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sábado, 19 de septiembre de 2015

Glifosato

Hermann Bellinghausen

Hoy que es común hablar de pachamamismo existe un debate entre quienes lo refieren al cuidado de la Madre Tierra, según lo entienden ancestralmente los pueblos campesinos originarios del continente americano, y aquellos que, desde posturas supuestamente racionalistas, mientan peyorativa o irónicamente a la Pachamama como sinónimo de pachequez new age o demagogia populista de ciertos gobiernos sudamericanos, empujados por una parte importante de la población hacia discursos digamos ambientalistas (como Rafael Correa y su Ley de Derechos de la Madre Tierra) o publicitarios (ciertos festejos indianistas que se monta Evo Morales para deleite de esos jipis que se cuelan en todo folclor).

No obstante, en el fondo y en esencia, discutir la idea de la Madre Tierra como parte de la humanidad, hilo de generaciones, única verdad demostrable en la existencia cotidiana, no suena irrazonable ni indigno. ¿Es una utopía? ¿Trasnochada? Millones de personas, sociedades y civilizaciones enteras han practicado esta relación con el mundo circundante y sobrevivieron a siglos de colonización, segregación y las diferentes etapas del capitalismo, y son prueba viviente de la viabilidad del Sumaj Kawasai kichwa, el Buen Vivir aymara y quechua, o el concepto mesoamericano de que la Tierra no es nuestra, nosotros le pertenecemos y la guardamos para nuestros hijos y nietos. El capitalismo postula justo lo contrario: la Tierra es mercancía.

La cuestión de la Pachamama en las condiciones actuales del planeta parece sensata y pertinente de cara a otras corrientes de pensamiento (por así llamarlas) en principio regionales, que se fortalecen y expanden en Estados Unidos con efecto directo en el resto del continente, como se verá enseguida. En diversas entidades estadunidenses operan sociedades, colegios y tanques de pensamiento políticamente correctos que buscan erradicar las plantas exóticas (aliens) que crecen en sus territorios, amparados en la quimera de recuperar la vegetación nativa, la que había cuando llegaron los conquistadores y los primeros colonos. Suena simple, pero plantea desafíos formidables toda vez que la contaminación por árboles, arbustos, granos, ornatos, parásitos y hierbajos llegados de ultramar transformó radicalmente el paisaje y la ecología norteamericana, tanto como la urbanización y la industrialización del medio milenio reciente.

Pero con esa devoción laboriosa de las sociedades calvinistas, durante 30 años se han formado grandes grupos sociales de agricultores, intelectuales, científicos y titulares de la Casa Blanca, que impulsan dicha depuración vegetal y buscan redistribuir las especies con base en criterios arqueo-botánicos. El plan, erradicar a todos los aliens del suelo, se antoja paralelo al de erradicar a los migrantes, esos prietitos en el arroz que no hablan americano, como dijo la inefable Sarah Palin en apoyo a su correligionario Donald Trump.

Si a esas nos fuéramos, las Sociedades de Plantas Nativas de California, Virginia, o Nueva Jersey deberían hacer sus maletas, pues sus miembros son tan alien como el odiado eucalipto australiano, el tamarisco, el ciprés, pastizales diversos y muchas otras especies vegetales y animales. No digamos el trigo o el caballo. Mas nunca hablan de restituir a su hábitat original a los humanos nativos que florecían ahí antes de la contaminación europea, africana y asiática. Estas sociedades botánicas no están para contradicciones. Inopinadamente, o no, fueron la primera y más cándida feligresía de un extendido culto moderno: la Santa Iglesia Monsanto y su producto estrella, el glifosato. Lo prestigiaron antes que nadie.

Andrew Cockburn, editor de Harper’s en Washington, documenta a qué grado centros académicos, y los gobiernos nacionales de Clinton y Bush, respaldaron la idea nativista con millones de dólares y programas ambientalistas, contando entre sus creyentes al vicepresidente, y después premiado amigo de la Tierra y el Agua, Al Gore.

¿Qué se necesita para cumplir el ardiente sueño erradicador de la flora ajena, considerada nociva de manera poco demostrable? Usted acertó: glifosato, el herbicida teledirigido y total que, admitido como santo Grial de la pureza nativa de las plantas en Norteamérica, fue por décadas la base del imperio Monsanto. Cockburn expone los argumentos de los nativistas y los de sus críticos, y destaca el papel de Monsanto en este proceso científico, el azote de los hierbajos (Weed Whackers. Monsanto, glyphosate and the war on invasive species, Harper’s, septiembre de 2015). Allí cita al naturalista californiano David Theodoropoulos, curtido crítico de la seudociencia de la biología de la invasión: Hace 30 años las mayores amenazas para la naturaleza eran sierras, buldózers y venenos. Ahora la amenaza son las plantas silvestres y los animales. ¿Y con qué los combatimos? Sierras, buldózers y venenos.

