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viernes, 27 de abril de 2012

Chernóbil: Aniversario de una catástrofe

RIA NovostiChernóbil: accidente nuclear con consecuencias catastróficasChernóbil: accidente nuclear con consecuencias catastróficas
10:05 26/04/2012 La noche del 25 al 26 de abril de 1986, ocurrió la mayor catástrofe en la historia de las centrales nucleares.>>

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Publicado por RIA Novosti el 26-4-2012.

La guerra por los recursos (tercera parte)

Entrevista a Pepe Escobar

Lars Schall

Si se planteara la pregunta: “¿Por qué ocurren las guerras?”, ¿diría que el hecho de que los banqueros se encuentran arriba en la lista de los beneficiarios de las guerras es parte importante de la respuesta?

[Editor: Para antecedentes, vea J.S. Kim: “Inside The Illusory Empire Of The Banking Commodity Con Game“, publicado en The Underground Investor el 19 de octubre de 2010: “La Reserva Federal de EEUU crea dinero para financiar la guerra y lo presta al gobierno de EEUU El gobierno de EEUU, por su parte, debe pagar intereses por el dinero que pide prestado al Banco Central para financiar la guerra. Mientras mayores sean las apropiaciones para la guerra, mayores serán los beneficios de los banqueros”].

Pepe Escobar: Estoy de acuerdo en que sí hubo muchas apropiaciones para la guerra, en que el saqueo, efectivamente, es propicio. Aunque en Irak no sucedió. El botín en Irak debía ser, supuestamente, el petróleo que pagaría no solo por la guerra, sino por el suministro de petróleo de EEUU para algo como los 1.000 años siguientes, pero no funcionó.

Lo que sucedió en Irak fue una fascinante lección histórica. Los neoconservadores pensaron al principio, obviamente porque no sabían absolutamente nada sobre el Medio Oriente, porque ni siquiera viajan, ni siquiera van al lugar, pensaron: “Bueno, no nos va a costar casi nada, haremos que los iraquíes paguen más tarde por todo el asunto y entonces, cuando venga el petróleo, lo habremos logrado”. Recuerde lo que solían decir: “Somos la nueva OPEP”. Eso fue a finales de 2002/2003.

No resultó. Ahora tenemos una modalidad diferente, digamos, una variante del modelo que usted acaba de explicar: guerras pagadas por potencias extranjeras. China financia las guerras en Irak y Afganistán, parte de la guerra en Libia. Ahora sigue siendo la guerra en Libia, la guerra en Somalia, la guerra en Yemen, pero, en todo caso, la próxima guerra en Uganda o en Sudán que EEUU decida comenzar. Se financia básicamente con la compra de bonos del Tesoro de EEUU por parte de China. Es una variante del modelo.

En un artículo para Al Yazira usted citó una vez un estudio relacionado con el coste de la guerra contra el terror, publicado por el proyecto Eisenhower de la Universidad Brown. [Pepe Escobar: “Why the US won't leave Afghanistan”, publicado por Al Jazeera el 12 de julio de 2011] ¿Recuerda?

Pepe Escobar: Sí, lo recuerdo.

¿Y los costes fueron 4.000 millones de dólares?

Pepe Escobar: Sí, dependiendo de las variables, dependiendo de los costes médicos de los veteranos heridos en EEUU, que aumentan y continúan eternamente, porque todavía tienen que pagar pensiones a toda esa gente, podría ser entre cuatro y seis billones [millones de millones] de dólares. ¿Qué ha conseguido hasta ahora EEUU a cambio de esos cuatro o seis billones de dólares? Podemos decir que hasta ahora solo consiguieron Libia, que no constituye exactamente una prioridad para ellos.

Fue parte del plan original de los neoconservadores, comienza con Irak, después el Líbano, Siria, especialmente Irán. Por el momento lo único que obtienen es Libia. Por eso Siria es tan importante, porque Siria es el camino hacia Irán, y sigue siendo lo mismo que los neoconservadores dijeron en 2002, y sigue siendo parte de la doctrina de la Dominación de Espectro Completo. Siempre volvemos a los mismos temas, porque esos temas son la base de lo que vemos actualmente.

¿Piensa que la guerra de Libia puede ser considerada una Guerra por Recursos, no solo en relación con el petróleo y, tal vez, con la moneda en oro que quería emitir Gadafi, sino también en relación con el proyecto del Gran Río Hecho por el Hombre?

Pepe Escobar: Iba a decir eso, Lars, en todo caso ya es una guerra del agua. Hace algunos meses iba a escribir una larga historia sobre las futuras guerras del agua, no, no son futuras, ya existen. Es la primera gran guerra del agua, si lo pensamos. Va a haber muchas guerras del agua en Medio Oriente, el sur de Turquía, Israel-Palestina, pero ésta es grande debido al proyecto del Gran Río Hecho por el Hombre, más de 20.000 millones de dólares financiados por el gobierno libio, por Gadafi, con la participación de mucha experticia canadiense.

Y sin dinero del Fondo Monetario Internacional…

Pepe Escobar: ¡Especialmente eso! Ningún dinero del FMI y de todos esos artilugios del Banco Mundial cuando hay que seguir pagando intereses hasta que uno muere tres veces. Lo construyeron solos, importaron la tecnología que necesitaban y construyeron un sistema de acueducto indígena subterráneo en el desierto meridional para llevar agua a la línea costera en Libia. Es absolutamente fantástico porque tienen una inmensa reserva de agua fresca en el desierto meridional que durará, según los mejores cálculos, mil años. Mil años de agua fresca.

Imagine, el proyecto ni siquiera se ha completado, pienso que se ha hecho un 80%. Obviamente, las tres principales compañías de agua del mundo son francesas, y a mi juicio esto explica un 99% de la justificación francesa para la guerra. Quieren privatizar esos mil años de agua fresca y venderla a todo el planeta. Y luego tenemos a Sarkozy y los intereses del complejo industrial-militar de Francia, necesitamos más gas y petróleo para Total, que siempre se quejaba de que quiso la mayor parte de las exportaciones energéticas de Libia.

Hay una alianza de los qataríes, del complejo industrial-militar de Francia y de Sarkozy, que es básicamente un lacayo de esa gente, y los qataríes querían estar involucrados en el comercio del Norte de África. Los intereses de la OTAN y de AFRICOM en el establecimiento de una cabeza de puente. Había tantos intereses. Gadafi no pudo ganar desde el principio por todos esos intereses en el eje Pentágono, OTAN, países europeos clave como Francia e Inglaterra, y las monarquías de Qatar, de los Emiratos Árabes Unidos, y también la Casa de Saud, que quería derrocar a Gadafi porque había malas pulgas entre el rey Abdulá y Gadafi desde 2002, antes de la invasión de Irak.

No fue posible que Gadafi lo enfrentara, había demasiados intereses poderosos involucrados, querían renegociar los contratos, querían que los nuevos contratos de petróleo y gas fueran solo para las compañías europeas y estadounidenses, tal vez compañías turcas, pero no para países del BRICS, y Gadafi, quien fue entrevistado por periodistas dos o tres días antes de la aprobación de la resolución, dijo explícitamente: “si nos atacan, los próximos contratos se los ademos a los países del BRIC”, y tres días después lo atacaron. (Se ríe.) Absolutamente obvio.

