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domingo, 11 de septiembre de 2016
viernes, 23 de octubre de 2015
Oración
Juan Gustavo Cobo Borda
Tu piel
la sabiduría de tu piel
recóndita frescura
la enfermedad de tu piel
antídoto
resurrección húmeda
las palabras de tu piel
ronca grave y oscura
el territorio de tu piel
desconocida
tu piel esbelta
estricta piel
las cicatrices
y el llanto de tu piel
caoba
la más secreta piel
el espejismo de tu piel
desvelada tortura
la piedad generosa
de tu piel
sensible
los nervios de tu piel
hasta decir no más
hasta llenar el cuarto
invadir la ciudad
cubrir todo cuanto
miro
veo
toco.
………………
De Salón de té, 1979.
martes, 8 de julio de 2014
Deseo
Por Andrés Rojas
La miré frente a mí y no tuve más remedio que dejarme llevar por sus encantos. Las paredes aullaban olvido y abandono. Las cortinas roídas y polvorientas aún coqueteaban con fuerza bajo el intenso rojo de su tela...
LEER EL TEXTO COMPLETO
..............
Publicado por Cultura Colectiva el 12-7-2013
http://culturacolectiva.com/deseo/
La miré frente a mí y no tuve más remedio que dejarme llevar por sus encantos. Las paredes aullaban olvido y abandono. Las cortinas roídas y polvorientas aún coqueteaban con fuerza bajo el intenso rojo de su tela...
LEER EL TEXTO COMPLETO
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Publicado por Cultura Colectiva el 12-7-2013
http://culturacolectiva.com/deseo/
viernes, 30 de mayo de 2014
El amante casado (fragmento)
Coventry Patmore
¿Por qué me lamento después de conquistarla?
Porque la gracia vestal de su espíritu
me incita incansable a perseguirla,
y ella, como un espectro, elude mis abrazos;
tan intensa es su femineidad que verla
es como besar la mano de una reina,
caricia que no conforma ninguna familiaridad;
sino que marca la justa altura
a la que puede aspirar la negligencia.
...................
Poema cuya fecha original de publicación me fue imposible encontrar. Aparece publicado en una antología de 1919.
¿Por qué me lamento después de conquistarla?
Porque la gracia vestal de su espíritu
me incita incansable a perseguirla,
y ella, como un espectro, elude mis abrazos;
tan intensa es su femineidad que verla
es como besar la mano de una reina,
caricia que no conforma ninguna familiaridad;
sino que marca la justa altura
a la que puede aspirar la negligencia.
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Poema cuya fecha original de publicación me fue imposible encontrar. Aparece publicado en una antología de 1919.
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