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Publicado por La Jornada el 14/9/2015.

http://www.jornada.unam.mx/2015/09/14/opinion/a10a1cul

martes, 8 de julio de 2014

Deseo

Por Andrés Rojas
La miré frente a mí y no tuve más remedio que dejarme llevar por sus encantos. Las paredes aullaban olvido y abandono. Las cortinas roídas y polvorientas aún coqueteaban con fuerza bajo el intenso rojo de su tela...


LEER EL TEXTO COMPLETO

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Publicado por Cultura Colectiva el 12-7-2013

http://culturacolectiva.com/deseo/

lunes, 3 de junio de 2013

Sabor a mí

Letra y composición: Álvaro Carrillo
Interpretación: Lila Downs

Tanto tiempo disfrutamos de este amor,
nuestras almas se acercaron tanto así
que yo guardo tu sabor
pero tú llevas también, sabor a mí.

Si negaras mi presencia en tu vivir
bastaría con abrazarte y conversar,
tanta vida yo te di
que por fuerza tienes ya sabor a mí.

No pretendo ser tu dueño,
no soy nada, yo no tengo vanidad,
de mi vida doy lo bueno,
soy tan pobre... ¿qué otra cosa puedo dar?

Pasarán más de mil años, muchos más,
yo no sé si tenga amor la eternidad,
pero allá tal como aquí
en la boca llevarás sabor a mí.


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Bolero escrito a fines de la década de 1950 y cantado por todos los grandes intérpretes de todos los tiempos.

lunes, 6 de agosto de 2012

Adoro

Letra y composición: Armando Manzanero
Interpretación: Chavela Vargas

Adoro la calle en que nos vimos,
la noche cuando nos conocimos,
adoro las cosas que me dices,
nuestros ratos felices, los adoro, vida mía.

Adoro la forma en que sonríes
y el modo en que a veces me riñes,
adoro la seda de tus manos,
los besos que nos damos, los adoro, vida mía.

Y me muero por tenerte junto a mí,
cerca, muy cerca de mí, no separarme de ti,
y es que eres mi existencia, mi sentir,
eres mi luna, eres mi sol,
eres mi noche de amor.

Adoro el brillo de tus ojos,
lo dulce que hay en tus labios rojos.
Adoro la forma en que me besas,
y hasta cuando me dejas,
yo te adoro, vida mía.

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Balada escrita por Manzanero a mediados de la década de 1960.

domingo, 1 de julio de 2012

Tele-vote

Marcelo J. García

You have not seen anything about media influence on politics in Latin America until you have seen Mexico. As the region’s second-largest economy goes to the polls to pick a new leader tomorrow, the presidential campaign exposed more than ever before the embedded interests of some of its politicos and the media establishment, most notably the Televisa empire.

The public debate in Mexico needed some help from foreign press friends. Britain’s The Guardian published a series of documents indicating that front-runner Enrique Peña Nieto of the PRI Institutional Revolutionary Party had purchased some favorable coverage from Televisa. The Guardian said it did not have evidence about the authenticity of the documents but that “names, dates and situations” mentioned in them “lined up with events.”

Televisa is not just another television station. It is the largest media business in the Spanish-speaking world and it controls around two-thirds of programming and audience in Mexico’s broadcast television. Its kingmaker powers have been traditionally considered almighty. Peña Nieto is a relatively young politician the English-language foreign press describes as a “telegenic matinee idol,” and whose party, which a Guardian columnist dubbed as “ideologically nebulous,” seeks to reclaim power after a 12-year impasse interrupting a seven-decade command.

While the soap-opera-watching masses are likely to catapult Peña Nieto (and PRI back) to Los Pinos tomorrow, many Mexicans have voiced their anger at what they see as media manipulation in Mexican politics. Parallel to the feel-good coverage deal allegations between Televisa and Peña Nieto, a group of students organized a social-media grassroots movement targeting both PRI and Televisa. The camel’s back was broken by alleged biased coverage by Televisa of a demonstration of 131 students against Peña Nieto at a private university. The station adopted the PRI party line that the protesters were not students but political activists. The movement that followed was named #YoSoy132 (I am number 132) and replicated en masse in social media like Twitter, causing a headache or two in Peña Nieto’s winning camp. Its main demand was freedom of expression and media reform, and its main complaint was that Televisa was “imposing” Peña Nieto’s presidential bid on the Mexican public. A #YoSoy132 group staged a thank-you serenade outside The Guardian offices in London this week.
To have foreign media unearth alleged tricky media plays should be a disgrace for any country’s media system. Televisa reacted in predictable proud fashion, denying the allegations and demanding an apology from The Guardian on the grounds that the British newspaper was engaged in a “defamation campaign” against the network. Televisa has taken a reputational blow, no doubt. One Mexican voter wrote: “This Sunday, Televisa wants us all to set our clocks back 70 years.”
Televisa’s anger at The Guardian prompted a statement from the newspapers’ spokesperson saying that Televisa had been given the opportunity to tell their side of the story but had declined. In the spur of the spat with Televisa, The Guardian also resurfaced some chapters of the Mexican WikiLeaks folder. One US State Department diplomat, for instance, wrote in a cable that it was “widely accepted that the television monopoly Televisa backs the governor (Peña Nieto) and provides him with an extraordinary amount of airtime and other kinds of coverage.” The cable, signed off in September 2009, was titled: “A look at Mexico State, Potemkin village style.” The US Embassy in Mexico was also highly critical of a communications law passed after virtually no debate in 2006 to favour the status quo interests of the two main television stations, Televisa and TV Azteca. “With the campaign season in full swing, no one seems to want to upset Televisa or Azteca (which also stands to gain much from the bill) for fear of losing prime advertising slots at good prices,” reads the cable.

