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miércoles, 4 de octubre de 2017

Se acabó la gasolina

Edgard Romero Nava

Leí este mismo titular en el diario El País y pensé que tenía relación con la producción de gasolina en Venezuela, pero no, es un análisis más profundo, referido a los combustibles fósiles, carbón, el petróleo y el gas, que han dominado la producción de energía por los últimos 200 años y que progresivamente disminuyen su predominancia debido al avance tecnológico y por ser una fuente del calentamiento global.

50 años...

Hoy el horizonte de la importancia del petróleo es de 50 años o menos. Su uso, como alternativa al carbón, se disparó a partir de la Primera Guerra Mundial y, desde entonces, el carbón, disminuye su participación, al punto que el Reino Unido cerrará su última planta de carbón en 2025. Igual sucede con el uso del petróleo, que se ha estancado frente a un progresivo uso de nuevas energías renovables, como la solar y eólica, junto a una gran cuota de energía producida por centrales hidroeléctricas y biomasa, las cuales representan hoy el 18% de toda la energía consumida en el planeta, y se han decido medidas, para disminuir al máximo la utilización de gasolina mediante el uso de vehículos eléctricos, los cuales ya están en el mercado mundial a precios accesibles y con el notable avance de la fotovoltaica y las baterías, que las cambiarán en las estaciones de servicios, sustituyéndolas por otra recargadas. 

Otras decisiones 

Hay otras decisiones como la de Noruega, que siendo país productor de combustibles y de gas ha prohibido, a partir del 2025, vender  vehículos de gasolina o Diesel, es decir, dentro de 8 años; y de China, que construye una megaurbe que solo funcionará con energías renovables, lo que proyecta una caída del precio del petróleo a 15 dólares el barril para el 2040.

Ante este panorama, ¿qué plan tenemos para sustituir nuestros futuros ingresos?

Publicado por el El Universal el 4/10/2017.

miércoles, 13 de enero de 2016

La era del hombre

El Antropoceno comenzó a mediados del siglo XX. (Foto EFE)
EFE

Las pruebas de que la Tierra ha entrado en una nueva era geológica debido al impacto de la actividad humana son ya "abrumadoras", según un nuevo estudio elaborado por un equipo internacional de científicos liderados por la Universidad de Leicester (Inglaterra).

La entrada en esta nueva era geológica, bautizada Antropoceno, se pudo haber producido a mediados del siglo pasado y se vio marcada por el consumo masivo de materiales como el aluminio, el hormigón, los plásticos y las consecuencias de las pruebas nucleares en todo el planeta, según la investigación publicada en la revista Science.

A ello hay que sumar el incremento de las emisiones de gases que han provocado el llamado efecto invernadero, así como una invasión sin precedentes de especies en ecosistemas distintos al suyo.

Los científicos se plantean en su estudio hasta qué punto las acciones humanas registradas son medibles en los estratos geológicos y hasta qué punto esta nueva era geológica se diferencia de la anterior, el Holoceno, que comenzó hace 11.700 años, cuando se produjo el retroceso de los glaciares tras la última glaciación.

En el Holoceno las sociedades humanas aumentaron la producción de alimentos con el desarrollo de la agricultura, construyeron asentamientos urbanos y aprovecharon los recursos hídricos, minerales y energéticos del planeta.

En cambio, el Antropoceno es una época de rápidos cambios ambientales provocados por el impacto de un aumento de la población y el consumo, sobre todo tras la llamada "gran aceleración" de mediados del Siglo XX, según los investigadores.

"Los humanos llevan tiempo afectando el medio ambiente, pero recientemente se ha producido una rápida propagación mundial de nuevos materiales como el aluminio, el concreto y los plásticos, que están dejando su huella en los sedimentos", dijo en el estudio el profesor Colin Waters, del Instituto Geológico Británico.

Por su lado, Ene Zalasiewicz, científico de la Universidad de Leicester que es uno de los líderes del grupo de trabajo, aseguró que la combustión de combustibles fósiles ha diseminado por el aire partículas de cenizas por todo el mundo, a lo que hay que sumar los radionucleidos dispersados por los ensayos de armas nucleares.