Y lo que ha mencionado también es muy importante: el dinar de oro, porque el dinar de oro podría haber sido una moneda africana, podría haber financiado proyectos de desarrollo en África subsahariana; siempre lo hacía, financiaba numerosos proyectos en los países subsaharianos, y dejaba de lado por completo el sistema de Bretton Woods y, desde el punto de vista de Washington, del Banco de Pagos Internacionales y de toda su pandilla, es algo imposible, absolutamente imposible. Y ¿se acuerda usted de cuando Sadam comenzó a vender petróleo en euros en Irak a fines de 2002? También fue una razón importante para la invasión.

¿Piensa que fue bueno que los rebeldes de Bengasi hayan establecido un banco central que está ligado con bancos centrales occidentales?

Pepe Escobar: Es lo que querían. En los hechos, esa gente del Consejo Nacional de Transición son un montón de tipos sospechosos, oportunistas, ex funcionarios de Gadafi, islamistas vinculados a Al Qaeda de Cirenaica, exiliados que vivían en Virginia, ¡vamos! Es un trágico chiste sangriento, de hecho. Y por cierto, desde el comienzo, tuvieron una conexión qatarí: uno de los consejeros de Sheika Moza, la esposa del emir de Qatar, fue el lazo entre Qatar y el Consejo Nacional de Transición.

¿Por qué entonces Qatar consiguió ese banco central independiente basado en Bengasi? Obviamente, la influencia qatarí se está expandiendo y por eso querían ingresar al sistema financiero y comercial en el Norte de África. Qatar es un mini imperio en rápida expansión. Es muy, muy impresionante. Recuerdo Doha hace diez años. Era un lugar atrasado. Lo recuerdo muy bien. Yo solía ir a Irak vía Qatar. Lo vi crecer de año en año, y ahora cuando se llega a Doha, uno piensa que ya está en un mini Hong Kong.

Y sus tentáculos están por doquier: en Europa, en EEUU, en Medio Oriente, desde luego, y también en el norte de África. Comercian considerablemente con Asia, ahora tienen a Brasil en la mira. Es muy impresionante. Y su iniciativa en el norte de África fue muy astuta, porque ahora están localizados en el norte de África y, como esperan, el resto de África: “Queremos comercio con todos, tenemos un excelente sistema bancario, vendemos gas a cualquiera que desee comprarlo”. Un mini imperio en formación.

¿Qué debemos esperar en 2012 en relación con Siria e Irán? ¿Son aliados, verdad?

Pepe Escobar: Sí. Bueno, es la pregunta del billón. Yo iría a Irán en cuanto pudiera. El problema es conseguir una visa de prensa para Irán. Después del Movimiento Verde en 2009 es muy difícil. Se necesita una visa de prensa para ir a Irán porque si se quiere hablar con el Cuerpo de Guardias Revolucionarios de Irán (IRGC), por ejemplo, o con funcionarios, gente del gobierno, se necesita ese tipo de visa. Voy a tratar de nuevo, exactamente para obtener el punto de vista de esa gente, y hablo especialmente de los comandantes del IRGC, la gente en la industria petrolera y, claro está, a fin de hablar con teheraníes de a pie, algo que siempre ha sido un placer para mí.

Las guerras por el agua "no son futuras, ya existen".
En el norte de Teherán uno pensaría que está en California. En el sur de Teherán es otra cosa, allá uno está en el corazón duro del Medio Oriente. Hay dos universos en una ciudad, y el espectro de opiniones que uno obtiene con solo un viaje en taxi de cuarenta minutos es absolutamente extraordinario. Uno ve a gente que quisiera matar a Rafsanjani en cuanto lo vea, a gente que defiende estrictamente a los ayatolás; se encuentra a gente que dice: “sin el Movimiento Verde estamos perdidos”. Es un universo per se.

Y los ecos que recibo de mis amigos que viven allá o de iraníes que me mandan muchas cosas es: la gente consume, vive su vida, hay mucha inflación, los precios han aumentado sustancialmente, pero quiere salir, tratar de comprar un iPad contrabandeado de China, quiere tener un carro europeo nuevo que sea asequible, la gente quiere seguir comiendo carne, lo cual es muy divertido, porque la carne brasileña que importan es más barata que la carne producida en Irán. ¡Imagíneselo! Ese tipo de cosas.

Y al mismo tiempo, saben que algo se está cocinando. Podría ser un ataque israelí, podría ser un ataque estadounidense-israelí, podría ser un ataque solo a las instalaciones nucleares, pero mucha gente teme un ataque a la infraestructura civil. Siempre dicen: “Mire lo que pasó en Irak. Atacaron edificios civiles”. Sí, es verdad, lo vi yo mismo.

La gente espera lo peor. Trata de guardar la compostura, pero inmediatamente reconoce que hay una lucha por el poder dentro del régimen entre la facción de Ahmadineyad y la facción de la línea ultra dura de los guardias revolucionarios, que se opone a Ahmadineyad porque quiere alguna especie de compromiso con Occidente. Los del IRGC quieren confrontación.

Es muy peligroso. ¿Por qué? Porque el supremo líder, Ayatolá Jamenei, apoya esa facción contra Ahmadineyad. Quiere que Irán sea respetado por lo que es, y podemos suponer que apoya esa confrontación. Es extremadamente peligroso, porque podemos tener un incidente que sea el casus belli para un ataque, un ataque israelí-anglo-estadounidense, digámoslo de esa manera.

La gente es totalmente consciente de esto, y tiene mucho miedo de esa lucha por el poder en la cabeza del régimen. Al mismo tiempo, el próximo año habrá elecciones parlamentarias, y va a haber una elección presidencial en 2013, en la cual el favorito, por lo menos por el momento, es Larijani, quien es un ex negociador nuclear y estrecho amigo y protegido de Jamenei. Esto significa que los partidarios de la línea dura controlan el poder y el control y, por increíble que pueda parecer, Ahmadineyad está por el momento más o menos aislado, y es considerado por esos partidarios de la línea dura como un apaciguador frente a Occidente.

En otras palabras, la situación interna dentro de Irán es extremadamente preocupante. Y también saben lo que podría suceder pronto en Siria, y saben que Siria es el atajo para atacarlos a ellos. Pero al mismo tiempo los partidarios de la línea dura no esperan solo un ataque contra Siria. Muchos se dicen: “Tal vez ni siquiera utilicen el atajo, tal vez nos ataquen directamente”. Por lo tanto también se preparan para eso. Todo es muy preocupante.

¿Percibe un ambiente similar en Israel?

Pepe Escobar: No sé. Tengo muchos amigos judíos en Suramérica, en EEUU y en Europa; van y vienen a Israel y cuando vuelven dicen: “Mira, la gente está perdida en Israel, no sabe cómo encarar la Primavera Árabe”. El régimen no sabe cómo encarar la Primavera Árabe, ni siquiera sabe cómo encarar la no-primavera en Siria, porque teme que lo que venga sea todavía peor, como un gobierno antagonista de la Hermandad Musulmana en Damasco, lo cual sería intolerable para Israel.

Prefieren enfrentar al diablo que conocen, que es un diablo ineficaz, el régimen de Assad. Existe un movimiento de la sociedad civil muy fuerte en Israel, contra la corrupción, la inflación y los crecientes costes de la vida, son contrarios a la guerra y también contrarios al gobierno.

