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jueves, 17 de agosto de 2017
sábado, 27 de agosto de 2016
miércoles, 29 de junio de 2016
domingo, 3 de noviembre de 2013
Flashes del camino: La selva de Vargas
@planetaencrisis
El verde enmarañado, medio enloquecido, de árboles que se
entrelazan en abrazos obligados por la falta de espacio, entre líquenes y
enredaderas, entre parásitas y orquidáceas, siempre me ha fascinado.
En Venezuela abunda este tipo de paisaje. Sobre el litoral del
Caribe se extiende una selva nublada generosa que dibuja el centro-norte del
país como una frontera.
Allí el verdor permanece, por increíble que pueda parecer, a
pesar del crecimiento en progresión de las ciudades a lado y lado de la cordillera costeña.
El estado es rico en pueblitos que ahora, desbordados por el crecimiento demográfico caraqueño, integran una zona urbana que se extiende por más de 20 kilómetros. Aunque —la verdad sea dicha—, poco o nada queda de aquel pasado histórico, a no ser en el centro colonial de La Guaira, donde se encuentran la Marina y la Capitanía de Puertos.
Al terminar se atraviesa dicho balneario —una suerte de
ciudad turística construida en los años 50 y mal administrada por todos los
gobiernos desde entonces—, y se toma una carretera serpenteante que, entre
largos trechos de selva, va pasando por los pueblitos costeños del estado
Vargas y luego por los del vecino Miranda, en donde la vida transcurre entre la pesca,
el conuco (cultivo familiar) y la venta de productos para el turismo popular.
En mi reciente viaje llegué hasta el pueblo de La Sabana. Estuve un
par de días allí y, aunque ustedes no lo crean, no me bañé en la playa. El mar estuvo picado el sábado y el domingo tuve que renunciar al sol y la arena por razones de fuerza mayor.
Quise hacer este comentario hoy en el blog por la inspiración que me han dado algunos blogueros con sus posteos sobre sus viajes a lugares fascinantes.
Quise hacer este comentario hoy en el blog por la inspiración que me han dado algunos blogueros con sus posteos sobre sus viajes a lugares fascinantes.
Omito, eso sí, cuestiones más políticas sobre mi amado país por creer, de todo corazón, que ya hay bastante sobre estos temas en la nube virtual
en la que todos vivimos.
viernes, 19 de abril de 2013
Viñeta: Apamate irrumpe en el paisaje
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Como el araguaney, el apamate (Tabebuia rosea) es un árbol que nunca pasa desapercibido. Tiene su tiempo para florear y, entonces, su estampa y su aroma son inconfundibles, además de que suele dejar una gruesa alfombra de flores sobre el suelo. En toda la zona intertropical del continente se conoce esta planta, que ama el sol y trae una verdadera explosión de tonos lilas y rosados. Desde niña adoro ver como irrumpe, súbito, salvaje, en el paisaje de Caracas.
martes, 2 de abril de 2013
Viñeta: Calles verdes de Caracas
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De Caracas, tal vez lo más bello sea la abundante vida natural que florece en los parques y en las calles, sobre todo en las de los barrios elegantes, algunos de los cuales se edificaron sobre el fértil piedemonte que hace escasos 80 años albergaba haciendas de café. Todo un contraste con las calles grises y marrones de los barrios bajos y paupérrimos de otras zonas caraqueñas. En urbanizaciones como La Castellana o el Country Club, las calles tranquilas, de edificios y mansiones silenciosas y con poquísimos peatones, poseen una reverberante cantidad de vida verde que incluye especies difíciles de encontrar y algunos de los árboles más antiguos de la ciudad.
miércoles, 27 de febrero de 2013
Mariana Pineda
Federico García Lorca
Estampa Segunda (fragmento)
Estampa Segunda (fragmento)
PEDRO
(apasionado).
¡Quién
pudiera pagarte lo que has hecho por mí!
Toda
mi sangre es nueva porque tú me la has dado
exponiendo
tu débil corazón al peligro.
¡Ay,
qué miedo tan grande tuve por él, Mariana!
MARIANA
(cerca y abandonada).
¿De
qué sirve mi sangre, Pedro, si tú murieras?
Un
pájaro sin aire ¿puede volar? ¡Entonces!...
Yo
no podré decirte cómo te quiero nunca;
a
tu lado me olvido de todas las palabras.
PEDRO
(con voz suave).
¡Cuánto
peligro corres sin el menor desmayo!
¡Qué
sola estás, cercada de maliciosa gente!
MARIANA
(echando la cabeza en el hombro y como
soñando).
¡Así!
Deja tu aliento sobre mi frente. Limpia
esta
angustia que tengo y este sabor amargo;
esta
angustia de andar sin saber dónde voy,
y
este sabor de amor que me quema la boca.
(Pausa. Se separa
rápidamente del caballero y
le coge los codos).
¡Pedro!
¿No te persiguen? ¿Te vieron entrar?
PEDRO
¡Nadie!
(Se sienta).
Vives
en una calle silenciosa, y la noche
se
presenta endiablada.
MARIANA
Yo
tengo mucho miedo.
