirle a la OTAN la tarea de instalar el Escudo Antimisiles en el este de Europa, estrategia anteriormente planificada por George W. Bush.

Los miembros de la OTAN responden actualmente por 70% de los gastos mundiales en armamentos y defensa, de los cuales 43% es responsabilidad de EEUU. En la Cumbre de Chicago, además de los 28 miembros de la organización, comparecieron 32 países invitados, lo que es una muestra clara de la intención atlantista de ampliar su  representación. Lo que todavía no esta resuelto es el presupuesto y las cotas de contribución de los asociados.

Así como el debate del G-8 sobre la crisis busca neutralizar al G-20 financiero, la nueva doctrina de la OTAN pretende sustituir el papel de la ONU en los temas relacionados con la seguridad. Son reacciones a la ascención de nuevos actores internacionales, como los BRICS, y al fortalecimiento del multilateralismo. Reacciones que, al contrario de lo que suelen pregonar los estrategas norteamericanos y europeos, vuelven el mundo más inseguro.

* Kjeld Jakobsen es consultor en Cooperación y Relaciones Internacionales.

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Publicado por Teoria e debate el 5-6-2012. Traducción libre.

miércoles, 27 de junio de 2012

La insinuación como propaganda de guerra

Anthony Gregory

En 2002, y principios de 2003, el gobierno de (George W.) Bush quiso demostrar que tenía razón al iniciar la guerra contra Irak. Hubo afirmaciones de que Sadam Husein poseía armas de destrucción masiva y de que tenía vínculos con Al Qaeda. Lo que nunca se dijo explícitamente, sin embargo, fue que Sadam hubiera sido responsable del los sucesos del 11S. No obstante, a finales de 2003, un 70% de los estadounidenses encuestados pensaba que Sadam Husein era responsable personalmente del 11S. Especialmente estaban convencidos los votantes republicanos de Bush.

Sin embargo, Bush y sus funcionarios nunca lo dijeron. Y después de que empezasen a salir a la luz los múltiples desastres de la guerra de Irak, la opinión pública cuestionó la información previa a la guerra que habían dado los funcionarios de Bush. Entonces estos pudieron decir que, hablando estrictamente, nunca afirmaron que Sadam estuviera detrás del 11S.

Condoleezza Rice (asesora de Seguridad Nacional de la Casa Blanca y secretaria de Estado durante el gobierno de George W. Bush) dijo algo en el sentido de que los ataques se originaron en la zona de Irak. Hubo toda clase de insinuaciones de que Sadam pudo estar involucrado. Y, por cierto, el equipo de Bush nunca hizo el menor esfuerzo para quitarle al pueblo de EEUU la idea completamente falsa de que Sadam hubiera estado detrás del 11S.

La inmensa mayoría de los estadounidenses lo creía —incluso había estadounidenses contrarios a la guerra de Irak que también pensaban que Sadam estuvo detrás de los atentados—, lo cual no solo era totalmente erróneo, sino que no estaba basado en ninguna afirmación explícita del gobierno. Varios comentaristas favorables a la guerra lo habían dicho, pero Bush, (el ex vicepresidente Dick) Cheney, (el ex secretario de Defensa Donald) Rumsfeld, Rice y (el ex secretario de Estado Colin) Powell no lo dijeron.

Avancemos rápidamente una década hasta la actualidad. Un 71% de los estadounidenses —casi exactamente el porcentaje que pensó que Sadam estaba detrás del 11S— piensa que Irán posee armas nucleares. Es una pequeña muestra, pero concuerda con los sondeos realizados durante los últimos años y todos muestran que la mayoría  cree que Irán ya tiene armas nucleares. Y casi nueve de cada diez estadounidenses están seguros de que Irán sigue esforzándose para tenerlas.

Por cierto, hablando con liberales respetables –el tipo de personas que oyen NPR y ven a Jon Stewart– encuentro repetidamente que incluso gente que no quiere ir a la guerra asume que todo estadounidense razonable sabe que Irán está a punto de conseguir bombas nucleares, si es que todavía no las tiene.

Lo extraño es que, aparte de que no existe evidencia verosímil de que Irán tenga armas nucleares, tampoco hay nadie en una posición de autoridad oficial que lo afirme.

Todos los informes de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), incluso los que señalan a Irán como “inquietante”, confirman que no hay desviación de materiales nucleares destinados a fabricar armas. La CIA y la comunidad de los servicios de inteligencia han mantenido sistemáticamente los resultados del Cálculo Nacional de Inteligencia de que Irán no ha intentado fabricar armas nucleares desde 2003 (y que lo hiciera entonces solo es una leve sospecha basada en evidencias mínimas preparadas por el gobierno israelí).

Además, la semana pasada, el secretario de Defensa Leon Panetta subrayó que Irán no solo no tiene armas nucleares, sino que ni siquiera existe la evidencia de que quiera conseguirlas.

Incluso aunque Irán quisiera fabricar armas nucleares, probablemente necesitaría tres años o más. Según las informaciones, Irán intenta enriquecer sus unidades de 19,75% LEU. Las armas nucleares requieren 95% y no hay evidencia de que Irán tenga medios para hacerlo. Incluso es dudoso creer que un Irán con armas nucleares sería una especie de amenaza sin precedentes para EEUU, pero esto no viene al caso.

¿De qué estamos hablando entonces? El gobierno de Barack Obama (como el de Bush) y la ONU tienen la misma posición oficial: Irán no tiene bombas nucleares y probablemente los iraníes no pretenden tenerlas. Sin embargo, siete de cada diez estadounidenses piensan que Irán ya las tiene. Mientras tanto, todos los precandidatos presidenciales republicanos, con excepción de Ron Paul, adviertieron sobre la amenaza sin igual de un Irán nuclear. Y la Casa Blanca de Obama castiga al país persa con sanciones más duras y amenazas.

Por cierto, Obama ha medrado a costa de la insinuación de que Irán tiene bombas nucleares. Cuando se puso más duro en 2009 porque atraparon a Irán con las manos en la masa en su nueva instalación nuclear en Qom —una instalación civil de la cual Teherán ya había informado a la comunidad internacional, lo que concuerda con el Tratado de No Proliferación del cual es firmante— lo hizo sobre el transfondo de la insinuación de que era evidente que todos saben que Irán quiere armas nucleares. Lo hizo a pesar de que todo lo que existía en Qom, según un funcionario de la AIEA, era un “hoyo en una montaña”. 

¿Por qué no recordó el presidente Obama que no hay mucho que cause preocupación, ya que todo el Departamento de Defensa y la comunidad de la defensa confirman que Irán no tiene un programa de armas nucleares?

Si empieza una guerra con Irán, se basará en gran parte en la propaganda creída por el público, una propaganda que nunca ha sido oficialmente articulada por el gobierno. En el pasado, EEUU aprovechó mentiras totales para justificar guerras: el incidente del Golfo de Tonkín, los bebés kuwaitíes arrancados de las incubadoras, etc. Desde hace tiempo hay una buena cantidad de afirmaciones no corroboradas relacionadas con las grandes guerras lanzadas por EEUU, el USS Maine hundido por los españoles, el Telegrama Zimmerman como una verdadera amenaza a Estados Unidos, el genocidio serbio de albaneses étnicos, la muerte de decenas de miles de civiles a finales de los años 90, etc.

Pero las mentiras y afirmaciones actuales no corroboradas no son suficientes. Los mandamases de la maquinaria bélica estadounidense nunca hacen las afirmaciones más provocativas respecto a los enemigos de EEUU. De esa manera, si la guerra va mal y la gente comienza a acusar a la clase política de engañarla, los defensores del Estado bélico pueden decir fácilmente: “¡Bush nunca afirmó que Sadam estuviera detrás del 11S! ¡Obama nunca afirmó que Irán tuviera armas nucleares!”.