Y luego tenemos un gobierno que es un rehén de ese lobby de los colonos, absolutamente repugnante. La extrema derecha, los inmigrantes ucranianos de Lieberman, es horrible, porque a la izquierda progresista de Israel se le lee en la prensa israelí de vez en cuando, pero han sido marginados. El AIPAC controla el discurso.

Si se escucha la radio, se lee la prensa dominante, se miran las redes, es como un comunicado de prensa de AIPAC tras el otro. No se ve a progresistas judíos que digan: “Es una locura lo que estamos haciendo, tenemos que sentarnos y hablar de Palestina, sentarnos y hablar de las Alturas del Golán, sobre Irán”. Esa es una posición minoritaria.

Además, la mayoría está apoyada por los evangélicos y los cristianos vueltos a nacer en EEUU, que creen en el Apocalipsis.

Pepe Escobar: Exactamente. Está la mayoría del establishment que quiere un Eretz Israel, un gran Israel, y los dementes religiosos que dicen: “Bueno, la mejor manera de [apresurar] el Apocalipsis es una guerra contra nuestros vecinos”.

Los locos dirigen el manicomio.

Pepe Escobar: Sí, es una locura. Yo diría que desde el comienzo de la Primavera Árabe. El 2011 fue el año en el que los locos se hicieron totalmente cargo del manicomio. Y por eso 2012 podría ser un año tan realmente terrible, pienso, para todos los que están en ese arco: Norte de África, Medio Oriente y Asia Central. En Asia Central básicamente Af/Pak, porque la situación en Af/Pak tiende a ponerse peor muy rápidamente.

¿Qué piensa del reciente ataque de las tropas de la OTAN en Pakistán? [Vea 'Mistakes made': Pentagon 'regrets' slaughter of 24 Pakistani troops“, publicado en Russia Today el 22 de diciembre de 2011]

Pepe Escobar: Es un asunto muy complejo, porque tal vez haya un motivo oculto para ello, y todavía no sabemos cuál podría ser. Podría ser que algunos paquistaníes lo provocaron, podría ser que la propia OTAN lo provocó para tener una excusa mejor para aumentar la campaña de satanización de Pakistán, tratar de provocar un golpe militar, para que las facciones dentro de las fuerzas armadas paquistaníes que son más pro estadounidenses se pongan a la cabeza. Todavía es muy confuso.

Pero es un problema, porque Pakistán y China tienen las relaciones mutuas más estrechas posibles.

Pepe Escobar: Sí, y cualquier cosa que pase en Pakistán desde ahora, acerca más y más a Islamabad con Pekín, eso es inevitable. La opinión pública paquistaní está harta de la interferencia estadounidense, de la implacable guerra de drones y de la pérdida de su soberanía, si alguna vez hubo alguna.

Y por cierto, los chinos reaccionan de manera típica: mantienen mucho silencio, no hacen nada, solo esperan que la dirigencia en Islamabad vaya corriendo a Pekín y diga: “Ayúdennos, por favor”. Y eso no parece muy difícil, en vista de la manera en que están actuando los estadounidenses. Las únicas dos cosas que importan a Washington: Le importa un pepino el pueblo paquistaní. Lo que le importaba era la Guerra contra el terror para exterminar a Al Qaeda.

Ahora dicen abierta y oficialmente que Al Qaeda es ineficaz, desde la muerte de bin Laden –si era bin Laden o no sigue abierto a la especulación, pero mataron a Al Qaeda. ¿Qué hacen entonces en Af/Pak? “Oh, ahora tenemos un problema, porque Pakistán es un país muy inestable, ahora es el pulso del movimiento terrorista en el mundo, ya no es Afganistán, imagínense lo que pasaría si esas armas nucleares cayeran en manos de los terroristas”.

Es lo único que importa. Quieren encontrar un pretexto para interferir en Pakistán a fin de apoderarse del arsenal nuclear de ese país. Es extremadamente difícil, claro está, pero es lo que le gustaría hacer al Pentágono. Es su agenda.

Mientras tanto, la elite política de Pakistán, con la excepción de Imran Khan, yo diría que es corrupta. Imran Khan per se no es corrupto, junta a cien mil personas cada vez que habla en público en Pakistán, porque lo ven como un alternativa. Dice: “Librémonos de los estadounidenses, librémonos de la elite política corrupta, logremos que los militares se queden en sus cuarteles, tengamos un verdadero gobierno civil, tratemos de desarrollar el país y de cerrar la brecha de la desigualdad”. Por eso es tan popular, podría ganar las próximas elecciones.

Pero, básicamente, la sociedad civil paquistaní está harta de este estado de cosas. Y para los estadounidenses, esto es realmente una mala noticia, porque desde Zia quieren que los militares tengan el control, que hagan lo que el Pentágono les dice que hagan, y durante los últimos años realicen su Guerra contra el terror de la manera como lo quieren, desde sus bases dentro de Pakistán, como la que está en Baluchistán, Samsi, y la guerra de los drones en los "waziristanes", pero esto ya no seguirá sucediendo, no creo que suceda. Los chinos solo esperan. Pienso que admitirán a Pakistán en la SCO, es algo que podría pasar el próximo año, de modo que Pakistán estaría dentro de un mecanismo que implica la cooperación militar con los chinos.

El problema es que los militares paquistaníes no son una organización monolítica, hay capas, hay gente que fue nombrada por Musharraf, hay gente, como algunos oficiales pastunes de medio rango, que simpatizan con los talibanes en Pakistán o incluso con Al Qaeda, y existen grietas dentro de esta configuración. Estoy seguro de que la relación de los dirigentes del Ejército con el Pentágono es más que difícil actualmente, especialmente después de la última incursión, que fue un ataque contra los suyos, fue un ataque contra un puesto del Ejército. Para ellos va demasiado lejos.

El sentimiento contra EEUU aumenta en todo el mundo.

Pepe Escobar: Excepto en el Golfo Pérsico. (Se ríe.)

¿No diría que eso es algo trágico, ante la cordialidad de los estadounidenses de a pie, de la gente común?

Pepe Escobar: Sí, es verdad. Yo he estado yendo a EEUU desde que era niño. Viajé por lo menos a 40 estados, viví en las dos costas, tengo amigos en EEUU, mucha gente que lee lo que escribo sabe de dónde vengo, pero también tengo muchos lectores que dicen: “eres un talibán-comunista-apocalíptico-antiestadounidense”, bla bla bla, todo eso. Todavía no comprenden.

Una cosa es querer mucho al país y a la cultura pop estadounidense, el entretenimiento estadounidense, los iconos estadounidenses de la música, la literatura, el cine, la arquitectura, el arte, etc., y otra cosa es criticar la política exterior de EEUU. Yo crecí en Brasil y en Europa durante los años sesenta y setenta,  durante la dictadura militar instalada en Brasil en 1964, cuando yo tenía 10 años. Fue un golpe estadounidense.

Sí.

Pepe Escobar: Aprendimos por propia experiencia en Suramérica lo que significa vivir bajo una dictadura militar patrocinada por EEUU. Es decir, nosotros sabemos de qué estamos hablando. Obviamente, la gente de Medio Oriente también sabe de qué está hablando. Alguna gente en Asia también sabe de qué está hablando, como los surcoreanos, por ejemplo; vivieron bajo un régimen militar aprobado por EEUU antes de llegar a ser una democracia.