It remains to be seen whether this open discussion on the state of the media in Mexico could eventually lead to reform. Many of the answers will be in the polls tomorrow, but there is also a general trend toward the neutering of broadcasting monopolies that no leader — especially those hailing from the younger generations — should deny.

In the case of Argentina, for instance, the first shows of public unrest at media manipulation date back to the 2001-2002 crisis. Concrete change, policy-wise, only happened almost a decade later, when the government of President Cristina Fernández de Kirchner got Congress to pass new broadcast media legislation largest targeted at the Grupo Clarín conglomerate. The revamping of the mediascape under the terms of the new legislation has only taken baby steps. Peña Nieto’s PRI may not carry the fire of reform. But this campaign seems to have grown the roots for future changes.

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Publicado por Buenos Aires Herald el 30-6-2012.

jueves, 24 de mayo de 2012

Los biocombustibles empeoran el cambio climático

Silvia Ribeiro

Un estudio reciente de la Unión Europea muestra que los agrocombustibles (llamados biocombustibles) aumentan las emisiones de gases de efecto invernadero, debido a los impactos que tiene su producción en deforestación, mayor erosión de suelos y avances de la frontera agrícola en otros continentes.

Miden el impacto de los agrocombustibles en ILUC (cambio indirecto del uso de suelo, por sus siglas en inglés), concluyendo que el uso de granos para combustibles, significa de facto que alguien pasará hambre o los plantará en otra parte, avanzando la frontera agrícola sobre bosques y áreas naturales. La quema de bosques para plantaciones produce tantas emisiones de carbono a la atmósfera que anula cualquier supuesto beneficio que pudieran tener los agrocombustibles.  Otro informe de la Unión Europea sobre 15 cultivos, mostró que las metas y políticas europeas de biocombustibles tendrán impacto indirecto sobre el uso del suelo en 4.5 millones de hectáreas, en una década.

La producción de combustibles basada en soya y canola transgénicas, palma aceitera y girasol, incluso tiene más emisiones de gases de efecto invernadero que los combustibles fósiles.

El nuevo estudio, titulado EU Transport GHG: Routes to 2050, Emisiones de gases de efecto invernadero en el transporte en la Unión Europea: Rutas a 2050, (www.eutransportghg2050.eu), estima que sin tomar en cuenta los efectos indirectos, el costo de bajar las emisiones con biocombustibles es de 100 a 300 euros por tonelada de carbono. Al costo actual de los créditos de carbono (6.14 euros por tonelada), los biocombustibles son 49 veces más caros que seguir emitiendo gases y comprar créditos de carbono para compensarlos en algún otro lugar.

Esto es totalmente perverso, ya que los mercados de carbono no han contribuido nada a bajar los gases de efecto invernadero, pero crean mercados financieros especulativos y tienen impactos negativos sobre comunidades locales e indígenas.

Los autores del estudio, concluyen que no es posible ni útil determinar cifras de costo/efectividad para los biocombustibles, porque sus efectos indirectos, medidos en deforestación y devastación de praderas, los convierten finalmente en una tecnología emisora de más dióxido de carbono. (EurActiv.com, 13/4/12) Con lo cual se contradice directamente la razón por la que se supone son subsidiados.

Los datos del informe, elaborado por investigadores comisionados por la Dirección de Cambio Climático de la Unión Europea, ponen en cuestión las metas obligatorias de uso de biocombustibles que se han fijado tanto en la Unión Europea como en Estados Unidos, que son, además de los subsidios, el principal aliciente de las industrias.

En 2007, Europa fijó una meta de uso de 10 por ciento de biocombustibles para 2020. Aunque en 2009 cambió el término biocombustibles a energías renovables, lo cierto es que los analistas prevén que 8.8 por ciento serán biocombustibles y de ellos, 92 por ciento será biodiesel.

David Laborde, investigador que ha realizado estudios para la Unión Europea sobre el impacto de los biocombustibles, declaró a la agencia EurActiv que: La verdad es que las políticas sobre biocombustibles dentro y fuera de Europa responden a razones que no son ambientales. Según Laborde, son razones que no tienen nada que ver con enfrentar el cambio climático: “Es una forma nueva y fácil de subsidiar a los grandes agricultores, responden al cabildeo de los industriales de biodiesel, y lo que llaman seguridad energética. Buscan diversificar fuentes de energía para usar menos divisas en petróleo importado de Medio Oriente. Prefieren mantener estas metas, aunque no sean eficientes ni verdes”.