"Todo esto demuestra que hay una realidad subyacente en el concepto Antropoceno", aportó por su lado Jan Zalasiewicz, también de la Universidad de Leicester y director del llamado Grupo de Trabajo Antropoceno, integrado por 24 científicos.

Según el estudio, los humanos han cambiado en tal medida el sistema de la Tierra que han dejado una serie de señales en los sedimentos y en el hielo de los polos lo suficientemente distintivas como para justificar el reconocimiento del paso a una época geológica nueva.

El Grupo de Trabajo Antropoceno se plantea este año reunir más pruebas de este cambio para ver si se puede formalizar esta nueva época y establecer recomendaciones.

Ver publicación original.

sábado, 19 de septiembre de 2015

Glifosato

Hermann Bellinghausen

Hoy que es común hablar de pachamamismo existe un debate entre quienes lo refieren al cuidado de la Madre Tierra, según lo entienden ancestralmente los pueblos campesinos originarios del continente americano, y aquellos que, desde posturas supuestamente racionalistas, mientan peyorativa o irónicamente a la Pachamama como sinónimo de pachequez new age o demagogia populista de ciertos gobiernos sudamericanos, empujados por una parte importante de la población hacia discursos digamos ambientalistas (como Rafael Correa y su Ley de Derechos de la Madre Tierra) o publicitarios (ciertos festejos indianistas que se monta Evo Morales para deleite de esos jipis que se cuelan en todo folclor).

No obstante, en el fondo y en esencia, discutir la idea de la Madre Tierra como parte de la humanidad, hilo de generaciones, única verdad demostrable en la existencia cotidiana, no suena irrazonable ni indigno. ¿Es una utopía? ¿Trasnochada? Millones de personas, sociedades y civilizaciones enteras han practicado esta relación con el mundo circundante y sobrevivieron a siglos de colonización, segregación y las diferentes etapas del capitalismo, y son prueba viviente de la viabilidad del Sumaj Kawasai kichwa, el Buen Vivir aymara y quechua, o el concepto mesoamericano de que la Tierra no es nuestra, nosotros le pertenecemos y la guardamos para nuestros hijos y nietos. El capitalismo postula justo lo contrario: la Tierra es mercancía.

La cuestión de la Pachamama en las condiciones actuales del planeta parece sensata y pertinente de cara a otras corrientes de pensamiento (por así llamarlas) en principio regionales, que se fortalecen y expanden en Estados Unidos con efecto directo en el resto del continente, como se verá enseguida. En diversas entidades estadunidenses operan sociedades, colegios y tanques de pensamiento políticamente correctos que buscan erradicar las plantas exóticas (aliens) que crecen en sus territorios, amparados en la quimera de recuperar la vegetación nativa, la que había cuando llegaron los conquistadores y los primeros colonos. Suena simple, pero plantea desafíos formidables toda vez que la contaminación por árboles, arbustos, granos, ornatos, parásitos y hierbajos llegados de ultramar transformó radicalmente el paisaje y la ecología norteamericana, tanto como la urbanización y la industrialización del medio milenio reciente.

Pero con esa devoción laboriosa de las sociedades calvinistas, durante 30 años se han formado grandes grupos sociales de agricultores, intelectuales, científicos y titulares de la Casa Blanca, que impulsan dicha depuración vegetal y buscan redistribuir las especies con base en criterios arqueo-botánicos. El plan, erradicar a todos los aliens del suelo, se antoja paralelo al de erradicar a los migrantes, esos prietitos en el arroz que no hablan americano, como dijo la inefable Sarah Palin en apoyo a su correligionario Donald Trump.

Si a esas nos fuéramos, las Sociedades de Plantas Nativas de California, Virginia, o Nueva Jersey deberían hacer sus maletas, pues sus miembros son tan alien como el odiado eucalipto australiano, el tamarisco, el ciprés, pastizales diversos y muchas otras especies vegetales y animales. No digamos el trigo o el caballo. Mas nunca hablan de restituir a su hábitat original a los humanos nativos que florecían ahí antes de la contaminación europea, africana y asiática. Estas sociedades botánicas no están para contradicciones. Inopinadamente, o no, fueron la primera y más cándida feligresía de un extendido culto moderno: la Santa Iglesia Monsanto y su producto estrella, el glifosato. Lo prestigiaron antes que nadie.