También es muy trágico que, después del comienzo de la Primavera Árabe, mucha gente en el Golfo Pérsico no haya comprendido todavía que vive en regímenes extremadamente autocráticos, que esos gobiernos son vasallos y servidores del imperio estadounidense, y que simplemente no pueden contar con sus gobiernos para lograr un mínimo de soberanía.

De modo que cuando se ven movimientos indígenas pro democracia en Bahréin o en Arabia Saudí oriental, se ve cuál es la reacción. Incluso en Egipto, donde dijeron: “Librémonos finalmente del sistema de una vez por todas”, no se libraron del sistema, la serpiente sigue presente, y la serpiente está financiada por Arabia Saudita.

No hubo revolución en Egipto. Tal vez comience cuando se libren de la junta de Tantawi, que es lo que quieren las masas en la Plaza Tahrir, la generación Google y la clase trabajadora de Egipto. Pero el problema es que en Egipto el ejército controla –hay diferentes cálculos al respecto– entre un 25 y un 40% de la economía egipcia; no va a renunciar a eso. Será necesaria una verdadera revolución sangrienta para que esa gente se vaya, y obviamente EEUU no la quiere.

¿Como analista geopolítico, diría usted que el futuro de Alemania está mucho más en el Este de Eurasia (Rusia, China) que en Nueva York y Londres?

Pepe Escobar: Quisiera hacerle esa pregunta a usted. Mi idea, posiblemente vaga, es que Alemania quiere integrarse más con Rusia.

Sí. Bueno, las elites económica y política en este país [Alemania] todavía están alineadas con EEUU

Pepe Escobar: Exactamente.

Eso se pudo ver cuando Angela Merkel, como canciller de Alemania, recibió la máxima condecoración civil este año en Washington DC, la “Medalla de la Libertad”. Ahora tiene algo en común con Duke Ellington, porque él también la recibió, (en 1969). Pero pienso que es algo significativo.

Pepe Escobar: Así es. Es el problema con Alemania. Porque es un asunto atlantista, pero saben que su futuro en cuanto a todas las materias primas y productos básicos que necesitan los pueden conseguir en Rusia. Pueden tener el resto del mundo como su mercado, lo que ya tienen. Es una fabulosa potencia exportadora. No tiene que estar subyugada por ese lazo atlantista, definitivamente no. Pero como usted ha dicho correctamente: las elites en Berlín y Frankfurt todavía están muy americanizadas.

*Pepe Escobar nació en 1954 en Brasil y ha sido corresponsal extranjero desde 1985, basado en Londres, Milán, Los Ángeles, París, Singapur y Bangkok. Desde finales de los años noventa, se ha especializado en la cobertura de asuntos geopolíticos desde Medio Oriente a Asia Central y ha informado durante esta década desde Afganistán, Pakistán, Irak, Irán, las repúblicas centroasiáticas, EEUU y China. Ahora trabaja para Asia Times, basado en Hong Kong/Tailandia, y colabora con Russia Today y Al Jazeera. Es autor de tres libros: Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War, Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge, y Obama does Globalistan.
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Extracto de la entrevista publicada por Consortiumnews en diciembre de 2011 y por Rebelión.org el 2-1-2012.

viernes, 20 de abril de 2012

El año de todos los peligros

Ignacio Ramonet

¿Será 2012 el año del fin del mundo? Es lo que vaticina una leyenda maya que incluso le pone fecha exacta al apocalipsis: el 12 de diciembre próximo (12-12-12). En todo caso, en un contexto europeo de recesión económica y de grave crisis financiera y social, los riesgos no escasearán este año, que verá además elecciones decisivas en Estados Unidos, Rusia, Francia, México y Venezuela.

Pero el principal peligro geopolítico seguirá situándose en el Golfo Pérsico. ¿Lanzarán Israel y Estados Unidos el anunciado ataque militar contra las instalaciones nucleares iraníes? El gobierno de Teherán reivindica su derecho a disponer de energía nuclear civil. Y el presidente Mahmud Ahmadineyad ha repetido que el objetivo de su programa no es en absoluto militar; que su finalidad es producir energía eléctrica de origen nuclear. También recuerda que Irán firmó y ratificó el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), mientras que Israel nunca lo hizo.

Por su parte, las autoridades israelíes piensan que no se debe esperar más. Según ellas, se acerca peligrosamente el momento en que el régimen de los ayatolás dispondrá del arma atómica, y a partir de ese instante ya no se podrá hacer nada. El equilibrio de fuerzas en Oriente Próximo se habrá roto, e Israel ya no gozará de una incontestable supremacía militar en la región. El gobierno de Benjamín Netanyahu estima que, en esas circunstancias, la existencia misma del Estado judío estaría amenazada.

Según los estrategas israelíes, el momento actual es tanto más propicio para golpear cuanto que Irán se encuentra debilitado. Tanto en el ámbito económico, a causa de las sanciones impuestas desde 2007 por el Consejo de Seguridad de la ONU, basadas en informes alarmantes del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), como en el contexto geopolítico regional, porque su principal aliado, Siria, a causa de la violenta insurrección interna, se halla imposibilitado de prestarle una eventual ayuda. Y esta incapacidad de Damasco repercute en otro socio local iraní, el Hezbolá libanés, cuyas líneas de aprovisionamiento militar desde Teherán han dejado de ser fiables.

Por estas razones, Israel desea que el ataque se lleve a cabo cuanto antes. En aras de preparar el bombardeo, ya hay infiltrados en Irán, efectivos de las fuerzas especiales. Y es muy probable que agentes israelíes hayan concebido los atentados que, estos dos últimos años, causaron la muerte de cinco importantes científicos nucleares iraníes.

Aunque Washington acusa igualmente a Teherán de estar llevando a cabo un programa nuclear clandestino para dotarse del arma atómica, su análisis a propósito de la oportunidad del ataque es diferente. Estados Unidos está saliendo de dos decenios de guerras en esa región, y el balance no es halagador. Irak ha sido un desastre y ha quedado finalmente en manos de la mayoría chií, la cual simpatiza con Teherán... En cuanto al lodazal afgano, las fuerzas estadounidenses se han mostrado incapaces de vencer a los talibanes, con los cuales la diplomacia norteamericana ha tenido que resignarse a negociar antes de abandonar pronto el país a su destino.

Estos costosos conflictos han debilitado a Estados Unidos y han revelado a los ojos del mundo los límites de su potencia y su incipiente declive histórico. No es hora de nuevas aventuras. Menos en un año electoral en el que el presidente saliente, Barack Obama, no tiene la certeza de ser reelegido. Y cuando todos los recursos están siendo movilizados para combatir la crisis y reducir el desempleo.

Por otra parte, Washington está tratando de cambiar su imagen en el mundo árabe-musulmán, sobre todo después de las insurrecciones de la “primavera árabe” del año pasado. De cómplice de dictadores –en particular del tunecino Ben Alí y del egipcio Mubarak– desea ahora aparecer como mecenas de las nuevas democracias árabes. Una agresión militar contra Irán, en colaboración además con Israel, arruinaría esos esfuerzos y despertaría el antinorteamericanismo latente en muchos países. En especial en aquellos cuyos nuevos gobiernos, precisamente surgidos de las revueltas populares, están dirigidos por islamistas moderados.