Pero no hay que pensar ni por un instante que nuestros gobernantes no estén contentos de que el pueblo estadounidense crea lo que cree. Es mucho más fácil ir a la guerra si el público acepta todo tipo de estupideces. La posibilidad de denegación que la propaganda insinuada ofrece a la clase gobernante solo es el toque final.

Anthony Gregory es analista de investigación en The Independent Institute.

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Publicado por el ICH/Independent Institute y por Rebelion.org el 28-2-2012.

lunes, 21 de mayo de 2012

Robotizando la guerra

Juan Gelman

El presidente Obama confirmó que EE.UU. ataca la zona tribal del noroeste de Pakistán con aviones no tripulados (ANT) (www.bbc.co.uk, 31112). No es una novedad desde que esa forma de intervención militar comenzó en el 2004, pero es la primera admisión oficial de su existencia. De hecho, los bombardeos con ANT se cuadruplicaron con creces bajo el gobierno estadounidense actual en relación con la era W. Bush. El Pentágono está desarrollando un nuevo tipo de guerra para evitar futuras invasiones.

Los ANT son relativamente baratos, en especial si su costo se compara con el del caza F35, el más avanzado hasta ahora que produce la Lockheed Martin: unos 300 millones de dólares cada unidad. Pueden volar largas distancias y cruzar cualquier frontera sin peligro para la tripulación, porque no la tiene, permanecer en el aire mucho tiempo y los manejan electrónicamente militares cómodamente sentados en bases que a veces están muy lejos del objetivo, por ejemplo en Nevada, EE.UU. Son capaces de despegar y aterrizar en la cubierta de los portaaviones y se trabaja en un modelo que pueda aterrizar sin control humano. No es casual que conserven un lugar destacado en los presupuestos de guerra estadounidenses pese a los recortes anunciados.

El Pentágono ha destinado bases para los ANT en buena parte del mundo: se estima que son 60, por ahora, y se conoce que algunas funcionan en Djibuti, los Emiratos Arabes Unidos, Afganistán, las islas Seychelles. El capturado en Irán prueba que también se utilizan en misiones de espionaje. Son ideales para violar espacios aéreos ajenos y, además de los paquistaníes, los vienen sufriendo los yemenitas.

Obama se apresuró a señalar que la mayoría de las víctimas causadas por los ANT en Pakistán figuraban en “una lista de terroristas” y que las bajas civiles “no son grandes”. Como, salvo excepciones, no se conocen sus identidades, puede que sí y puede que no. John Brennan, asesor principal del mandatario en materia de contraterrorismo, llegó a afirmar el año pasado que el número de muertes de civiles era igual a cero (www.latyimes.com, 29611). Hay informaciones que lo contradicen rotundamente.

La oficina de periodismo de investigación de la City University de Londres advirtió el año pasado que al menos 175 niños figuraban entre las más de dos mil víctimas de los ANT hasta ese momento (www.thebureauinvestigates.com, 10811). La institución –que durante cuatro meses llevó a cabo un trabajo de campo en Waziristán, la zona lindante con Afganistán que sobre todo padece las incursiones programadas a miles de kilómetros de distancia– subraya en sus estudios más recientes que los ataques se dirigen también a quienes procuran rescatar a los heridos, a reuniones tribales, funerales y bodas (4212). Amnesty cuestionó la legalidad de estas incursiones que violan la soberanía nacional de Pakistán. La Casa Blanca las justifica con su habitual desparpajo: “... de acuerdo con el derecho internacional, tenemos la autoridad para actuar contra Al Qaida y sus fuerzas asociadas”, dijo Brennan (www.nytimes.com, 17911). “Las fuerzas asociadas” son las mismas que entrenó y financió la CIA para expulsar a los soviéticos de Afganistán.

Hace más de tres años que Noor Behrman, nativo de Waziristán, documenta fotográficamente el impacto de los misilazos de los ANT. “A veces él llega al lugar pocos minutos después de la explosión, deja la cámara a un lado y se ocupa primero de revisar los escombros en busca de sobrevivientes. Un trabajo peligroso y desagradable. Los ANT suelen atacar de nuevo minutos después, de manera que escarbar para ver si hay heridos es arriesgado”, registra The Guardian (17711). Las conclusiones de Behram son terminantes: “Por cada 10 o 15 personas muertas, tal vez abaten a un militante. No cuento cuántos talibán han caído. Cuento cuántos niños, mujeres, gente inocente, han caído”.
Washington ensaya otro artefacto de la guerra a distancia que confiere a los bombardeos aéreos de la Primera Guerra Mundial la calidad de experiencia infantil. Este nuevo robot es el “Vehículo 2 de tecnología hipersónica”, un proyectil capaz de alcanzar un objetivo en cualquier punto del planeta en menos de una hora: estará dotado de una velocidad ocho veces superior a la del sonido y podrá volar 21.000 km en 60 minutos (www.wired.com, 171112). Para qué desperdiciar marines en la ocupación de países ajenos.

Concurren a ese fin los operativos clandestinos de las fuerzas especiales, 60.000 efectivos distribuidos en 120 naciones, es decir, casi dos tercios de los países de la Tierra (www.tomdispatch.com, 5212), que también se dedican a vulnerar soberanías nacionales convirtiéndolas en un papel usado, inútil, sin lugar.

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Publicado por Página/12 el 9-2-2012.

lunes, 30 de abril de 2012

“Los sirios quiere que el clan Assad se vaya”

Entrevista a Tariq Alí

El presidente Assad parece estar aferrado al poder en Siria. ¿Piensa que existe alguna posibilidad de que salga en un futuro próximo?

-Parece improbable que salga por voluntad propia. Necesita ser empujado. El pueblo sirio, evidentemente, está haciendo todo lo posible, dentro del país. Lo más peligroso son las presiones externas, en Estambul, y especialmente de la OTAN, para intentar organizar una intervención. Eso sería desastroso y conduciría a un enorme baño de sangre. Mucho, mucho peor de lo que sucedió en Libia.

La mejor forma sería la presión externa de países que no son vistos como hostiles a Siria, como Rusia y China, y otros. Y es preciso que la presión se mantenga internamente. Es preciso decirle a Assad, en términos claros, que él tiene que irse, que si su padre derramó mucha sangre en Siria, que él está haciendo lo mismo, que esta familia es inaceptable y que este país precisa de un gobierno nacional no sectario que prepare una nueva Constitución.

Los líderes árabes están defendiendo el envío a Siria de una fuerza de paz de la Liga Árabe y de la ONU. El presidente Assad ya rechazó esta propuesta. ¿Qué piensa de la idea?

-No pienso que sea una buena idea el envío de cualquier denominada “fuerza de mantenimiento de la paz”. Primero, tenemos que ver lo que es la Liga Árabe. La Liga Árabe es esencialmente una organización moribunda a la que se le da vida cuando Occidente precisa de ella. No tuvo ningún papel activo, en los últimos 25 años, en cualquier sentido positivo, en la región. No impidió la guerra en Irak, apoyó la guerra en Libia, y va a ser probablemente usada como representante para intentar empujar a tropas extranjeras a una intervención en Siria, a la cual me opongo totalmente. Si hay una cosa que pienso que Siria no necesita es de ejércitos extranjeros. Vimos lo que eso significó en Irak, vimos lo que está sucediendo en Libia.

Pero la implicación de la Liga Árabe, que es un grupo regional, ¿no sería mejor que la implicación de la ONU o de la OTAN, que son organizaciones externas?

-Es bueno tener observadores, siempre que hagan su trabajo correctamente. ¿Pero tropas extranjeras? ¿De dónde serán las tropas extranjeras enviadas por la Liga Árabe? ¿saudíes o cataríes? ¿Son esos los grandes ejemplos de democracia en la región? Ridículo, no tiene ningún sentido. Pienso que es necesario mantener la presión externa sobre Assad. Una presión externa no violenta, que le diga que tiene que irse ya. Pienso que chinos y rusos están ahora en posición de fuerza para hacer esto, diciendo: “nosotros evitamos efectivamente una intervención en Siria, pero Assad tiene que irse ahora y poner de pie un gobierno nacional”.