PEDRO
(cogiéndole una mano).
¡Ven
aquí!
MARIANA
(se sienta).
Mucho
miedo de que esto se adivine,
de
que pueda matarte la canalla realista.
PEDRO (con pasión).
Marianita,
¡no temas! ¡Mujer mía! ¡Vida mía!
En
el mayor sigilo conspiramos. ¡No temas!
La
bandera que bordas temblará por las calles
entre
los corazones y los gritos del pueblo.
Por
ti la Libertad suspirada por todos
pisará
tierra dura con anchos pies de plata.
Pero
si así no fuese; si Pedrosa...
MARIANA
(aterrada).
¡No
sigas!
PEDRO
...
sorprende nuestro grupo y hemos de morir...
MARIANA
¡Calla!
PEDRO
Mariana,
¿qué es el hombre sin libertad? ¿Sin esa
luz
armoniosa y fija que se siente por dentro?
¿Cómo
podría quererte no siendo libre, dime?
¿Cómo
darte este firme corazón si no es mío?
No
temas; ya he burlado a Pedrosa en el campo
y
así pienso seguir hasta vencer contigo.
(Se los besa.)
MARIANA
¡Y
algo que yo no sé decir, pero que existe!
¡Qué
bien estoy contigo! Pero aunque alegre noto
un
gran desasosiego que me turba y me enoja;
me
parece que hay hombres detrás de las cortinas,
que
mis palabras suenan claramente en la calle.
PEDRO
(amargo).
¡Eso
sí! ¡Qué mortal inquietud, qué amargura!
¡Qué
constante pregunta al minuto lejano!
¡Qué
otoño interminable sufrí por esa sierra!
¡Tú
no lo sabes!
MARIANA
Dime:
¿corriste gran peligro?
PEDRO
Estuve
casi en manos de la justicia; pero
me
salvó el pasaporte y un caballo que enviaste
con
un extraño joven, que no me dijo nada.
MARIANA
(inquieta y sin querer recordar).
Y dime.
(Pausa.)
PEDRO
¿Por
qué tiemblas?
MARIANA
(nerviosa).
Sigue.
¿Después?
PEDRO
Después
vagué
por la Alpujarra.
Supe
que en Gibraltar
había
fiebre amarilla;
la
entrada era imposible
y
esperé bien oculto
la
ocasión. ¡Ya ha llegado!
Venceré
con tu ayuda, ¡Mariana de mi vida!
¡Libertad,
aunque con sangre llame a todas
las
puertas!
MARIANA
(radiante).
Mi
victoria consiste en tenerte a mi vera!
En
mirarte a los ojos mientras tú no me miras.
Cuando
estás a mi lado olvido lo que siento
y
quiero a todo el mundo:
hasta
al rey y a Pedrosa.
Al
bueno como al malo. ¡Pedro, cuando se quiere
se
está fuera del tiempo,
y
ya no hay día ni noche, ¡sino tú y yo!
PEDRO
(abrazándola).
Como
dos blancos ríos de rubor y silencio,
así
enlazan tus brazos mi silencio combatido.
MARIANA
(cogiéndole la cabeza).
Ahora
puedo perderte, puedo perder tu vida.
Como
la enamorada de un marinero loco
que
navegara siempre sobre una barca vieja,
acecho
un mar oscuro, sin fondo ni oleaje,
en
espera de gentes que te traigan ahogado.
PEDRO
No
es hora de pensar en quimeras, que es hora
de
abrir el pecho a bellas realidades cercanas
de
una España cubierta de espigas y rebaños,
donde
la gente coma su pan con alegría,
en
medio de estas anchas eternidades nuestras
y
esta aguda pasión de horizonte y silencio.
España
entierra y pisa su corazón antiguo,
su
herido corazón de península andante,
y
hay que salvarla pronto con manos y con dientes.
MARIANA
(pasional).
Y
yo soy la primera que lo pide con ansia.
Quiero
tener abiertos mis balcones al sol
para
que llene el suelo de flores amarillas
y
quererte, segura de tu amor sin que nadie
me
aceche como en este exclusivo momento
(En un arranque.)
¡Pero
estoy dispuesta! (Se levanta.)
PEDRO (entusiasmado se levanta.
¡Así me gusta verte,
hermosa Marianita! Ya no tardarán mucho
los amigos, y alienta
ese rostro bravío y esos ojos ardientes
(Amoroso.)
sobre tu cuello blanco, que tiene luz de luna
.........................................
Mariana Pineda (1927) fue la primera obra dramática escrita por García Lorca. #martesdecuentos es una iniciativa para divulgar los clásicos de la literatura universal.
PEDRO (entusiasmado se levanta.
¡Así me gusta verte,
hermosa Marianita! Ya no tardarán mucho
los amigos, y alienta
ese rostro bravío y esos ojos ardientes
(Amoroso.)
sobre tu cuello blanco, que tiene luz de luna
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Mariana Pineda (1927) fue la primera obra dramática escrita por García Lorca. #martesdecuentos es una iniciativa para divulgar los clásicos de la literatura universal.
sábado, 20 de octubre de 2012
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