Una importante consideración complementaria: el ataque contra Irán tendría consecuencias no solo militares (no se puede descartar que algunos misiles balísticos iraníes alcancen el territorio israelí o consigan golpear las bases norteamericanas de Kuwait, Bahréin u Omán) sino, sobre todo, económicas. La réplica mínima de Irán a un bombardeo de sus sitios nucleares consistiría, como sus responsables militares no cesan de advertir, en el bloqueo del estrecho de Ormuz. Cerrojo del Golfo Pérsico, por él pasa un tercio del petróleo del mundo y unos 17 millones de barriles de crudo cada día. Sin ese aprovisionamiento, los precios de los hidrocarburos alcanzarían niveles insoportables, lo cual impediría la reactivación de la economía mundial y la salida de la recesión.

El Estado Mayor iraní afirma que “nada es más fácil de cerrar que ese Estrecho” y multiplica las maniobras navales en la zona para demostrar que está en condiciones de llevar a cabo sus amenazas. Washington ha respondido que el bloqueo de la vía estratégica de Ormuz sería considerado como un “caso de guerra”, y ha reforzado su Quinta Flota, que navega por el Golfo.

Es muy improbable que Irán tome la iniciativa de ocluir el paso de Ormuz (aunque siempre podría intentarlo en represalias a una agresión). En primer lugar porque se daría un tiro en un pie, ya que exporta su propio petróleo por esa vía, y que los recursos de esas exportaciones le son vitales.

En segundo lugar porque dañaría a algunos de sus principales socios, quienes le apoyan en su conflicto con Estados Unidos. Principalmente China, cuyas importaciones de petróleo, que alcanzan un 15%, proceden de Irán; y su eventual interrupción paralizaría parte de su aparato productivo.

Las tensiones están, pues, al rojo vivo. Las cancillerías del mundo observan minuto a minuto una peligrosa escalada que puede desembocar en un gran conflicto regional. Se verían implicados en él no solo Israel, Estados Unidos e Irán, sino también otras tres potencias de Oriente Medio: Turquía, cuyas ambiciones en la región vuelven a ser considerables; Arabia Saudí, que sueña desde hace decenios con ver destruido a su gran rival islámico chií; e Irak, que podría romperse en dos partes, una chií pro-iraní, y otra suní pro-occidental.

Asimismo, un bombardeo de los sitios nucleares iraníes causará una nube radiactiva nefasta para la salud de todas las poblaciones de la zona (incluidos los miles de militares estadounidenses y los habitantes de Israel). Todo ello conduce a pensar que si los belicistas están alzando con fuerza la voz, el tiempo de la diplomacia aún no ha terminado.

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Publicado por Le Monde Diplomatique y por Rebelion.org el 4-2-2012.

¿Qué intenciones tiene Irán?

Noam Chomsky

El número de enero-febrero de la revista Foreign Affairs ofreció un artículo de Matthew Kroenig titulado Tiempo de atacar a Irán; por qué un ataque es la opción menos mala, junto con comentarios sobre otras formas de contener la amenaza iraní.

Los medios de comunicación han publicado una serie de advertencias sobre un posible ataque israelí contra Irán, mientras Estados Unidos ha mantenido abierta la opción de la agresión, actitud que es contraria a la carta de Naciones Unidas, fundamento del derecho internacional.

Conforme aumentan las tensiones, todavía resuenan en el aire los escalofriantes ecos de los pasados preparativos para otras guerras: Afganistán e Irak. La febril retórica de la campaña de las elecciones primarias en Estados Unidos refuerza el resonar de los tambores de guerra.

Se le suelen atribuir a la comunidad internacional –nombre clave de los aliados de Estados Unidos– las preocupaciones por la inminente amenaza de Irán. Los pueblos del mundo, sin embargo, tienden a ver las cosas de otra manera.

Los países no alineados, movimiento de 120 naciones, han apoyado vigorosamente el derecho de Irán a enriquecer uranio, opinión que compartían la mayoría de los estadounidenses (encuestados por WorldPublicOpinion.org) antes de la inmensa ofensiva propagandística lanzada hace dos años.

China y Rusia se oponen a la política de Estados Unidos en Irán, como también India, que anunció que no acataría las sanciones estadounidenses y que aumentaría el volumen de su comercio con Irán. Turquía ha seguido una línea similar.

Los europeos, por su parte, consideran a Israel como la mayor amenaza a la paz mundial.

Y en el mundo árabe, Irán no es del agrado de nadie, pero solo una minoría muy pequeña lo considera una amenaza. Más bien, se cree que Israel y Estados Unidos son las amenazas preminentes. La mayoría de los árabes piensa que la región sería más segura si Irán tuviera armas nucleares. En Egipto, en vísperas de la primavera árabe, 90 por ciento tenía esta opinión, de acuerdo con encuestas de la Institución Brookings y de Zogby International.

Los comentaristas occidentales han hablado mucho de que los dictadores árabes supuestamente apoyan la posición estadounidense sobre Irán, mientras pasan por alto el hecho de que la gran mayoría de la población de esos países está en contra, postura tan reveladora que no necesita comentarios.

Y en Estados Unidos, algunos observadores también han expresado desde hace tiempo sus preocupaciones por el arsenal nuclear de Israel. El general Lee Butler, ex jefe del comando estratégico de Estados Unidos, declaró que las armas nucleares de Israel eran peligrosas en extremo.

En una publicación del ejército de Estados Unidos, el teniente coronel Warner Farr llegó a advertir que “un objetivo plausible de las armas nucleares israelíes, que no suele decirse pero que es obvio, es llegar a ‘utilizarlas’ en Estados Unidos”, presuntamente para asegurar un apoyo continuo de Washington a las políticas israelíes.

Pero, de hecho, una preocupación primordial en estos momentos es que Israel trate de provocar alguna acción por parte de Irán que, a su vez, llegue a incitar un ataque de Estados Unidos.

Uno de los principales analistas estratégicos de Israel, Zeev Maoz, en Defensa de Tierra Santa, hizo un análisis exhaustivo de la política de seguridad y exterior de Israel, en el cual llega a la conclusión de que el saldo de la política nuclear israelí es decididamente negativo y dañino para la seguridad del Estado. Maoz más bien insta a Israel a buscar un tratado regional de proscripción de armas de destrucción masiva y a crear una zona libre de ellas, tal como lo pedía ya en 1974 una resolución de la Asamblea General de Naciones Unidas.

En tanto, las sanciones de Occidente contra Irán ya están teniendo los efectos acostumbrados, como la escasez de alimentos básicos, aunque no para el clero gobernante, sino para la población. No es de extrañar que la valerosa oposición iraní también condene las sanciones.

Las sanciones contra Irán podrían tener el mismo efecto que sus predecesoras contra Irak, que fueron rechazadas y calificadas como genocidas por los respetables diplomáticos de Naciones Unidas que las administraban y quienes, finalmente, renunciaron como forma de protesta.

En Irak, las sanciones devastaron a la población y reforzaron a Saddam Hussein, con lo que probablemente le evitaron la suerte corrida por la galería de otros tiranos apoyados por Estados Unidos y Gran Bretaña, dictadores que prosperaron hasta el día en que las revueltas internas los derrocaron.

Existe una discusión poco creíble sobre lo que constituye exactamente la amenaza iraní, aunque tenemos una respuesta autorizada, proporcionada por las fuerzas armadas y los servicios secretos de Estados Unidos: Sus presentaciones ante el Congreso han dejado en claro que Irán no representa ninguna amenaza militar.