Chinos y rusos "están en posición de fuerza para presionar a Assad".
Los otros capaces de presionar a Assad son los iraníes y el Hezbolá. Todas estas fuerzas deberían ahora ver que es imposible que Siria continúe siendo gobernada por esta familia, la camarilla sectaria que gobierna. Cuanto antes salgan, mejor para Siria.


La Liga Árabe decidió suspender todas las relaciones económicas y políticas con el gobierno sirio. ¿Piensa que eso tendrá algún efecto práctico?

-Probablemente no, porque otros países no lo van a hacer, los iraníes no van a hacer lo mismo y son un importante socio comercial, y Líbano tampoco creo que se vaya a implicar a ese nivel. Así, no va a tener gran impacto. Pienso que el único idioma que entiende el clan Assad y los militares que le rodean es una postura muy firme de China y de Rusia. Creo que están en una posición muy fuerte para conseguir un cambio sin acciones violentas.

¿Ve a Siria quedándose crecientemente aislada en la región? ¿Que efecto tendrá ese aislamiento en Irán?

-Pienso que están quedando aislados. Pienso que los iraníes son un Estado independiente, uno de los pocos Estados soberanos en la región y que saben cuidar de sí mismos. No creo que la caída de Assad afectase a Irán, porque sería un interés del gobierno sirio, si fuese democrático y representativo, mantener buenas relaciones con todos estos países.

Yo tengo que decir que cuando observamos lo que Occidente hizo en relación con el levantamiento y la crisis en Yemen, donde la matanza continúa, lo que está haciendo en Siria no se sostiene. El ex presidente yemení está recibiendo tratamiento médico en Estados Unidos. Esta duplicidad de criterios levanta muchas sospechas sobre los motivos de Occidente. Y los principales países que están presionando por una intervención externa en Siria son Arabia Saudí y Qatar. Esencialmente, a ellos les gustaría tener una versión siria de los Hermanos Musulmanes que gobernase el país. Ese es el nuevo acuerdo para la región árabe, y los Estados Unidos van a seguirlo, como hicieron en el pasado.

Dice que China y Rusia están ahora en una posición negociadora muy fuerte. Con todo, la visita del ministro Lavrov a Siria parece no haber tenido ningún efecto hasta ahora.

-Pienso que si continúan así, y el clan y la familia Assad se niegan a salir y a abandonar su mano de hierro sobre el país, tarde o temprano alguna cosa desastrosa va a suceder. Posiblemente incluirá alguna forma de intervención externa. ¿Y cómo va a acabar eso? No creo que quieran acabar como Gadafi o Saddam Hussein, linchados por la multitud o por tropas extranjeras. Ese es el futuro que tienen de frente, no hay otro.

Vamos a hablar de la complejidad de fuerzas presentes en Siria en este momento. Tuvimos informaciones de que hay fuerzas británicas y de Qatar operando clandestinamente en Siria. ¿Piensa que puede ser verdad?

-Es perfectamente posible. Las fuerzas británicas y de Qatar actuaron clandestinamente en Libia, mucho antes de que eso fuese hecho público, y ahora lo sabemos. Esto es lo que ellos hacen, intervenir en estos conflictos para desviarlos en la dirección que pretenden. No tengo pruebas de eso, pero no me sorprendería nada que lo estuviesen haciendo.

¿Y en cuanto a los iraníes? Hubo informaciones (que fueron desmentidas) de que habría 15 mil soldados iraníes camino de Siria.

-Eso no lo sé. Creo que, ante las presiones que Irán está sufriendo de Occidente, con la Unión Europea imponiendo sanciones, los americanos realizando amenazas y los isralíes queriendo bombardear, sería muy extraño que estuviesen enviando tropas fuera del país. Pero no tenemos pruebas, ni de las tropas británicas y cataríes, ni de las iraníes. Si yo digo que una es posible, la otra también puede ser posible; ambas serían una locura.

Vimos la violencia expandirse de Homs a una segunda ciudad, Alepo, y EEUU dice que Al Qaeda está implicada en eso. Si Siria está sustancialmente infiltrada por terroristas, ¿qué piensa que va a suceder? ¿Dará a Occidente un pretexto para promover algún tipo de operación militar en el país? ¿O, por otro lado, dejarán a los terroristas hacer su trabajo de derribar a Assad?

-Pueden hacer eso, Al Qaeda es actualmente muy débil, es usada esencialmente para asustar a los niños en casa. Tiene muy poca fuerza militar. Su líder, Zawahiri, hizo pública una declaración diciendo que él es parte de la lucha para derribar a Assad. Pero tiene muy poca fuerza y no creo que debamos darle mucha credibilidad a las palabras de Al Qaeda o exagerar la amenaza que ella representa. El hecho es que la abrumadora mayoría del pueblo sirio quiere que la familia Assad salga. Esa es la cuestión clave que debemos comprender y que él tiene que comprender.

Muchos comentaristas, refiriéndose a la Primavera Árabe en general, han dicho que la violencia y la incertidumbre de sus resultados van a permitir que los Hermanos Musulmanes aparezcan como la única organización que tiene capacidad de tomar ventaja de ella. ¿Teme que eso suceda en Siria?

-Bien, yo no los apoyo políticamente, no creo que sea del interés de Siria tener un gobierno islamista, moderado o extremista. Parece que el patrón ahora es decir que el modelo turco, el del gobierno turco, es el mejor modelo para el mundo árabe. Discrepo fuertemente de esto. Por otra parte, ni creo que sea un buen modelo para Turquía. Pero el hecho es que si fuese el único poder en el país y hubiera elecciones, va a llegar al poder, como sucedió en Túnez y en Egipto. Tenemos que afrontar eso. Veo estos grupos como partidos musulmanes semejantes a la democracia cristiana, organizaciones conservadoras socialmente, pero perfectamente satisfechas de seguir las tendencias económicas que dominan Occidente y por mantener relaciones con los Estados Unidos. Lo hicieron antes –los turcos son un miembro fuerte de la OTAN– y estos países probablemente seguirán el mismo camino. Ahora, si esto es lo que realmente quiere el pueblo árabe, eso es una cuestión muy diferente.

Eso hace aparecer a los Hermanos Musulmanes como una alternativa benigna. ¿Piensa que las minorías cristianas y otras tienen algo que temer de ellos?

-Siempre hay en el interior de los partidos islámicos moderados una corriente que piensa que no pudiendo ofrecer al pueblo lo que realmente quiere, que es un patrón de vida decente, una red de seguridad social, desvían las atenciones atacando minorías. Los Hermanos Musulmanes ya lo hicieron en relación a los coptos en Egipto y no es imposible que, si apareciesen en Siria, acabasen haciendo lo mismo. Eso no es de forma alguna una cosa buena, pero tenemos que esperar y ver. Si fuese lo que realmente la mayoría del pueblo quiere, entonces va a acabar por suceder.

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Publicado por Russia Today y por Rebelion.org el 2-3-2012.

viernes, 27 de abril de 2012

La guerra por los recursos (tercera parte)

Entrevista a Pepe Escobar

Lars Schall

Si se planteara la pregunta: “¿Por qué ocurren las guerras?”, ¿diría que el hecho de que los banqueros se encuentran arriba en la lista de los beneficiarios de las guerras es parte importante de la respuesta?