EurActiv recoge también las declaraciones del europarlamentario Claude Turmes, quien confirma que la meta del 10 por ciento para biocombustibles tiene poco que ver con razones ambientales y mucho más con el pesado cabildeo de la industria automovilística alemana, los industriales agrícolas franceses y otras industrias agrícolas internacionales, principalmente de caña de azúcar.

La industria de los agrocombustibles no se sostendría sin los multimillonarios subsidios a la producción agrícola en Europa y Estados Unidos, sumados al uso de mano de obra semiesclava en Brasil y varios países asiáticos y al avance sobre áreas naturales, produciendo deforestación de bosques, degradación de ecosistemas y desplazamiento de indígenas y campesinos de sus territorios.

Estos informes europeos se suman a otros –realizados por investigadores académicos independientes y expertos del Banco Mundial– que muestran que la producción de agrocombustibles fue el factor principal del aumento de precio de los alimentos, exacerbando también la disputa por tierra, agua y nutrientes. Pese a eso, se sigue estimulando su producción. En México, a través de varias leyes que benefician a las industrias, desde la ley de bioenergéticos a la más reciente de cambio climático.

Paralelamente, petroleras como Shell, BP y Exxon invierten en la producción de biocombustibles de segunda generación, usando microbios artificiales producto de la biología sintética, alegando que serán más eficientes. Esto no está probado, pero es claro que introduce altos riesgos ambientales (imagine un escape de microbios artificiales diseñados para consumir cualquier materia vegetal) y significará una nueva ola de acaparamiento de tierras y biomasa.

Los datos son claros: urge descartar los combustibles agroindustriales y en lugar de estos remedios tecnológicos, cambiar de fondo los patrones industriales de producción, energía y consumo.

*Silvia Ribeiro es investigadora del grupo ETC
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Publicado por La Jornada el 19-05-2012.

sábado, 19 de mayo de 2012

La nueva estrategia de Estados Unidos para América Latina

Raúl Zibechi

El gobierno de Estados Unidos (EU) lanzó en abril una potente contraofensiva para recuperar el terreno perdido en una región que sigue siendo vital para su dominación global. Nadie en su sano juicio podía imaginar que Washington dejaría disolver su influencia en América Latina sin jugar todas sus cartas. En el nuevo escenario mundial, pautado por la crisis económica y financiera, y cuando el Pentágono necesita volcarse hacia el Pacífico, su presencia en este continente no puede asumir un perfil solamente militar.

El general Martin Dempsey, jefe del Estado Mayor conjunto, debatió el primero de mayo la nueva Estrategia de Defensa en el Carnegie Endowment for International Peace, señalando que no sólo consiste en rebalancear las fuerzas armadas hacia la región Asia- Pacífico, como señaló Barack Obama en enero. Definió la necesidad de construir una red de alianzas alrededor del globo para lo que será necesario resolver los desafíos pendientes, tales como las cuestiones relacionadas con transferencia de tecnología, intercambio de inteligencia y ventas militares al extranjero (Carnegieendowment.org).

En abril el secretario de Defensa, León Panetta, realizó una gira sudamericana que lo llevó a Colombia, su principal aliado militar, luego a Brasil y finalmente a Chile, donde se acaba de inaugurar la base militar de Concón. El propósito de este viaje es participar en consultas con varios de nuestros socios en esta parte del mundo e intentar fomentar alianzas de seguridad innovadoras en la región (http://spanish.chile.usembassy.gov).

La base de Concón, en la provincia de Valparaíso, forma parte de esa política de innovación. Fue construida en 60 días por el Comando Sur y la armada de Chile como campo de entrenamiento para la guerra urbana, las llamadas Operaciones Militares en Territorios Urbanos (MOUT) contempladas en las misiones humanitarias y preventivas. En septiembre de 2011 el ministro de Defensa chileno, Andrés Allamand, había firmado un acuerdo de cooperación que permite el despliegue de tropas estadunidenses en suelo chileno, ante la eventualidad de que el ejército nacional se vea sobrepasado por alguna situación de emergencia (El Ciudadano, 3/5/12).

Pero el clímax de la minigira de Panetta sucedió en Brasil, al día siguiente de la entrevista con el ministro de Defensa, Celso Amorim, en la que ofreció amplia transferencia de tecnología si opta por la compra de cazas F-18 Super Hornet de Boeing, en vez de los Rafale de la francesa Dassault. El 25 de abril Panetta ofreció una conferencia en la Escuela Superior de Guerra, en Río de Janeiro, en la que detalló su propuesta de amplia cooperación estratégica entre EU y Brasil.

Se dirigió a las elites militares, empresariales y políticas de Brasil, no al gran público. Comenzó diciendo que ambos países se encuentran en un punto crítico de la historia común (Defesanet, 25/4/12). “Es el momento de esforzarnos en el nacimiento de un nuevo acuerdo, simultáneamente fuerte e innovador, basado en los intereses mutuos de los dos países, como potencias occidentales”. Insinuó que Brasil podría llegar a ocupar su ansiado asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU, pero no fue claro.