Andrew Cockburn, editor de Harper’s en Washington, documenta a qué grado centros académicos, y los gobiernos nacionales de Clinton y Bush, respaldaron la idea nativista con millones de dólares y programas ambientalistas, contando entre sus creyentes al vicepresidente, y después premiado amigo de la Tierra y el Agua, Al Gore.

¿Qué se necesita para cumplir el ardiente sueño erradicador de la flora ajena, considerada nociva de manera poco demostrable? Usted acertó: glifosato, el herbicida teledirigido y total que, admitido como santo Grial de la pureza nativa de las plantas en Norteamérica, fue por décadas la base del imperio Monsanto. Cockburn expone los argumentos de los nativistas y los de sus críticos, y destaca el papel de Monsanto en este proceso científico, el azote de los hierbajos (Weed Whackers. Monsanto, glyphosate and the war on invasive species, Harper’s, septiembre de 2015). Allí cita al naturalista californiano David Theodoropoulos, curtido crítico de la seudociencia de la biología de la invasión: Hace 30 años las mayores amenazas para la naturaleza eran sierras, buldózers y venenos. Ahora la amenaza son las plantas silvestres y los animales. ¿Y con qué los combatimos? Sierras, buldózers y venenos.

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Publicado por La Jornada el 14/9/2015.

http://www.jornada.unam.mx/2015/09/14/opinion/a10a1cul

domingo, 27 de mayo de 2012

Ska de la Tierra

Bebe

La Tierra tiene fiebre, necesita medicina
y un poquito de amor que le cure la penita que tiene.

La Tierra tiene fiebre, tiembla, llora, se duele
del dolor más doloroso,
y es que piensa que ya no la quieren…

Y es que no hay respeto por el aire limpio,
y es que no hay respeto por los pajarillos,
y es que no hay respeto por la tierra que pisamos,
y es que no hay respeto ni por los hermanos,
y es que no hay respeto por los que están sin tierra,
y es que no hay respeto y cerramos las fronteras,
y es que no hay respeto por los niños chiquilinos,
y es que no hay respeto por las madres que buscan a sus hijos.

La Tierra tiene fiebre, necesita medicina
y un poquito de amor que le cure la penita que tiene.

La Tierra tiene fiebre, tiembla, llora, se duele
del dolor más doloroso,
y es que piensa que ya no la quieren…

Y es que no hay respeto y se mueren de hambre,
y es que no hay respeto y se ahoga el aire,
y es que no hay respeto y lloran mas madres,
y es que no hay respeto y se mueren de pena los mares,
y es que no hay respeto por las cosas de los pueblos
y es que no hay respeto desde los gobiernos,
y es que no hay respeto por los coches, mininos,
y es que no hay respeto y el mundo se prendió...


Código Forestal y pedido de Referendo Popular en Brasil

Leonardo Boff

Lamento profundamente que la discusión del Código Forestal [en Brasil] haya sido colocada en un contexto financiero, de producción de commodities y de mero crecimiento económico.

Ello demuestra la ceguera que se apoderó de la mayoría de los parlamentarios y también de importantes sectores del Gobierno. No toman en cuenta suficientemente los cambios ocurridos en el “sistema Tierra” y en el “sistema Vida” causantes del calentamiento global.

Ésta es apenas una expresión que encubre prácticas de devastación de selvas no solo en Brasil, sino en todo el mundo, envenenamiento de los suelos, contaminación creciente de la atmósfera, disminución drástica de la biodiversidad, aumento acelerado de la desertificación y, lo que es más dramático, la escasez progresiva de agua potable, que actualmente ha producido ya 60 millones de exiliados.

Calentamiento global significa, además, la sucesión cada vez más frecuente de eventos extremos que estamos presenciado en el mundo entero e, inclusive, en nuestro país, con inundaciones devastadoras por un lado, sequías prolongadas por el otro, y tormentas y vendavales nunca antes ocurridos en el sur de Brasil, que producen grandes perjuicios en casas y plantaciones.

La Tierra puede vivir sin nosotros incluso mejor. Nosotros no podemos vivir sin la Tierra. Ella es nuestra única Casa Común y no tenemos otra.