Irán tiene una capacidad muy limitada de desplegar sus fuerzas y su doctrina estratégica es defensiva, destinada a disuadir una invasión el tiempo necesario para que la diplomacia haga sentir sus efectos. Si Irán está desarrollando armas nucleares (lo cual todavía no está determinado), eso sería parte de su estrategia de disuasión.

El concepto que tienen los analistas israelíes y estadounidenses serios es expresado claramente por Bruce Riedel, veterano con 30 años de antigüedad en la CIA, quien en enero pasado declaró que “si yo fuera un asesor de seguridad nacional iraní, querría tener armas nucleares como factor de disuasión”.

Otra acusación que Occidente presenta contra Irán es que la república islámica está tratando de ampliar su influencia en los países vecinos, atacados y ocupados por Estados Unidos y Gran Bretaña, y que apoya la resistencia a la agresión israelí en el Líbano y a la ocupación ilegal de territorios palestinos (ambas con el apoyo de Estados Unidos). Al igual que su estrategia de disuasión de posibles actos de violencia por parte de países occidentales, se dice que las acciones de Irán son amenazas intolerables para el orden global.

La opinión mundial concuerda con Maoz. Es abrumador el apoyo a la idea de establecer una zona libre de armas de destrucción masiva en el Medio Oriente. Esa zona abarcaría Irán, Israel y, de preferencia, a esas otras dos potencias nucleares que se han negado a ingresar en el tratado de no proliferación nuclear, Pakistán e India, países que, al igual que Israel, desarrollaron sus respectivos programas con ayuda estadounidense.

El apoyo a esta política en la conferencia de revisión del tratado de no proliferación nuclear, en mayo de 2010, fue tan fuerte que Washington se vio obligado a aceptarla formalmente, pero con condiciones: la zona no entraría en efecto antes de lograr un arreglo de paz entre Israel y sus vecinos árabes; el programa de armas nucleares de Israel estaría exento de las inspecciones internacionales; y ningún país (entiéndase Estados Unidos) podría ser obligado a proporcionar información sobre las instalaciones y las actividades nucleares israelíes ni tampoco información relativa a transferencias anteriores de tecnología nuclear a Israel.

En la conferencia de 2010 se convocó a una sesión para mayo de 2012, para avanzar en el establecimiento de la zona libre de armas de destrucción masiva en Medio Oriente.

Sin embargo, con toda la alharaca en torno de Irán, en estos momentos se le presta muy poca atención a esa opción, que sería la forma más constructiva de manejar las amenazas nucleares en la región, incluida la amenaza planteada por el único Estado de la región que tiene armas nucleares y un largo historial de agresiones apoyadas por la superpotencia que lo patrocina.

No se puede encontrar ninguna mención al hecho de que Estados Unidos y Gran Bretaña tienen una responsabilidad única de dedicar sus esfuerzos a esa meta. Al tratar de darle una tenue cobertura legal a su invasión de Irak, esos países invocaron la resolución 687 de Naciones Unidas (1991), diciendo que Irak la estaba violando por construir armas de destrucción masiva.

Podemos pasar por alto esa declaración, pero no el hecho de que la resolución explícitamente compromete a los países signatarios a establecer una zona libre de armas de destrucción masiva en el Medio Oriente.

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Publicado por La Jornada el 3-3-2012.

jueves, 24 de noviembre de 2011

El tratado Start entre las potencias nucleares

RIA NovostiTratado START. InfografíaTratado START. Infografía
15:05 05/04/2010 El nuevo tratado de reducción de armas ofensivas estratégicas (START) prevé un recorte sustancial de los arsenales nucleares.>>

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Republicado por RIA Novosti en español el 24-11-2011.

sábado, 21 de mayo de 2011

Residuos nucleares

Definición, origen, gestión, transporte y tratamiento

Eduard Rodríguez Farré
Salvador López Arnal

La Ley 54/1997 del Sector Eléctrico (de España) define residuo radiactivo como ‘cualquier material o producto de desecho para el que no está previsto ningún uso, que contiene o está contaminado con radionucleidos en concentraciones o niveles de actividad superiores a los establecidos por el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, previo informe del Consejo de Seguridad Nuclear’.

La generación de residuos radiactivos tiene orígenes muy diversos: la producción de energía eléctrica de origen nuclear, el desmantelamiento de las instalaciones nucleares, la utilización de radioisótopos en múltiples actividades de la industria, la medicina o la investigación.

Los residuos más peligrosos generados en la fisión nuclear se producen en las barras de combustible, donde se generan isótopos transuránicos como el curio, el neptunio o el americio, que pueden permanecer radiactivos a lo largo de miles de años. Además, también se generan residuos de elevada actividad que tienen vidas medias cortas.

La gestión de los residuos radioactivos es el conjunto de actividades administrativas y técnicas necesarias para la manipulación, tratamiento, acondicionamiento, transporte y almacenamiento de estos residuos, teniendo en cuenta los mejores factores económicos y de seguridad disponibles.

Una central nuclear, funcionando con normalidad, genera gran cantidad de residuos, algunos de ellos sumamente peligrosas. Un reactor de 1.000 Mw produce anualmente unas 33 toneladas de residuos que emiten radiactividad durante períodos muy diversos, desde unos pocos segundos hasta miles de años. Las centrales nucleares de Cataluña generaron más de 25.374.800.000 kWh en 2003 (3’6 mgr de residuos radioactivos por cada kWh), es decir, del orden de 15 gramos de residuos radiactivos per cápita. Los residuos, tras ser convenientemente tratados, permiten obtener combustible residual y plutonio (aproximadamente se producen 28,5 microgramos de plutonio por cada kWh generado por las centrales), manteniendo el resto fuera del contacto con la biosfera durante miles de años.

Todo el proceso de tratamiento se efectúa en las fábricas de reprocesamiento, un importantísimo foco de contaminación radiactiva cuyo dominio permite controlar el ciclo del plutonio, un elemento básico para el armamento atómico, el combustible de los supergeneradores y el lanzamiento de una vía energética mucho más polémica y peligrosa aún que la del uranio. Las dos únicas centrales de plutonio a gran escala del mundo -Sellafield en el Reino Unido y La Hague en Francia- generan más del 80% de la dosis de radioactividad colectiva que reciben los europeos. 