[Editor: Para antecedentes, vea J.S. Kim: “Inside The Illusory Empire Of The Banking Commodity Con Game“, publicado en The Underground Investor el 19 de octubre de 2010: “La Reserva Federal de EEUU crea dinero para financiar la guerra y lo presta al gobierno de EEUU El gobierno de EEUU, por su parte, debe pagar intereses por el dinero que pide prestado al Banco Central para financiar la guerra. Mientras mayores sean las apropiaciones para la guerra, mayores serán los beneficios de los banqueros”].

Pepe Escobar: Estoy de acuerdo en que sí hubo muchas apropiaciones para la guerra, en que el saqueo, efectivamente, es propicio. Aunque en Irak no sucedió. El botín en Irak debía ser, supuestamente, el petróleo que pagaría no solo por la guerra, sino por el suministro de petróleo de EEUU para algo como los 1.000 años siguientes, pero no funcionó.

Lo que sucedió en Irak fue una fascinante lección histórica. Los neoconservadores pensaron al principio, obviamente porque no sabían absolutamente nada sobre el Medio Oriente, porque ni siquiera viajan, ni siquiera van al lugar, pensaron: “Bueno, no nos va a costar casi nada, haremos que los iraquíes paguen más tarde por todo el asunto y entonces, cuando venga el petróleo, lo habremos logrado”. Recuerde lo que solían decir: “Somos la nueva OPEP”. Eso fue a finales de 2002/2003.

No resultó. Ahora tenemos una modalidad diferente, digamos, una variante del modelo que usted acaba de explicar: guerras pagadas por potencias extranjeras. China financia las guerras en Irak y Afganistán, parte de la guerra en Libia. Ahora sigue siendo la guerra en Libia, la guerra en Somalia, la guerra en Yemen, pero, en todo caso, la próxima guerra en Uganda o en Sudán que EEUU decida comenzar. Se financia básicamente con la compra de bonos del Tesoro de EEUU por parte de China. Es una variante del modelo.

En un artículo para Al Yazira usted citó una vez un estudio relacionado con el coste de la guerra contra el terror, publicado por el proyecto Eisenhower de la Universidad Brown. [Pepe Escobar: “Why the US won't leave Afghanistan”, publicado por Al Jazeera el 12 de julio de 2011] ¿Recuerda?

Pepe Escobar: Sí, lo recuerdo.

¿Y los costes fueron 4.000 millones de dólares?

Pepe Escobar: Sí, dependiendo de las variables, dependiendo de los costes médicos de los veteranos heridos en EEUU, que aumentan y continúan eternamente, porque todavía tienen que pagar pensiones a toda esa gente, podría ser entre cuatro y seis billones [millones de millones] de dólares. ¿Qué ha conseguido hasta ahora EEUU a cambio de esos cuatro o seis billones de dólares? Podemos decir que hasta ahora solo consiguieron Libia, que no constituye exactamente una prioridad para ellos.

Fue parte del plan original de los neoconservadores, comienza con Irak, después el Líbano, Siria, especialmente Irán. Por el momento lo único que obtienen es Libia. Por eso Siria es tan importante, porque Siria es el camino hacia Irán, y sigue siendo lo mismo que los neoconservadores dijeron en 2002, y sigue siendo parte de la doctrina de la Dominación de Espectro Completo. Siempre volvemos a los mismos temas, porque esos temas son la base de lo que vemos actualmente.

¿Piensa que la guerra de Libia puede ser considerada una Guerra por Recursos, no solo en relación con el petróleo y, tal vez, con la moneda en oro que quería emitir Gadafi, sino también en relación con el proyecto del Gran Río Hecho por el Hombre?

Pepe Escobar: Iba a decir eso, Lars, en todo caso ya es una guerra del agua. Hace algunos meses iba a escribir una larga historia sobre las futuras guerras del agua, no, no son futuras, ya existen. Es la primera gran guerra del agua, si lo pensamos. Va a haber muchas guerras del agua en Medio Oriente, el sur de Turquía, Israel-Palestina, pero ésta es grande debido al proyecto del Gran Río Hecho por el Hombre, más de 20.000 millones de dólares financiados por el gobierno libio, por Gadafi, con la participación de mucha experticia canadiense.

Y sin dinero del Fondo Monetario Internacional…

Pepe Escobar: ¡Especialmente eso! Ningún dinero del FMI y de todos esos artilugios del Banco Mundial cuando hay que seguir pagando intereses hasta que uno muere tres veces. Lo construyeron solos, importaron la tecnología que necesitaban y construyeron un sistema de acueducto indígena subterráneo en el desierto meridional para llevar agua a la línea costera en Libia. Es absolutamente fantástico porque tienen una inmensa reserva de agua fresca en el desierto meridional que durará, según los mejores cálculos, mil años. Mil años de agua fresca.

Imagine, el proyecto ni siquiera se ha completado, pienso que se ha hecho un 80%. Obviamente, las tres principales compañías de agua del mundo son francesas, y a mi juicio esto explica un 99% de la justificación francesa para la guerra. Quieren privatizar esos mil años de agua fresca y venderla a todo el planeta. Y luego tenemos a Sarkozy y los intereses del complejo industrial-militar de Francia, necesitamos más gas y petróleo para Total, que siempre se quejaba de que quiso la mayor parte de las exportaciones energéticas de Libia.

Hay una alianza de los qataríes, del complejo industrial-militar de Francia y de Sarkozy, que es básicamente un lacayo de esa gente, y los qataríes querían estar involucrados en el comercio del Norte de África. Los intereses de la OTAN y de AFRICOM en el establecimiento de una cabeza de puente. Había tantos intereses. Gadafi no pudo ganar desde el principio por todos esos intereses en el eje Pentágono, OTAN, países europeos clave como Francia e Inglaterra, y las monarquías de Qatar, de los Emiratos Árabes Unidos, y también la Casa de Saud, que quería derrocar a Gadafi porque había malas pulgas entre el rey Abdulá y Gadafi desde 2002, antes de la invasión de Irak.

No fue posible que Gadafi lo enfrentara, había demasiados intereses poderosos involucrados, querían renegociar los contratos, querían que los nuevos contratos de petróleo y gas fueran solo para las compañías europeas y estadounidenses, tal vez compañías turcas, pero no para países del BRICS, y Gadafi, quien fue entrevistado por periodistas dos o tres días antes de la aprobación de la resolución, dijo explícitamente: “si nos atacan, los próximos contratos se los ademos a los países del BRIC”, y tres días después lo atacaron. (Se ríe.) Absolutamente obvio.

Y lo que ha mencionado también es muy importante: el dinar de oro, porque el dinar de oro podría haber sido una moneda africana, podría haber financiado proyectos de desarrollo en África subsahariana; siempre lo hacía, financiaba numerosos proyectos en los países subsaharianos, y dejaba de lado por completo el sistema de Bretton Woods y, desde el punto de vista de Washington, del Banco de Pagos Internacionales y de toda su pandilla, es algo imposible, absolutamente imposible. Y ¿se acuerda usted de cuando Sadam comenzó a vender petróleo en euros en Irak a fines de 2002? También fue una razón importante para la invasión.

¿Piensa que fue bueno que los rebeldes de Bengasi hayan establecido un banco central que está ligado con bancos centrales occidentales?

Pepe Escobar: Es lo que querían. En los hechos, esa gente del Consejo Nacional de Transición son un montón de tipos sospechosos, oportunistas, ex funcionarios de Gadafi, islamistas vinculados a Al Qaeda de Cirenaica, exiliados que vivían en Virginia, ¡vamos! Es un trágico chiste sangriento, de hecho. Y por cierto, desde el comienzo, tuvieron una conexión qatarí: uno de los consejeros de Sheika Moza, la esposa del emir de Qatar, fue el lazo entre Qatar y el Consejo Nacional de Transición.