La lucha es por la vida, por el futuro de la humanidad y por la preservación de la Madre Tierra. Vamos, sí, a producir, pero respetando el alcance y el límite de cada ecosistema, los ciclos de la naturaleza, y cuidando los bienes y servicios que la Madre Tierra gratuita y permanentemente nos da.

Y vamos a salvar la vida, a proteger la Terra y a garantizar un futuro común, bueno para todos los humanos y para toda la comunidad de vida, para las plantas, para los animales, para los demás seres de la Creación.

La vida está llamada para la vida y no para la enfermedad y la muerte.  No permitiremos que una ley mal intencionada ponga en riesgo nuestro futuro y el futuro de nuestros hijos, hijas y nietos. Queremos que ellos nos bendigan por lo bueno que hicimos por la vida y no tengam motivos para maldecirnos por lo que dejamos de hacer o podíamos haber hecho y no hicimos.

El momento es de resistencia, de denuncia y de exigencias de transformaciones a ese Código que, modificado, honrará la vida y alegrará a la grande, buena y generosa Madre Tierra. Ahora es el momento de que la ciudadanía popular se manifieste. El poder emana del pueblo. La Presidenta y los parlamentarios son nuestros delegados y nada más. Si no representan el bien del pueblo y de la nación, de nuestras riquezas naturales, de nuestras selvas, de nuestra fauna y nuestra flora, de nuestros ríos, de nuestros suelos y de nuestra inmensa biodiversidad, entonces han perdido legitimidad, y el uso del poder público es usurpación. Tenemos derecho a buscar el camino constitucional del referendo popular. Entonces veremos lo que el pueblo brasileño quiere para sí, para la humanidad, para la naturaleza y para el futuro de la Madre Tierra.

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Publicado por Correio do Brasil el 3-5-2012. Traducción libre.

jueves, 24 de mayo de 2012

Los biocombustibles empeoran el cambio climático

Silvia Ribeiro

Un estudio reciente de la Unión Europea muestra que los agrocombustibles (llamados biocombustibles) aumentan las emisiones de gases de efecto invernadero, debido a los impactos que tiene su producción en deforestación, mayor erosión de suelos y avances de la frontera agrícola en otros continentes.

Miden el impacto de los agrocombustibles en ILUC (cambio indirecto del uso de suelo, por sus siglas en inglés), concluyendo que el uso de granos para combustibles, significa de facto que alguien pasará hambre o los plantará en otra parte, avanzando la frontera agrícola sobre bosques y áreas naturales. La quema de bosques para plantaciones produce tantas emisiones de carbono a la atmósfera que anula cualquier supuesto beneficio que pudieran tener los agrocombustibles.  Otro informe de la Unión Europea sobre 15 cultivos, mostró que las metas y políticas europeas de biocombustibles tendrán impacto indirecto sobre el uso del suelo en 4.5 millones de hectáreas, en una década.

La producción de combustibles basada en soya y canola transgénicas, palma aceitera y girasol, incluso tiene más emisiones de gases de efecto invernadero que los combustibles fósiles.

El nuevo estudio, titulado EU Transport GHG: Routes to 2050, Emisiones de gases de efecto invernadero en el transporte en la Unión Europea: Rutas a 2050, (www.eutransportghg2050.eu), estima que sin tomar en cuenta los efectos indirectos, el costo de bajar las emisiones con biocombustibles es de 100 a 300 euros por tonelada de carbono. Al costo actual de los créditos de carbono (6.14 euros por tonelada), los biocombustibles son 49 veces más caros que seguir emitiendo gases y comprar créditos de carbono para compensarlos en algún otro lugar.

Esto es totalmente perverso, ya que los mercados de carbono no han contribuido nada a bajar los gases de efecto invernadero, pero crean mercados financieros especulativos y tienen impactos negativos sobre comunidades locales e indígenas.

Los autores del estudio, concluyen que no es posible ni útil determinar cifras de costo/efectividad para los biocombustibles, porque sus efectos indirectos, medidos en deforestación y devastación de praderas, los convierten finalmente en una tecnología emisora de más dióxido de carbono. (EurActiv.com, 13/4/12) Con lo cual se contradice directamente la razón por la que se supone son subsidiados.