Tipos de residuos

Cuando se da por finalizada la vida útil de una instalación nuclear y radiactiva, se procede a su cierre con carácter permanente comenzando la operación de clausura. Una central difícilmente puede funcionar más de 25 años, en el caso de las más antiguas, o de 60, la vida útil de los nuevos reactores tipo EPR. Pasado ese tiempo se convertirá en una gran superficie radioactiva imposible de desmantelar hasta después de muchísimas décadas dado su nivel de contaminación. Si después de la vida útil de una central, se opta por su desmantelamiento total -retirada de todos los materiales, equipos y partes de la instalación que contengan radiactividad por encima de los niveles aceptables, dejando el emplazamiento en condiciones seguras para un futuro uso-, se originan entonces los siguientes residuos:

Vasijas del reactor y componentes existentes en el interior del blindaje biológico: Residuos de gran tamaño, altamente activos y contaminados que requieren, para facilitar su manejo y transporte, una reducción de su tamaño en instalaciones blindadas de alta integridad con un muy riguroso control ambiental;

Componentes externos al blindaje biológico: cambiadores de calor, bombas de circulación, tuberías, etc. Aunque están menos contaminados que los anteriores, su gestión es semejante;

Hormigón activado y contaminado: Su demolición da lugar a la formación de aerosoles radiactivos que deben ser retenidos mediante filtros. La mayor parte de la radiactividad se encuentra en las capas de hormigón más próximas a las zonas radiactivas por lo que, cuando es posible, se separan del resto de las zonas sustancialmente inactivas, que son estructuras de tipo convencional (Una gran parte de una central nuclear, alrededor del 80%, no es radiactiva y que, tras exhaustivos controles de seguridad y medidas radiológicas establecidos por organismos nacionales e internacionales, se puede proceder a su derribo, reutilización o evacuación sin restricción alguna);

Sistemas auxiliares y estructuras de edificios: Son materiales ligeramente contaminados, susceptibles de descontaminación. Además, en todas las operaciones de desmantelamiento se generan residuos secundarios, como líquidos de descontaminación, filtros de gases, que requieren un tratamiento similar a los residuos del funcionamiento del reactor.

En el desmantelamiento realizado con posterioridad a las instalaciones del reactor se obtienen residuos contaminados con productos de fisión y trazas de transuránicos. Las celdas calientes donde se efectúa el proceso de reelaboración del combustible así como las piscinas de almacenamiento presentan un alto nivel de radiactividad.

La estrategia para tratar los residuos de alta actividad depende de si se ha optado por el ciclo cerrado y, por tanto, por un reprocesamiento del combustible gastado, o bien por el ciclo abierto, es decir, sin reprocesamiento. Países como Suecia, Canadá, Estados Unidos o España han optado, hasta la fecha, por la opción de ciclo abierto, mientras que países como Francia, Alemania o Japón optan por la opción de ciclo cerrado. En España, los planes de la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (ENRESA) incluyen la construcción de un cementerio nuclear denominado Almacén Temporal Centralizado (ATC) para ubicar los residuos de alta actividad de todas las centrales nucleares, proyecto que cuenta con la marcada oposición de los grupos ecologistas.

Cuando se reprocesa el combustible, es necesario gestionar como residuos de alta actividad los vitrificados derivados de dicho tratamiento, los cuales son introducidos en contenedores de acero inoxidable en cámaras de hormigón refrigeradas por aire en las propias instalaciones de reproceso, a la espera de su evacuación final. Existen plantas industriales de reprocesamiento funcionando desde hace varios años como la de Sellafield en el Reino Unido o la de La Hague en Francia. En ambos casos, es necesario disponer de un almacenamiento temporal durante un tiempo más o menos prolongado. Tras la separación del uranio 235 del plutonio, el resto de residuos deben ser almacenados en recipientes herméticos, bidones y contenedores de seguridad que, a su vez, se disponen en almacenes vigilados. Los residuos deben estar acondicionados en estado sólido, e inmovilizados en un material aglomerante, como el cemento, o el asfalto.

Almacenamiento

En términos generales, existen dos formas de almacenar los residuos: de forma temporal o de forma definitiva. En ambos casos, el objetivo es garantizar el aislamiento entre el residuo radiactivo y el medio ambiente a medio o largo plazo. En los EE.UU, existe desde el año 1998 una instalación definitiva para almacenar residuos radiactivos de alta actividad en el estado de Nuevo Méjico (Waste Isolation Pilot Plant). Esta instalación albergará cerca de 175.000m3 de residuos transuránicos provenientes de los programas nucleares de defensa del Departamento de Energía de ese país. En España, dado que el programa nuclear se inició más tarde que en otros países, el problema de la gestión de los residuos de alta actividad no es aún tan acuciante como en Estados Unidos, Reino Unido o Francia.

Parámetros de gestión

En el ámbito internacional, fundamentalmente en el marco de los organismos multilaterales, se están desarrollando y armonizando diversas metodologías, conceptos, principios y criterios reglamentarios en las distintas áreas de gestión de los residuos radiactivos. Hay que tener en cuenta que estos dan lugar a problemas muy diversos donde se incluye el transporte para evacuar los residuos de alta y baja actividad a depósitos de almacenamiento provisional, a los cementerios atómicos o a los puntos de descarga al medio. La gestión de desechos es un grave problema de la industria nuclear que está lejos de estar resuelto. Así, el incremento de reprocesamiento conlleva la devolución de los desechos a los países de origen. Igualmente, desde 1967, se han llevado a cabo periódicamente operaciones internacionales de evacuación “definitiva” de residuos radioactivos en el Atlántico, en el golfo de Gascuña en el noroeste de Galicia.

Por otro lado, los materiales radiactivos circulan internacionalmente a través de medios de transporte como aviones o trenes especiales vigilados. Tal y como se ha comentado con anterioridad, un aspecto clave en el transporte de estos materiales lo constituye el tipo de embalaje, que debe impedir cualquier fuga de material al medio así como proteger las radiaciones al personal manipulador y a la población en general. Dada su alto nivel de radiactividad, los combustibles irradiados requieren contenedores especiales, plombados y estancos, que protejan del calor, la radiación y las autorreacciones. Deben ser además resistentes a los choques, al incendio y a la inmersión. Existen diversos tipos de 50 a 100 Tm, según la forma de transporte: 2-4 Tm de combustible irradiado necesitan, generalmente, un castillo plombado de 50 Tm. En Europa, el tráfico internacional dirigido a las plantas de reprocesamiento se efectúa por todos los medios de transporte de superficie.

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Publicado en Rebelión.org

jueves, 26 de agosto de 2010

El cataclismo de Damocles

Gabriel García Márquez

Un minuto después de la última explosión más de la mitad de los seres humanos habrá muerto, el polvo y el humo de los continentes en llamas derrotarán a la luz solar y las tinieblas absolutas volverán a reinar en el mundo. Un invierno de lluvias anaranjadas y huracanes helados invertirá el tiempo de los océanos y volteará el curso de los ríos, cuyos peces habrán muerto de sed en las aguas ardientes y cuyos pájaros no encontrarán el cielo.

Las nieves perpetuas cubrirán el desierto del Sahara, la vasta Amazonía desaparecerá de la faz del planeta destruido por el granizo y la era del rock y de los corazones transplantados estará de regreso a su infancia glacial. Los pocos seres humanos que sobrevivan al primer espanto -y los que hubieran tenido el privilegio de un refugio seguro a las tres de la tarde del lunes aciago de la catástrofe magna- sólo habrán salvado la vida para morir después por el horror de sus recuerdos. La Creación habrá terminado. En el caos final de la humedad y las noches eternas, el único vestigio de lo que fue la vida serán las cucarachas.

Señores presidentes, señores primeros ministros, amigas, amigos:

Esto no es un mal plagio del delirio de Juan en su destierro de Patmos, sino la visión anticipada de un desastre cósmico que puede suceder en este mismo instante: la explosión -dirigida o accidental- de sólo una parte mínima del arsenal nuclear que duerme con un ojo y vela con el otro en las santabárbaras de las grandes potencias.