Llamó a establecer un nuevo diálogo para transformar la relación Brasil-EU en el área de la defensa, involucrando a la nación emergente en las cuestiones militares internacionales y aseguró que las relaciones bilaterales están en su mejor momento desde 1945.

En un párrafo crucial abordó el aspecto más espinoso de la relación bilateral: Brasil es una potencia económica y la cooperación en alta tecnología, que necesita fluir en ambas direcciones, parece limitada por los controles a la exportación existentes actualmente. Respondiendo a esto, tomamos la decisión de librar 4 mil licencias de exportación para Brasil, un nivel similar al que tenemos con nuestros mejores aliados globales.

Panetta agregó que la compra de los 36 cazas F-18 puede transformar radicalmente la relación entre ambas industrias de defensa y concluyó asegurando que Amorim es esperado en Washington en breve para continuar el diálogo.

¿Cómo debe interpretarse este discurso? Sin duda, se produce en un momento clave y delicado. El triunfo de François Hollande es analizado en Brasil como oportunidad para potenciar la alianza con Francia, mientras la presencia de China en la región no deja de crecer. Amorim aseguró meses atrás que la decisión de la compra de los cazas se tomará antes de mitad de año, pero lógicamente después de las elecciones francesas. Este es el momento. Sin embargo, el imperio no suele ofertar una amplia transferencia de tecnología por la compra de tres docenas de aviones. El objetivo parece más ambicioso: el Pentágono realiza su generosa oferta tecnológica y diplomática (el asiento en el Consejo de Seguridad) a cambio de una sumisión militar y estratégica. A mi modo de ver, es un chantaje.

Los cables revelados por Wikileaks señalan que en 2009 EU buscó sabotear la transferencia de tecnología espacial y nuclear de Ucrania a Brasil (Defesanet, 13/5/12), dos aspectos decisivos para la autonomía estratégica del país emergente. Pero Brasil ya está desarrollando tecnología espacial con China y tiene su propio y avanzado programa nuclear. El mensaje es claro: si Brasilia no se subordina, el cerco militar será cada vez más estrecho, como lo demuestra la nueva base militar en Chile.

No es sencillo anticipar el camino que tomarán las elites brasileñas. Por mucho menos, Getulio Vargas fue acorralado hasta empujarlo al suicidio. Las próximas semanas develarán buena parte del enigma: la demorada decisión de la compra de los cazas mostrará el estado de ánimo imperante en el país que se propone unir a la región para hablar con voz propia en el mundo.

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Publicado por La Jornada el 18-05-2012.

viernes, 20 de enero de 2012

Noche de ronda

Agustín Lara

Noche de ronda,
qué triste pasa,
qué triste cruza
por mi balcón.

Noche de ronda,
cómo me hiere,
cómo lastima
mi corazón.

Luna que se quiebra
sobre la tiniebla
de mi soledad,
adónde vas,
dime si esta noche
tú te vas de ronda
como ella se fue,
con quién está.

Dile que la quiero,
dile que me muero
de tanto esperar,
que vuelva ya,
que las rondas
no son buenas
que hacen daño,
que dan pena,
que se acaba
por llorar.

(bis)


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Esta canción, conocida como uno de los boleros más famosos de todos los tiempos, fue escrita en la década de 1940 originalmente como un vals lento.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Mucho corazón

Letra y música: Emma Elena Valdelamar
Interpretación: Benny Moré y Tony Camargo

Di si encontraste
en mi pasado
una razón
para olvidarme
o para quererme.

Pides cariño, 
pides olvido,
si te conviene,
no llames corazón
lo que tú tienes.

De mi pasado
preguntas todo,
que cómo fue;
si antes de amar
debe tenerse fe:

Dar por un querer
la vida misma sin morir,
eso es cariño,
no lo que hay en ti.

Yo para querer
no necesito una razón
me sobra mucho,
pero mucho corazón.



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Sencillo grabado en 1944 con el Dueto Fantasma.

domingo, 3 de julio de 2011

Poema elemental (fragmento)

Carlos Pellicer

EL AIRE
El aire es transparente
cual el silencio en una lectura prodigiosa.
Y funde la cera voluptuosa
del mediodía
y es una rosa
de caminos estelares
un fruto diáfano, una sombra divina
que acerca espíritus y mares,
pájaros y naranjas,
nube más piedras tórridas y palabras marinas.
El aires es translúcido
como el saludo de los amantes
en los grupos cordiales.
Allá en los arcos invisibles
la palabra olvidada, las augustas señales
y las manos de la danza fúnebre
que antes saludaron a la primavera.
El aire me persuade de tu ausencia, ¡oh amor!
Aire, fino-aire, largo-aire-lira, aire cera.