Los datos del informe, elaborado por investigadores comisionados por la Dirección de Cambio Climático de la Unión Europea, ponen en cuestión las metas obligatorias de uso de biocombustibles que se han fijado tanto en la Unión Europea como en Estados Unidos, que son, además de los subsidios, el principal aliciente de las industrias.

En 2007, Europa fijó una meta de uso de 10 por ciento de biocombustibles para 2020. Aunque en 2009 cambió el término biocombustibles a energías renovables, lo cierto es que los analistas prevén que 8.8 por ciento serán biocombustibles y de ellos, 92 por ciento será biodiesel.

David Laborde, investigador que ha realizado estudios para la Unión Europea sobre el impacto de los biocombustibles, declaró a la agencia EurActiv que: La verdad es que las políticas sobre biocombustibles dentro y fuera de Europa responden a razones que no son ambientales. Según Laborde, son razones que no tienen nada que ver con enfrentar el cambio climático: “Es una forma nueva y fácil de subsidiar a los grandes agricultores, responden al cabildeo de los industriales de biodiesel, y lo que llaman seguridad energética. Buscan diversificar fuentes de energía para usar menos divisas en petróleo importado de Medio Oriente. Prefieren mantener estas metas, aunque no sean eficientes ni verdes”.

EurActiv recoge también las declaraciones del europarlamentario Claude Turmes, quien confirma que la meta del 10 por ciento para biocombustibles tiene poco que ver con razones ambientales y mucho más con el pesado cabildeo de la industria automovilística alemana, los industriales agrícolas franceses y otras industrias agrícolas internacionales, principalmente de caña de azúcar.

La industria de los agrocombustibles no se sostendría sin los multimillonarios subsidios a la producción agrícola en Europa y Estados Unidos, sumados al uso de mano de obra semiesclava en Brasil y varios países asiáticos y al avance sobre áreas naturales, produciendo deforestación de bosques, degradación de ecosistemas y desplazamiento de indígenas y campesinos de sus territorios.

Estos informes europeos se suman a otros –realizados por investigadores académicos independientes y expertos del Banco Mundial– que muestran que la producción de agrocombustibles fue el factor principal del aumento de precio de los alimentos, exacerbando también la disputa por tierra, agua y nutrientes. Pese a eso, se sigue estimulando su producción. En México, a través de varias leyes que benefician a las industrias, desde la ley de bioenergéticos a la más reciente de cambio climático.

Paralelamente, petroleras como Shell, BP y Exxon invierten en la producción de biocombustibles de segunda generación, usando microbios artificiales producto de la biología sintética, alegando que serán más eficientes. Esto no está probado, pero es claro que introduce altos riesgos ambientales (imagine un escape de microbios artificiales diseñados para consumir cualquier materia vegetal) y significará una nueva ola de acaparamiento de tierras y biomasa.

Los datos son claros: urge descartar los combustibles agroindustriales y en lugar de estos remedios tecnológicos, cambiar de fondo los patrones industriales de producción, energía y consumo.

*Silvia Ribeiro es investigadora del grupo ETC
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Publicado por La Jornada el 19-05-2012.

lunes, 14 de mayo de 2012

Fuentes alternativas de energía

RIA NovostiFuentes de energía alternativasFuentes de energía alternativas
20:05 07/05/2012 La energía solar, eólica y los biocombustibles pueden convertirse en breve en una alternativa al petróleo y gas>>

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Publicado por RIA Novosti el 7-5-2012.

viernes, 11 de mayo de 2012

Nueva cosmología y liberación

Leonardo Boff

Hace algún tiempo, el Museo Americano de Historia Natural hizo una encuesta entre biólogos a quienes les preguntó si creían que estábamos enfrentando una extinción en masa. Un 70% respondió que sí. El renombrado cosmólogo Brian Swimme, autor junto con Thomas Berry de una de las más brillantes narrativas de la historia del Universo (The Universe Story, 1992), interrogado sobre lo que podríamos hacer, respondió: “El Universo ya viene, hace tiempo, haciendo su parte para detener el desastre; pero nosotros tenemos que hacer la nuestra. Y lo haremos mediante el despertar de una nueva conciencia cosmológica, vale decir, si ajustamos nuestras conductas a la lógica del Universo. Pero no estamos haciendo lo suficiente”.