¿Por qué entonces Qatar consiguió ese banco central independiente basado en Bengasi? Obviamente, la influencia qatarí se está expandiendo y por eso querían ingresar al sistema financiero y comercial en el Norte de África. Qatar es un mini imperio en rápida expansión. Es muy, muy impresionante. Recuerdo Doha hace diez años. Era un lugar atrasado. Lo recuerdo muy bien. Yo solía ir a Irak vía Qatar. Lo vi crecer de año en año, y ahora cuando se llega a Doha, uno piensa que ya está en un mini Hong Kong.

Y sus tentáculos están por doquier: en Europa, en EEUU, en Medio Oriente, desde luego, y también en el norte de África. Comercian considerablemente con Asia, ahora tienen a Brasil en la mira. Es muy impresionante. Y su iniciativa en el norte de África fue muy astuta, porque ahora están localizados en el norte de África y, como esperan, el resto de África: “Queremos comercio con todos, tenemos un excelente sistema bancario, vendemos gas a cualquiera que desee comprarlo”. Un mini imperio en formación.

¿Qué debemos esperar en 2012 en relación con Siria e Irán? ¿Son aliados, verdad?

Pepe Escobar: Sí. Bueno, es la pregunta del billón. Yo iría a Irán en cuanto pudiera. El problema es conseguir una visa de prensa para Irán. Después del Movimiento Verde en 2009 es muy difícil. Se necesita una visa de prensa para ir a Irán porque si se quiere hablar con el Cuerpo de Guardias Revolucionarios de Irán (IRGC), por ejemplo, o con funcionarios, gente del gobierno, se necesita ese tipo de visa. Voy a tratar de nuevo, exactamente para obtener el punto de vista de esa gente, y hablo especialmente de los comandantes del IRGC, la gente en la industria petrolera y, claro está, a fin de hablar con teheraníes de a pie, algo que siempre ha sido un placer para mí.

Las guerras por el agua "no son futuras, ya existen".
En el norte de Teherán uno pensaría que está en California. En el sur de Teherán es otra cosa, allá uno está en el corazón duro del Medio Oriente. Hay dos universos en una ciudad, y el espectro de opiniones que uno obtiene con solo un viaje en taxi de cuarenta minutos es absolutamente extraordinario. Uno ve a gente que quisiera matar a Rafsanjani en cuanto lo vea, a gente que defiende estrictamente a los ayatolás; se encuentra a gente que dice: “sin el Movimiento Verde estamos perdidos”. Es un universo per se.

Y los ecos que recibo de mis amigos que viven allá o de iraníes que me mandan muchas cosas es: la gente consume, vive su vida, hay mucha inflación, los precios han aumentado sustancialmente, pero quiere salir, tratar de comprar un iPad contrabandeado de China, quiere tener un carro europeo nuevo que sea asequible, la gente quiere seguir comiendo carne, lo cual es muy divertido, porque la carne brasileña que importan es más barata que la carne producida en Irán. ¡Imagíneselo! Ese tipo de cosas.

Y al mismo tiempo, saben que algo se está cocinando. Podría ser un ataque israelí, podría ser un ataque estadounidense-israelí, podría ser un ataque solo a las instalaciones nucleares, pero mucha gente teme un ataque a la infraestructura civil. Siempre dicen: “Mire lo que pasó en Irak. Atacaron edificios civiles”. Sí, es verdad, lo vi yo mismo.

La gente espera lo peor. Trata de guardar la compostura, pero inmediatamente reconoce que hay una lucha por el poder dentro del régimen entre la facción de Ahmadineyad y la facción de la línea ultra dura de los guardias revolucionarios, que se opone a Ahmadineyad porque quiere alguna especie de compromiso con Occidente. Los del IRGC quieren confrontación.

Es muy peligroso. ¿Por qué? Porque el supremo líder, Ayatolá Jamenei, apoya esa facción contra Ahmadineyad. Quiere que Irán sea respetado por lo que es, y podemos suponer que apoya esa confrontación. Es extremadamente peligroso, porque podemos tener un incidente que sea el casus belli para un ataque, un ataque israelí-anglo-estadounidense, digámoslo de esa manera.

La gente es totalmente consciente de esto, y tiene mucho miedo de esa lucha por el poder en la cabeza del régimen. Al mismo tiempo, el próximo año habrá elecciones parlamentarias, y va a haber una elección presidencial en 2013, en la cual el favorito, por lo menos por el momento, es Larijani, quien es un ex negociador nuclear y estrecho amigo y protegido de Jamenei. Esto significa que los partidarios de la línea dura controlan el poder y el control y, por increíble que pueda parecer, Ahmadineyad está por el momento más o menos aislado, y es considerado por esos partidarios de la línea dura como un apaciguador frente a Occidente.

En otras palabras, la situación interna dentro de Irán es extremadamente preocupante. Y también saben lo que podría suceder pronto en Siria, y saben que Siria es el atajo para atacarlos a ellos. Pero al mismo tiempo los partidarios de la línea dura no esperan solo un ataque contra Siria. Muchos se dicen: “Tal vez ni siquiera utilicen el atajo, tal vez nos ataquen directamente”. Por lo tanto también se preparan para eso. Todo es muy preocupante.

¿Percibe un ambiente similar en Israel?

Pepe Escobar: No sé. Tengo muchos amigos judíos en Suramérica, en EEUU y en Europa; van y vienen a Israel y cuando vuelven dicen: “Mira, la gente está perdida en Israel, no sabe cómo encarar la Primavera Árabe”. El régimen no sabe cómo encarar la Primavera Árabe, ni siquiera sabe cómo encarar la no-primavera en Siria, porque teme que lo que venga sea todavía peor, como un gobierno antagonista de la Hermandad Musulmana en Damasco, lo cual sería intolerable para Israel.

Prefieren enfrentar al diablo que conocen, que es un diablo ineficaz, el régimen de Assad. Existe un movimiento de la sociedad civil muy fuerte en Israel, contra la corrupción, la inflación y los crecientes costes de la vida, son contrarios a la guerra y también contrarios al gobierno.

Y luego tenemos un gobierno que es un rehén de ese lobby de los colonos, absolutamente repugnante. La extrema derecha, los inmigrantes ucranianos de Lieberman, es horrible, porque a la izquierda progresista de Israel se le lee en la prensa israelí de vez en cuando, pero han sido marginados. El AIPAC controla el discurso.

Si se escucha la radio, se lee la prensa dominante, se miran las redes, es como un comunicado de prensa de AIPAC tras el otro. No se ve a progresistas judíos que digan: “Es una locura lo que estamos haciendo, tenemos que sentarnos y hablar de Palestina, sentarnos y hablar de las Alturas del Golán, sobre Irán”. Esa es una posición minoritaria.

Además, la mayoría está apoyada por los evangélicos y los cristianos vueltos a nacer en EEUU, que creen en el Apocalipsis.

Pepe Escobar: Exactamente. Está la mayoría del establishment que quiere un Eretz Israel, un gran Israel, y los dementes religiosos que dicen: “Bueno, la mejor manera de [apresurar] el Apocalipsis es una guerra contra nuestros vecinos”.

Los locos dirigen el manicomio.

Pepe Escobar: Sí, es una locura. Yo diría que desde el comienzo de la Primavera Árabe. El 2011 fue el año en el que los locos se hicieron totalmente cargo del manicomio. Y por eso 2012 podría ser un año tan realmente terrible, pienso, para todos los que están en ese arco: Norte de África, Medio Oriente y Asia Central. En Asia Central básicamente Af/Pak, porque la situación en Af/Pak tiende a ponerse peor muy rápidamente.

¿Qué piensa del reciente ataque de las tropas de la OTAN en Pakistán? [Vea 'Mistakes made': Pentagon 'regrets' slaughter of 24 Pakistani troops“, publicado en Russia Today el 22 de diciembre de 2011]

Pepe Escobar: Es un asunto muy complejo, porque tal vez haya un motivo oculto para ello, y todavía no sabemos cuál podría ser. Podría ser que algunos paquistaníes lo provocaron, podría ser que la propia OTAN lo provocó para tener una excusa mejor para aumentar la campaña de satanización de Pakistán, tratar de provocar un golpe militar, para que las facciones dentro de las fuerzas armadas paquistaníes que son más pro estadounidenses se pongan a la cabeza. Todavía es muy confuso.