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De Camino, 1929.

martes, 21 de junio de 2011

Popol Vuh (fragmento)

Hay generaciones en el mundo, hay gentes montaraces, a las que no se les ve la cara; no tienen casas, sólo andan por los montes pequeños y grandes, como locos. Así decían despreciando a la gente del monte.

Así decían allá donde veían la salida del sol. Una misma era la lengua de todos. No invocaban la madera ni la piedra, y se acordaban de la palabra del Creador y Formador, del Corazón del Cielo, del Corazón de la Tierra.

Así hablaban y esperaban con inquietud la llegada de la aurora. Y elevaban sus ruegos, aquellos adoradores de la palabra (de Dios), amantes, obedientes y temerosos, levantando las caras al cielo cuando pedían hijas e hijos:

- ¡Oh tú, Tzacol, Bitol! ¡Míranos, escúchanos! ¡No nos dejes, no nos desampares, oh Dios, que estás en el cielo y en la tierra, Corazón del Cielo, Corazón de la Tierra! ¡Danos nuestra descendencia, nuestra sucesión, mientras camine el sol y haya claridad! ¡Que amanezca, que llegue la aurora! ¡Danos muchos buenos caminos, caminos planos! ¡Que los pueblos tengan paz, mucha paz, y sean felices; y danos buena vida y útil existencia! ¡Oh tú, Huracán, Chipi-Caculhá, RaxaCaculhá Chipi-Nanauac, Raxa-Nanauac, Voc, Hunahpú, Tepeu, Gucumatz, Alom, Qaholorn, Ixpiyacoc, Ixmucané, abuela del sol, abuela de la luz! ¡Que amanezca y que llegue la aurora!

Así decían mientras veían e invocaban la salida del sol, la llegada de la aurora; y al mismo tiempo que veían la salida del sol, contemplaban el lucero del alba, la gran estrella precursora del sol, que alumbra la bóveda del cielo y la superficie de la tierra, e ilumina los pasos de los hombres creados y formados.

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Final del Capítulo III de la Tercera Parte de esta fabulosa recopilación de historias.

martes, 19 de abril de 2011

Pedro Páramo (fragmento)