¿Qué significado tiene esta respuesta? Nos apunta hacia una nueva conciencia que asume una responsabilidad colectiva respecto a la protección de nuestra Casa Común y a la salvaguardia de nuestra civilización. Y “ajustar nuestras conductas a la lógica del Universo” significa responder a los llamados que recibimos del denominado “principio cosmogénico”, que estructura la expansión y la autocreación del universo con todos sus seres, inertes y vivos. Este principio se manifiesta por tres características: la diferenciación/complejización, la subjetividad/interiorización y la interdependencia/comunión.

En palabras más simples: cuanto más el universo se expande, más se complejiza; cuanto más se complejiza más gana interiorización y subjetividad (cada ser tiene su propia forma de relacionarse y escribir su historia); y cuanto más gana interiorización y subjetividad más todos los seres entran en comunión entre sí y refuerzan su interdependencia, en el contexto de pertenencia a un gran Todo. Comentan Berry/Swimme: “Si no hubiese habido complejidad (diferenciación), el universo se habría fundido en una masa homogénea; si no hubiese habido subjetividad, el universo se habría convertido en una extensión inerte y muerta: si no hubiese habido comunión, el universo se habría transformado en un guarismo de eventos aislados”.

Los teólogos de la liberación, en cuarenta años de reflexión, hemos intentado explorar las dimensiones económicas, sociales, antropológicas y espirituales de la liberación como respuesta a las opresiones específicas. Ahora estamos intentando incorporar esta visión cosmológica al contexto de la crisis ecológica generalizada. Ella nos obligó a quebrar el paradigma convencional con el cual organizábamos nuestras reflexiones, vinculadas todavía a la cosmología mecanicista y estática. La nueva cosmología ve el universo de forma diferente, como un proceso incomensurable de evolución/expansión/creación que envuelve todo lo que pasa en su interior, incluidas la conciencia y la sociedad.

En términos del principio cosmológico, liberación personal significa: liberarse de amarras para sentirse en comunión con todos los seres y con el universo, fenómeno que los budistas llamam “iluminación” (satori), una experiencia de no dualidad y que San Francisco vivió en el sentido de una hermandad abierta con todos los seres. En términos sociales, la liberación, a la luz del principio cosmogénico es: la creación de una sociedad sin opresiones donde las diversidades son valoradas y expandidas (de género, de culturas y de caminos espirituales). Eso implica dejar atrás la monocultura del pensamiento único en la política, en la economia y en la teología oficial. Éste es el principal factor de opresión y de homogenización.

La liberación requiere también una profundización de la interioridad, la cual ya no se satisface con el mero consumo de bienes materiales; pide valores vinculados a la creatividad, a las artes, a la meditación y a la comunión con la Madre Tierra y con el Universo. La liberación resulta del refuerzo de la “matriz relacional”, especialmente con aquellos que sufren injusticias y que son excluidos. Esta matriz nos hace sentir miembros de la comunidad de vida e hijos e hijas de la Madre Tierra, la cual, a través de nosotros, siente, ama, cuida y se preocupa por el futuro común.

Finalmente, la liberación, en la perspectiva cosmogénica, demanda una nueva conciencia de interdependencia y de responsabilidad universal. Estamos llamados a reinventar nuestra especie, tal como lo hicimos en el pasado en las innumerables crisis por las cuales atravesó la humanidad. Este apremio es urgente, porque no tenemos mucho tiempo y porque debemos estar a la altura de los desafíos de la actual crisis de la Tierra.

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Publicado por Correio do Brasil el 4/4/2012. Traducción libre.

viernes, 27 de abril de 2012

Chernóbil: Aniversario de una catástrofe

RIA NovostiChernóbil: accidente nuclear con consecuencias catastróficasChernóbil: accidente nuclear con consecuencias catastróficas
10:05 26/04/2012 La noche del 25 al 26 de abril de 1986, ocurrió la mayor catástrofe en la historia de las centrales nucleares.>>

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Publicado por RIA Novosti el 26-4-2012.