Así es: hoy, 6 de agosto de 1986, existen en el mundo más de 50.000 ojivas nucleares emplazadas. En términos caseros esto quiere decir que cada ser humano, sin excluir a los niños, está sentado en un barril con unas cuatro toneladas de dinamita cuya explosión total puede eliminar 12 veces todo rastro de vida en la Tierra. La potencia de aniquilación de esta amenaza colosal, que pende sobre nuestras cabezas como un cataclismo de Damocles, plantea la posibilidad teórica de inutilizar cuatro planetas más que los que giran alrededor del Sol y de influir en el equilibrio del Sistema Solar. Ninguna ciencia, ningún arte, ninguna industria se ha doblado a sí misma tantas veces como la industria nuclear desde su origen, hace 41 años, ni ninguna otra creación del ingenio humano ha tenido nunca tanto poder de determinación sobre el destino del mundo.

El único consuelo de estas simplificaciones terroríficas -si de algo nos sirven-, es comprobar que la preservación de la vida humana en la Tierra sigue siendo todavía más barata que la peste nuclear, pues, con el sólo hecho de existir, el tremendo Apocalipsis cautivo en los silos de muerte de los países más ricos está malbaratando las posibilidades de una vida mejor para todos.

En la asistencia infantil, por ejemplo, esto es una verdad de aritmética primaria. La UNICEF calculó en 1981 un programa para resolver los problemas esenciales de los 500 millones de niños más pobres del mundo, incluidas sus madres.

Comprendía la asistencia sanitaria de base, la educación elemental, la mejora de las condiciones higiénicas, del abastecimiento de agua potable y de la alimentación. Todo esto parecía un sueño imposible de 100.000 millones de dólares. Sin embargo, ese es apenas el costo de 100 bombarderos estratégicos B-1B y de menos de 7.000 cohetes Crucero, en cuya producción ha de invertir el gobierno de los Estados Unidos 21.200 millones de dólares.

En la salud, por ejemplo: con el costo de 10 portaviones nucleares Nimitz, de los 15 que van a fabricar los Estados Unidos antes del año 2000, podría realizarse un programa preventivo que protegiera en esos mismos 14 años a más de 1.000 millones de personas contra el paludismo, y que evitara la muerte -sólo en África- de más de 14 millones de niños.

En la alimentación, por ejemplo: el año pasado había en el mundo, según cálculos de la FAO, unos 565 millones de personas con hambre. Su promedio calórico indispensable habría costado menos de 149 cohetes MX, de los 223 que serán emplazados en Europa Occidental. Con 27 de ellos podrían comprarse los equipos agrícolas necesarios para que los países pobres adquieran la suficiencia alimentaría en los próximos cuatro años. Ese programa, además, no alcanzaría a costar ni la novena parte del presupuesto militar soviético de 1982.

En la educación, por ejemplo: con sólo dos submarinos atómicos Tridente, de los 25 que planea fabricar el gobierno actual de los Estados Unidos, o con una cantidad similar de los submarinos Typhoon que está construyendo la Unión Soviética, podría intentarse por fin la fantasía de la alfabetización mundial. Por otra parte, la construcción de las escuelas y la calificación de los maestros que harán falta al Tercer Mundo para atender las demandas adicionales de la educación en los 10 años por venir podrían pagarse con el costo de 245 cohetes Tridente II, y aún quedarían sobrando 419 cohetes para el mismo incremento de la educación en los 15 años siguientes.

Puede decirse, por último, que la cancelación de la deuda externa de todo el Tercer Mundo y su recuperación económica durante 10 años costaría poco más de la sexta parte de los gastos militares del mundo en ese mismo tiempo. Con todo, frente a este despilfarro económico descomunal es todavía más inquietante y doloroso el despilfarro humano: la industria de la guerra mantiene en cautiverio al más grande contingente de sabios jamás reunido para empresa alguna en la historia de la humanidad. Gente nuestra, cuyo sitio natural no es allá sino aquí, en esta mesa, y cuya liberación es indispensable para que nos ayuden a crear, en el ámbito de la educación y la justicia, lo único que puede salvarnos de la barbarie: una cultura de la paz.

A pesar de estas certidumbres dramáticas, la carrera de las armas no se concede un instante de tregua. Ahora, mientras almorzamos, se construyó una nueva ojiva nuclear. Mañana, cuando despertemos, habrá nueve más en los guadarneses de muerte del hemisferio de los ricos. Con lo que costará una sola alcanzaría -aunque sólo fuera por un domingo de otoño- para perfumar de sándalo las cataratas del Niágara.

Un gran novelista de nuestro tiempo se preguntó alguna vez si la Tierra no será el infierno de otros planetas. Tal vez sea mucho menos: una aldea sin memoria dejada de la mano de sus dioses en el último suburbio de la gran patria universal. Pero la sospecha creciente de que es el único sitio del Sistema Solar donde se ha dado la prodigiosa aventura de la vida nos arrastra sin piedad a una conclusión descorazonadora: la carrera de las armas va en sentido contrario de la inteligencia.

Y no sólo de la inteligencia humana, sino de la inteligencia misma de la naturaleza, cuya finalidad escapa inclusive a la clarividencia de la poesía. Desde la aparición de la vida visible en la Tierra debieron transcurrir 380 millones de años para que una mariposa aprendiera a volar, otros 180 millones de años para fabricar una rosa sin otro compromiso que el de ser hermosa, y cuatro eras geológicas para que los seres humanos, a diferencia del bisabuelo pitecántropo, fueran capaces de cantar mejor que los pájaros y de morirse de amor.

No es nada honroso para el talento humano, en la edad de oro de la ciencia, haber concebido el modo de que un proceso milenario tan dispendioso y colosal pueda regresar a la nada de donde vino por el arte simple de oprimir un botón. Para tratar de impedir que eso ocurra estamos aquí, sumando nuestras voces a las innumerables que claman por un mundo sin armas y una paz con justicia. Pero aun si ocurre -y más aun si ocurre-, no será del todo inútil que estemos aquí.

Dentro de millones de millones de milenios -después de la explosión- una salamandra triunfal que habrá vuelto a recorrer la escala completa de las especies será, quizás, coronada como la mujer más hermosa de la nueva creación. De nosotros depende, hombres y mujeres de ciencia, hombres y mujeres de las artes y las letras, hombres y mujeres de la inteligencia y la paz, de todos nosotros depende que los invitados a esa coronación quimérica no vayan a su fiesta con nuestros mismos terrores de hoy.

Con toda modestia, pero también con toda la determinación del espíritu, propongo que hagamos ahora y aquí el compromiso de concebir y fabricar un arca de la memoria capaz de sobrevivir al diluvio atómico. Una botella de náufragos siderales arrojada a los océanos del tiempo, para que la nueva humanidad de entonces sepa por nosotros lo que no han de contarle las cucarachas: que aquí existió la vida, que en ella prevaleció el sufrimiento y predominó la injusticia, pero que también conocimos el amor y hasta fuimos capaces de imaginarnos la felicidad.

Y que sepa y haga saber en todos los tiempos quiénes fueron los culpables de nuestro desastre y cuán sordos se hicieron a nuestros clamores de paz para que ésta fuera la mejor de las vidas posibles, y con qué inventos tan bárbaros y por qué intereses tan mezquinos la borraron del Universo.

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Conferencia ofrecida en Ixtapa, México, el 6 agosto de 1986, aniversario 41 de la bomba de Hiroshima (Publicado en Cambio y Cubadebate). Veinticuatro años después, es insólito que la carrera por las armas nucleares sólo haya cambiado para ganar números e intensidad.