Juan Rulfo

Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo. Mi madre me lo dijo. Y yo le prometí que vendría a verlo en cuanto ella muriera. Le apreté sus manos en señal de que lo haría; pues ella estaba por morirse y yo en plan de prometerlo todo. “No dejes de ir a visitarlo” –me recomendó–. “Se llama de otro modo y de este otro. Estoy segura de que le dará gusto conocerte”. Entonces no pude hacer otra cosa sino decirle que así lo haría, y de tanto decírselo se lo seguí diciendo aun después de que a mis manos les costó trabajo zafarse de sus manos muertas.
Todavía antes me había dicho:
-No vayas a pedirle nada. Exígele lo nuestro. Lo que estuvo obligado a darme y nunca me dio... El olvido en que nos tuvo, mi hijo, cóbraselo caro.
-Así lo haré, madre.
Pero no pensé cumplir mi promesa. Hasta que ahora pronto comencé a llenarme de sueños, a darle vuelo a las ilusiones. Y de este modo se me fue formando un mundo alrededor de la esperanza que era aquel señor llamado Pedro Páramo, el marido de mi madre. Por eso vine a Comala.
Era ese tiempo de la canícula, cuando el aire de agosto sopla caliente, envenenado por el olor podrido de las saponarias.
El camino subía y bajaba: “Sube o baja según se va o se viene. Para el que va, sube; para el que viene, baja”.
-¿Cómo dice usted que se llama el pueblo que se ve allá abajo?
-Comala, señor.
-¿Está seguro de que ya es Comala?
-Seguro, señor.
-¿Y por qué se ve esto tan triste?
-Son los tiempos, señor.
Yo imaginaba ver aquello a través de los recuerdos de mi madre; de su nostalgia, entre retazos de suspiros. Siempre vivió ella suspirando por Comala, por el retorno; pero jamás volvió. Ahora yo vengo en su lugar. Traigo los ojos con que ella miró estas cosas, porque me dio sus ojos para ver: “Hay allí, pasando el puerto de Los Colimotes, la vista muy hermosa de una llanura verde, algo amarilla por el maíz maduro. Desde ese lugar se ve Comala, blanqueando la tierra, iluminándola durante la noche”. Y su voz era secreta, casi apagada, como si hablara consigo misma... Mi madre.
-¿Y a qué va usted a Comala, si se puede saber? –oí que me preguntaban.
-Voy a ver a mi padre –contesté.
-¡Ah! –dijo él.
Y volvimos al silencio.
Caminábamos cuesta abajo, oyendo el trote rebotado de los burros. Los ojos reventados por el sopor del sueño, en la canícula de agosto.
-Bonita fiesta le va a armar –volví a oír la voz del que iba allí a mi lado–. Se pondrá contento de ver a alguien después de tantos años que nadie viene por aquí. Luego añadió:
-Sea usted quien sea, se alegrará de verlo.
En la reverberación del sol, la llanura parecía una laguna transparente, deshecha en vapores por donde se traslucía un horizonte gris. Y más allá, una línea de montañas. Y todavía más allá, la más remota lejanía.
-¿Y qué trazas tiene su padre, si se puede saber?
-No lo conozco –le dije–. Sólo sé que se llama Pedro Páramo.
-¡Ah!, vaya.
-Sí, así me dijeron que se llamaba.
Oí otra vez el “¡ah!” del arriero.
Me había topado con él en Los Encuentros, donde se cruzaban varios caminos. Me estuve allí esperando, hasta que al fin apareció este hombre.
-¿A dónde va usted? –le pregunté.
-Voy para abajo, señor.
-¿Conoce un lugar llamado Comala?
-Para allá mismo voy.
Y lo seguí. Fui tras él tratando de emparejarme a su paso, hasta que pareció darse cuenta de que lo seguía y disminuyó la prisa de su carrera. Después los dos íbamos tan pegados que casi nos tocábamos los hombros.
-Yo también soy hijo de Pedro Páramo– me dijo.
Una bandada de cuervos pasó cruzando el cielo vacío, haciendo cuar, cuar, cuar.
Después de trastumbar los cerros, bajamos cada vez más. Habíamos dejado el aire caliente allá arriba y nos íbamos hundiendo en el puro calor sin aire. Todo parecía estar como en espera de algo.
-Hace calor aquí –dije.
-Sí, y esto no es nada –me contestó el otro–. Cálmese. Ya lo sentirá más fuerte cuando lleguemos a Comala. Aquello está sobre las brasas de la tierra, en la mera boca del infierno. Con decirle que muchos de los que allí se mueren, al llegar al infierno regresan por su cobija.
-¿Conoce usted a Pedro Páramo? –le pregunté.
Me atreví a hacerlo porque vi en sus ojos una gota de confianza.
-¿Quién es? –volví a preguntar.
-Un rencor vivo –me contestó él.
Y dio un pajuelazo contra los burros, sin necesidad, ya que los burros iban mucho más adelante de nosotros, encarrerados por la bajada.
Sentí el retrato de mi madre guardado en la bolsa de la camisa, calentándome el corazón, como si ella también sudara. Era un retrato viejo, carcomido en los bordes; pero fue el único que conocí de ella. Me lo había encontrado en el armario de la cocina, dentro de una cazuela llena de yerbas; hojas de toronjil, flores de Castilla, ramas de ruda. Desde entonces lo guardé. Era el único. Mi madre siempre fue enemiga de retratarse. Decía que los retratos eran cosa de brujería. Y así parecía ser; porque el suyo estaba lleno de agujeros como de aguja, y en dirección del corazón tenía uno muy grande donde bien podía caber el dedo del corazón.
Es el mismo que traigo aquí, pensando que podría dar buen resultado para que mi padre me reconociera. –Mire usted–me dice el arriero, deteniéndose–: ¿Ve aquella loma que parece vejiga de puercos? Pues detrasito de ella está la Media Luna. Ahora voltié para allá. ¿Ve la ceja de aquel cerro? Véala. Y ahora voltié para este otro rumbo. ¿Ve la otra ceja que casi no se ve de lo lejos que está? Bueno, pues eso es la Media Luna de punta a cabo. Como quien dice, toda la tierra que se puede abarcar con la mirada. Y es de él todo ese terrenal. El caso es que nuestras madres nos malparieron en un petate aunque éramos hijos de Pedro Páramo. Y lo más chistoso es que él nos llevó a bautizar. Con usted debe haber pasado lo mismo, ¿no?
-No me acuerdo.
-¡Váyase mucho al carajo!
-¿Qué dice usted?
-Que ya estamos llegando, señor.
-Sí, ya lo veo. ¿Qué pasó por aquí?
-Un correcaminos, señor. Así les nombran a esos pájaros.
-No, yo preguntaba por el pueblo, que se ve tan solo, como si estuviera abandonado.
Parece que no lo habitara nadie.
-No es que lo parezca. Así es. Aquí no vive nadie.
-¿Y Pedro Páramo?
-Pedro Páramo murió hace muchos años.

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Pedro Páramo se publicó en 1955.

miércoles, 13 de octubre de 2010

La crisis y el fin de Bretton Woods II

Alejandro Nadal

La asamblea anual del Fondo Monetario Internacional (FMI) concluyó con la persistencia de desacuerdos básicos, que son un mal presagio. Ninguna de las dificultades fundamentales de la economía mundial pudo resolverse en estos días. La guerra de las divisas está a la vuelta de la esquina y los peores días de la crisis podrían estar de regreso en unos meses. Hasta se dice que 2008 podría ser un día de campo, comparado con lo que viene en 2011.

En Washington nadie esperaba milagros. Después de todo, el FMI perdió la brújula desde el 15 de agosto de 1971. Ese día Nixon ordenó cerrar la ventanilla de compra-venta de oro y terminó el mundo de los tipos de cambio fijos para el que fue creado el FMI en la conferencia de Bretton Woods en 1944. Al cabo de unos años, el Fondo redefinió su misión como promotor de la liberalización financiera a escala global. Y en este nuevo papel pudo presidir sobre una larga lista de crisis financieras, cada vez más frecuentes y profundas. Como se sabe, en numerosos casos la medicina recetada por el FMI resultó peor que la enfermedad.