Pero es un problema, porque Pakistán y China tienen las relaciones mutuas más estrechas posibles.

Pepe Escobar: Sí, y cualquier cosa que pase en Pakistán desde ahora, acerca más y más a Islamabad con Pekín, eso es inevitable. La opinión pública paquistaní está harta de la interferencia estadounidense, de la implacable guerra de drones y de la pérdida de su soberanía, si alguna vez hubo alguna.

Y por cierto, los chinos reaccionan de manera típica: mantienen mucho silencio, no hacen nada, solo esperan que la dirigencia en Islamabad vaya corriendo a Pekín y diga: “Ayúdennos, por favor”. Y eso no parece muy difícil, en vista de la manera en que están actuando los estadounidenses. Las únicas dos cosas que importan a Washington: Le importa un pepino el pueblo paquistaní. Lo que le importaba era la Guerra contra el terror para exterminar a Al Qaeda.

Ahora dicen abierta y oficialmente que Al Qaeda es ineficaz, desde la muerte de bin Laden –si era bin Laden o no sigue abierto a la especulación, pero mataron a Al Qaeda. ¿Qué hacen entonces en Af/Pak? “Oh, ahora tenemos un problema, porque Pakistán es un país muy inestable, ahora es el pulso del movimiento terrorista en el mundo, ya no es Afganistán, imagínense lo que pasaría si esas armas nucleares cayeran en manos de los terroristas”.

Es lo único que importa. Quieren encontrar un pretexto para interferir en Pakistán a fin de apoderarse del arsenal nuclear de ese país. Es extremadamente difícil, claro está, pero es lo que le gustaría hacer al Pentágono. Es su agenda.

Mientras tanto, la elite política de Pakistán, con la excepción de Imran Khan, yo diría que es corrupta. Imran Khan per se no es corrupto, junta a cien mil personas cada vez que habla en público en Pakistán, porque lo ven como un alternativa. Dice: “Librémonos de los estadounidenses, librémonos de la elite política corrupta, logremos que los militares se queden en sus cuarteles, tengamos un verdadero gobierno civil, tratemos de desarrollar el país y de cerrar la brecha de la desigualdad”. Por eso es tan popular, podría ganar las próximas elecciones.

Pero, básicamente, la sociedad civil paquistaní está harta de este estado de cosas. Y para los estadounidenses, esto es realmente una mala noticia, porque desde Zia quieren que los militares tengan el control, que hagan lo que el Pentágono les dice que hagan, y durante los últimos años realicen su Guerra contra el terror de la manera como lo quieren, desde sus bases dentro de Pakistán, como la que está en Baluchistán, Samsi, y la guerra de los drones en los "waziristanes", pero esto ya no seguirá sucediendo, no creo que suceda. Los chinos solo esperan. Pienso que admitirán a Pakistán en la SCO, es algo que podría pasar el próximo año, de modo que Pakistán estaría dentro de un mecanismo que implica la cooperación militar con los chinos.

El problema es que los militares paquistaníes no son una organización monolítica, hay capas, hay gente que fue nombrada por Musharraf, hay gente, como algunos oficiales pastunes de medio rango, que simpatizan con los talibanes en Pakistán o incluso con Al Qaeda, y existen grietas dentro de esta configuración. Estoy seguro de que la relación de los dirigentes del Ejército con el Pentágono es más que difícil actualmente, especialmente después de la última incursión, que fue un ataque contra los suyos, fue un ataque contra un puesto del Ejército. Para ellos va demasiado lejos.

El sentimiento contra EEUU aumenta en todo el mundo.

Pepe Escobar: Excepto en el Golfo Pérsico. (Se ríe.)

¿No diría que eso es algo trágico, ante la cordialidad de los estadounidenses de a pie, de la gente común?

Pepe Escobar: Sí, es verdad. Yo he estado yendo a EEUU desde que era niño. Viajé por lo menos a 40 estados, viví en las dos costas, tengo amigos en EEUU, mucha gente que lee lo que escribo sabe de dónde vengo, pero también tengo muchos lectores que dicen: “eres un talibán-comunista-apocalíptico-antiestadounidense”, bla bla bla, todo eso. Todavía no comprenden.

Una cosa es querer mucho al país y a la cultura pop estadounidense, el entretenimiento estadounidense, los iconos estadounidenses de la música, la literatura, el cine, la arquitectura, el arte, etc., y otra cosa es criticar la política exterior de EEUU. Yo crecí en Brasil y en Europa durante los años sesenta y setenta,  durante la dictadura militar instalada en Brasil en 1964, cuando yo tenía 10 años. Fue un golpe estadounidense.

Sí.

Pepe Escobar: Aprendimos por propia experiencia en Suramérica lo que significa vivir bajo una dictadura militar patrocinada por EEUU. Es decir, nosotros sabemos de qué estamos hablando. Obviamente, la gente de Medio Oriente también sabe de qué está hablando. Alguna gente en Asia también sabe de qué está hablando, como los surcoreanos, por ejemplo; vivieron bajo un régimen militar aprobado por EEUU antes de llegar a ser una democracia.

También es muy trágico que, después del comienzo de la Primavera Árabe, mucha gente en el Golfo Pérsico no haya comprendido todavía que vive en regímenes extremadamente autocráticos, que esos gobiernos son vasallos y servidores del imperio estadounidense, y que simplemente no pueden contar con sus gobiernos para lograr un mínimo de soberanía.

De modo que cuando se ven movimientos indígenas pro democracia en Bahréin o en Arabia Saudí oriental, se ve cuál es la reacción. Incluso en Egipto, donde dijeron: “Librémonos finalmente del sistema de una vez por todas”, no se libraron del sistema, la serpiente sigue presente, y la serpiente está financiada por Arabia Saudita.

No hubo revolución en Egipto. Tal vez comience cuando se libren de la junta de Tantawi, que es lo que quieren las masas en la Plaza Tahrir, la generación Google y la clase trabajadora de Egipto. Pero el problema es que en Egipto el ejército controla –hay diferentes cálculos al respecto– entre un 25 y un 40% de la economía egipcia; no va a renunciar a eso. Será necesaria una verdadera revolución sangrienta para que esa gente se vaya, y obviamente EEUU no la quiere.

¿Como analista geopolítico, diría usted que el futuro de Alemania está mucho más en el Este de Eurasia (Rusia, China) que en Nueva York y Londres?

Pepe Escobar: Quisiera hacerle esa pregunta a usted. Mi idea, posiblemente vaga, es que Alemania quiere integrarse más con Rusia.

Sí. Bueno, las elites económica y política en este país [Alemania] todavía están alineadas con EEUU

Pepe Escobar: Exactamente.

Eso se pudo ver cuando Angela Merkel, como canciller de Alemania, recibió la máxima condecoración civil este año en Washington DC, la “Medalla de la Libertad”. Ahora tiene algo en común con Duke Ellington, porque él también la recibió, (en 1969). Pero pienso que es algo significativo.

Pepe Escobar: Así es. Es el problema con Alemania. Porque es un asunto atlantista, pero saben que su futuro en cuanto a todas las materias primas y productos básicos que necesitan los pueden conseguir en Rusia. Pueden tener el resto del mundo como su mercado, lo que ya tienen. Es una fabulosa potencia exportadora. No tiene que estar subyugada por ese lazo atlantista, definitivamente no. Pero como usted ha dicho correctamente: las elites en Berlín y Frankfurt todavía están muy americanizadas.

*Pepe Escobar nació en 1954 en Brasil y ha sido corresponsal extranjero desde 1985, basado en Londres, Milán, Los Ángeles, París, Singapur y Bangkok. Desde finales de los años noventa, se ha especializado en la cobertura de asuntos geopolíticos desde Medio Oriente a Asia Central y ha informado durante esta década desde Afganistán, Pakistán, Irak, Irán, las repúblicas centroasiáticas, EEUU y China. Ahora trabaja para Asia Times, basado en Hong Kong/Tailandia, y colabora con Russia Today y Al Jazeera. Es autor de tres libros: Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War, Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge, y Obama does Globalistan.
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Extracto de la entrevista publicada por Consortiumnews en diciembre de 2011 y por Rebelión.org el 2-1-2012.

viernes, 20 de abril de 2012

El año de todos los peligros

Ignacio Ramonet

¿Será 2012 el año del fin del mundo? Es lo que vaticina una leyenda maya que incluso le pone fecha exacta al apocalipsis: el 12 de diciembre próximo (12-12-12). En todo caso, en un contexto europeo de recesión económica y de grave crisis financiera y social, los riesgos no escasearán este año, que verá además elecciones decisivas en Estados Unidos, Rusia, Francia, México y Venezuela.

Pero el principal peligro geopolítico seguirá situándose en el Golfo Pérsico. ¿Lanzarán Israel y Estados Unidos el anunciado ataque militar contra las instalaciones nucleares iraníes? El gobierno de Teherán reivindica su derecho a disponer de energía nuclear civil. Y el presidente Mahmud Ahmadineyad ha repetido que el objetivo de su programa no es en absoluto militar; que su finalidad es producir energía eléctrica de origen nuclear. También recuerda que Irán firmó y ratificó el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), mientras que Israel nunca lo hizo.

Por su parte, las autoridades israelíes piensan que no se debe esperar más. Según ellas, se acerca peligrosamente el momento en que el régimen de los ayatolás dispondrá del arma atómica, y a partir de ese instante ya no se podrá hacer nada. El equilibrio de fuerzas en Oriente Próximo se habrá roto, e Israel ya no gozará de una incontestable supremacía militar en la región. El gobierno de Benjamín Netanyahu estima que, en esas circunstancias, la existencia misma del Estado judío estaría amenazada.

Según los estrategas israelíes, el momento actual es tanto más propicio para golpear cuanto que Irán se encuentra debilitado. Tanto en el ámbito económico, a causa de las sanciones impuestas desde 2007 por el Consejo de Seguridad de la ONU, basadas en informes alarmantes del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), como en el contexto geopolítico regional, porque su principal aliado, Siria, a causa de la violenta insurrección interna, se halla imposibilitado de prestarle una eventual ayuda. Y esta incapacidad de Damasco repercute en otro socio local iraní, el Hezbolá libanés, cuyas líneas de aprovisionamiento militar desde Teherán han dejado de ser fiables.

Por estas razones, Israel desea que el ataque se lleve a cabo cuanto antes. En aras de preparar el bombardeo, ya hay infiltrados en Irán, efectivos de las fuerzas especiales. Y es muy probable que agentes israelíes hayan concebido los atentados que, estos dos últimos años, causaron la muerte de cinco importantes científicos nucleares iraníes.

Aunque Washington acusa igualmente a Teherán de estar llevando a cabo un programa nuclear clandestino para dotarse del arma atómica, su análisis a propósito de la oportunidad del ataque es diferente. Estados Unidos está saliendo de dos decenios de guerras en esa región, y el balance no es halagador. Irak ha sido un desastre y ha quedado finalmente en manos de la mayoría chií, la cual simpatiza con Teherán... En cuanto al lodazal afgano, las fuerzas estadounidenses se han mostrado incapaces de vencer a los talibanes, con los cuales la diplomacia norteamericana ha tenido que resignarse a negociar antes de abandonar pronto el país a su destino.

Estos costosos conflictos han debilitado a Estados Unidos y han revelado a los ojos del mundo los límites de su potencia y su incipiente declive histórico. No es hora de nuevas aventuras. Menos en un año electoral en el que el presidente saliente, Barack Obama, no tiene la certeza de ser reelegido. Y cuando todos los recursos están siendo movilizados para combatir la crisis y reducir el desempleo.

Por otra parte, Washington está tratando de cambiar su imagen en el mundo árabe-musulmán, sobre todo después de las insurrecciones de la “primavera árabe” del año pasado. De cómplice de dictadores –en particular del tunecino Ben Alí y del egipcio Mubarak– desea ahora aparecer como mecenas de las nuevas democracias árabes. Una agresión militar contra Irán, en colaboración además con Israel, arruinaría esos esfuerzos y despertaría el antinorteamericanismo latente en muchos países. En especial en aquellos cuyos nuevos gobiernos, precisamente surgidos de las revueltas populares, están dirigidos por islamistas moderados.

Una importante consideración complementaria: el ataque contra Irán tendría consecuencias no solo militares (no se puede descartar que algunos misiles balísticos iraníes alcancen el territorio israelí o consigan golpear las bases norteamericanas de Kuwait, Bahréin u Omán) sino, sobre todo, económicas. La réplica mínima de Irán a un bombardeo de sus sitios nucleares consistiría, como sus responsables militares no cesan de advertir, en el bloqueo del estrecho de Ormuz. Cerrojo del Golfo Pérsico, por él pasa un tercio del petróleo del mundo y unos 17 millones de barriles de crudo cada día. Sin ese aprovisionamiento, los precios de los hidrocarburos alcanzarían niveles insoportables, lo cual impediría la reactivación de la economía mundial y la salida de la recesión.

El Estado Mayor iraní afirma que “nada es más fácil de cerrar que ese Estrecho” y multiplica las maniobras navales en la zona para demostrar que está en condiciones de llevar a cabo sus amenazas. Washington ha respondido que el bloqueo de la vía estratégica de Ormuz sería considerado como un “caso de guerra”, y ha reforzado su Quinta Flota, que navega por el Golfo.

Es muy improbable que Irán tome la iniciativa de ocluir el paso de Ormuz (aunque siempre podría intentarlo en represalias a una agresión). En primer lugar porque se daría un tiro en un pie, ya que exporta su propio petróleo por esa vía, y que los recursos de esas exportaciones le son vitales.

En segundo lugar porque dañaría a algunos de sus principales socios, quienes le apoyan en su conflicto con Estados Unidos. Principalmente China, cuyas importaciones de petróleo, que alcanzan un 15%, proceden de Irán; y su eventual interrupción paralizaría parte de su aparato productivo.

Las tensiones están, pues, al rojo vivo. Las cancillerías del mundo observan minuto a minuto una peligrosa escalada que puede desembocar en un gran conflicto regional. Se verían implicados en él no solo Israel, Estados Unidos e Irán, sino también otras tres potencias de Oriente Medio: Turquía, cuyas ambiciones en la región vuelven a ser considerables; Arabia Saudí, que sueña desde hace decenios con ver destruido a su gran rival islámico chií; e Irak, que podría romperse en dos partes, una chií pro-iraní, y otra suní pro-occidental.

Asimismo, un bombardeo de los sitios nucleares iraníes causará una nube radiactiva nefasta para la salud de todas las poblaciones de la zona (incluidos los miles de militares estadounidenses y los habitantes de Israel). Todo ello conduce a pensar que si los belicistas están alzando con fuerza la voz, el tiempo de la diplomacia aún no ha terminado.

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Publicado por Le Monde Diplomatique y por Rebelion.org el 4-2-2012.

¿Qué intenciones tiene Irán?

Noam Chomsky

El número de enero-febrero de la revista Foreign Affairs ofreció un artículo de Matthew Kroenig titulado Tiempo de atacar a Irán; por qué un ataque es la opción menos mala, junto con comentarios sobre otras formas de contener la amenaza iraní.

Los medios de comunicación han publicado una serie de advertencias sobre un posible ataque israelí contra Irán, mientras Estados Unidos ha mantenido abierta la opción de la agresión, actitud que es contraria a la carta de Naciones Unidas, fundamento del derecho internacional.

Conforme aumentan las tensiones, todavía resuenan en el aire los escalofriantes ecos de los pasados preparativos para otras guerras: Afganistán e Irak. La febril retórica de la campaña de las elecciones primarias en Estados Unidos refuerza el resonar de los tambores de guerra.

Se le suelen atribuir a la comunidad internacional –nombre clave de los aliados de Estados Unidos– las preocupaciones por la inminente amenaza de Irán. Los pueblos del mundo, sin embargo, tienden a ver las cosas de otra manera.

Los países no alineados, movimiento de 120 naciones, han apoyado vigorosamente el derecho de Irán a enriquecer uranio, opinión que compartían la mayoría de los estadounidenses (encuestados por WorldPublicOpinion.org) antes de la inmensa ofensiva propagandística lanzada hace dos años.

China y Rusia se oponen a la política de Estados Unidos en Irán, como también India, que anunció que no acataría las sanciones estadounidenses y que aumentaría el volumen de su comercio con Irán. Turquía ha seguido una línea similar.

Los europeos, por su parte, consideran a Israel como la mayor amenaza a la paz mundial.

Y en el mundo árabe, Irán no es del agrado de nadie, pero solo una minoría muy pequeña lo considera una amenaza. Más bien, se cree que Israel y Estados Unidos son las amenazas preminentes. La mayoría de los árabes piensa que la región sería más segura si Irán tuviera armas nucleares. En Egipto, en vísperas de la primavera árabe, 90 por ciento tenía esta opinión, de acuerdo con encuestas de la Institución Brookings y de Zogby International.

Los comentaristas occidentales han hablado mucho de que los dictadores árabes supuestamente apoyan la posición estadounidense sobre Irán, mientras pasan por alto el hecho de que la gran mayoría de la población de esos países está en contra, postura tan reveladora que no necesita comentarios.

Y en Estados Unidos, algunos observadores también han expresado desde hace tiempo sus preocupaciones por el arsenal nuclear de Israel. El general Lee Butler, ex jefe del comando estratégico de Estados Unidos, declaró que las armas nucleares de Israel eran peligrosas en extremo.

En una publicación del ejército de Estados Unidos, el teniente coronel Warner Farr llegó a advertir que “un objetivo plausible de las armas nucleares israelíes, que no suele decirse pero que es obvio, es llegar a ‘utilizarlas’ en Estados Unidos”, presuntamente para asegurar un apoyo continuo de Washington a las políticas israelíes.

Pero, de hecho, una preocupación primordial en estos momentos es que Israel trate de provocar alguna acción por parte de Irán que, a su vez, llegue a incitar un ataque de Estados Unidos.

Uno de los principales analistas estratégicos de Israel, Zeev Maoz, en Defensa de Tierra Santa, hizo un análisis exhaustivo de la política de seguridad y exterior de Israel, en el cual llega a la conclusión de que el saldo de la política nuclear israelí es decididamente negativo y dañino para la seguridad del Estado. Maoz más bien insta a Israel a buscar un tratado regional de proscripción de armas de destrucción masiva y a crear una zona libre de ellas, tal como lo pedía ya en 1974 una resolución de la Asamblea General de Naciones Unidas.

En tanto, las sanciones de Occidente contra Irán ya están teniendo los efectos acostumbrados, como la escasez de alimentos básicos, aunque no para el clero gobernante, sino para la población. No es de extrañar que la valerosa oposición iraní también condene las sanciones.

Las sanciones contra Irán podrían tener el mismo efecto que sus predecesoras contra Irak, que fueron rechazadas y calificadas como genocidas por los respetables diplomáticos de Naciones Unidas que las administraban y quienes, finalmente, renunciaron como forma de protesta.

En Irak, las sanciones devastaron a la población y reforzaron a Saddam Hussein, con lo que probablemente le evitaron la suerte corrida por la galería de otros tiranos apoyados por Estados Unidos y Gran Bretaña, dictadores que prosperaron hasta el día en que las revueltas internas los derrocaron.

Existe una discusión poco creíble sobre lo que constituye exactamente la amenaza iraní, aunque tenemos una respuesta autorizada, proporcionada por las fuerzas armadas y los servicios secretos de Estados Unidos: Sus presentaciones ante el Congreso han dejado en claro que Irán no representa ninguna amenaza militar.

Irán tiene una capacidad muy limitada de desplegar sus fuerzas y su doctrina estratégica es defensiva, destinada a disuadir una invasión el tiempo necesario para que la diplomacia haga sentir sus efectos. Si Irán está desarrollando armas nucleares (lo cual todavía no está determinado), eso sería parte de su estrategia de disuasión.

El concepto que tienen los analistas israelíes y estadounidenses serios es expresado claramente por Bruce Riedel, veterano con 30 años de antigüedad en la CIA, quien en enero pasado declaró que “si yo fuera un asesor de seguridad nacional iraní, querría tener armas nucleares como factor de disuasión”.

Otra acusación que Occidente presenta contra Irán es que la república islámica está tratando de ampliar su influencia en los países vecinos, atacados y ocupados por Estados Unidos y Gran Bretaña, y que apoya la resistencia a la agresión israelí en el Líbano y a la ocupación ilegal de territorios palestinos (ambas con el apoyo de Estados Unidos). Al igual que su estrategia de disuasión de posibles actos de violencia por parte de países occidentales, se dice que las acciones de Irán son amenazas intolerables para el orden global.

La opinión mundial concuerda con Maoz. Es abrumador el apoyo a la idea de establecer una zona libre de armas de destrucción masiva en el Medio Oriente. Esa zona abarcaría Irán, Israel y, de preferencia, a esas otras dos potencias nucleares que se han negado a ingresar en el tratado de no proliferación nuclear, Pakistán e India, países que, al igual que Israel, desarrollaron sus respectivos programas con ayuda estadounidense.

El apoyo a esta política en la conferencia de revisión del tratado de no proliferación nuclear, en mayo de 2010, fue tan fuerte que Washington se vio obligado a aceptarla formalmente, pero con condiciones: la zona no entraría en efecto antes de lograr un arreglo de paz entre Israel y sus vecinos árabes; el programa de armas nucleares de Israel estaría exento de las inspecciones internacionales; y ningún país (entiéndase Estados Unidos) podría ser obligado a proporcionar información sobre las instalaciones y las actividades nucleares israelíes ni tampoco información relativa a transferencias anteriores de tecnología nuclear a Israel.

En la conferencia de 2010 se convocó a una sesión para mayo de 2012, para avanzar en el establecimiento de la zona libre de armas de destrucción masiva en Medio Oriente.

Sin embargo, con toda la alharaca en torno de Irán, en estos momentos se le presta muy poca atención a esa opción, que sería la forma más constructiva de manejar las amenazas nucleares en la región, incluida la amenaza planteada por el único Estado de la región que tiene armas nucleares y un largo historial de agresiones apoyadas por la superpotencia que lo patrocina.

No se puede encontrar ninguna mención al hecho de que Estados Unidos y Gran Bretaña tienen una responsabilidad única de dedicar sus esfuerzos a esa meta. Al tratar de darle una tenue cobertura legal a su invasión de Irak, esos países invocaron la resolución 687 de Naciones Unidas (1991), diciendo que Irak la estaba violando por construir armas de destrucción masiva.

Podemos pasar por alto esa declaración, pero no el hecho de que la resolución explícitamente compromete a los países signatarios a establecer una zona libre de armas de destrucción masiva en el Medio Oriente.

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Publicado por La Jornada el 3-3-2012.