Poco a poco se fue consolidando un sistema que recibió en los años noventa el nombre de Bretton Woods II. Al igual que antes, el dólar seguía siendo el referente monetario en la economía mundial, pero en el nuevo esquema, Estados Unidos mantenía una posición de “consumidor en última instancia” y era subsidiado por China y los países exportadores de petróleo interesados en mantener su propio tren de exportaciones. Mientras hubo crecimiento, las cosas marcharon más o menos de manera estable. Claro, los gigantescos desequilibrios se fueron acumulando y adoptaron la forma de un astronómico déficit en las cuentas externas de Estados Unidos y su dual, las gigantescas reservas del banco central en China.

Este esquema podía durar mientras las tasas de crecimiento hicieran pensar a todos que el porvenir era brillante y siempre lo sería. Pero ese tipo de expectativas terminan por ser desmentidas por la dura realidad. Siempre se supo que Bretton Woods II era un sistema insostenible y que terminaría por reventar. Pero mientras dura el carnaval, nadie se preocupa por la cruda del día siguiente.

Al estallar la crisis, el conocido dilema de Triffin se manifestó con una claridad deslumbrante. El desplome en la demanda efectiva en Estados Unidos dejó un vacío que había que llenar. El caos en el sector financiero imposibilitó a los bancos estadunidenses fungir como intermediarios entre el ahorro y el consumo, y el gobierno tuvo que entrar al quite con sus estímulos fiscales y rescates de las hipotecarias semioficiales.

Pero el estímulo fiscal y la inyección de la Reserva Federal de más de un billón (castellano) de dólares para adquirir bonos del Tesoro terminaron por sacudir al mundo entero. Para colmo, aunque el estímulo fiscal permitió una especie de recuperación, resultó insuficiente. En lugar de mantenerlo y aumentar su volumen, la clase política estadunidense dejará que expire este otoño. La política monetaria, en su esquema de flexibilización cuantitativa, seguirá inyectando liquidez a un sistema que permanece estancado y con altas tasas de desempleo. Encima de todo, la pérdida de valor del dólar no fue suficiente para corregir el déficit comercial.

Hoy las principales economías del mundo están a punto de sufrir una recaída de proporciones alarmantes. En Estados Unidos el sistema bancario no acaba de digerir el desastre del sector hipotecario. El incremento en los costos de operación de los bancos debido a la ejecución de hipotecas vencidas es la peor amenaza del sector bancario. Esta es la cicatriz que dejarán las hipotecas subprime en los estados financieros de los bancos. Lo importante es que para un banco con problemas en la línea de flotación, el incremento en los gastos de operación puede ser el tiro de gracia.

Europa está amenazada por el regreso a la austeridad fiscal de su absurdo Tratado de Maastricht y Japón porque, en el fondo, nunca superó la crisis de los años noventa. La recesión en forma de W para la economía global es casi inevitable. Para las llamadas economías emergentes el problema se agrava porque sus exportaciones se verán afectadas.

Los desequilibrios acumulados en los últimos 20 años tocan a la puerta hoy para reclamar atención. A China se le exige disciplina cambiaria y mayor énfasis en la demanda interna. Pero la percepción en Pekín es que el gigante asiático no puede darse el lujo de perder competitividad en los mercados internacionales. Eso sucedería si aumentan sus costos laborales y se permite la apreciación del renminbi. Por eso China reclama a su vez disciplina monetaria al país que emite los papelitos verdes, que otrora fueron la piedra de toque del sistema monetario internacional.

Es la terminación del sistema de Bretton Woods II. No será un final tranquilo. Y sí, 2011 puede muy bien ser el peor año de la crisis.

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Publicado por La Jornada el 13-10-2010.

sábado, 9 de octubre de 2010

Cucharas y libros

Hermann Bellinghausen

Un sueño recurrente de los invasores bárbaros ha sido, desde hace siglos, quemar libros, destruirlos, desaparecerlos. Apenas hace unos días, un cretino pastor de Nowhere, Florida, estuvo así de provocar un conflicto internacional incontrolable por su anuncio de que, en su próxima barbiquiu, quemaría el Corán si se construía una mezquita en el sur de Manhattan. Hazaña a tono con el inminente biblicidio, se supone que benigno: la profecía de que la forma libro devendrá obsoleta y morirá. Gutemberg, punto y aparte.

Hay, por suerte, bastantes sensatos que saben que no ocurrirá. O, en todo caso, que vale la pena luchar para evitarlo. Según Umberto Eco, el libro es como la cuchara, el martillo, la rueda, las tijeras. Una vez que se han inventado no se puede hacer nada mejor. No se puede hacer una cuchara que sea mejor que la cuchara. Con el explícito título ‘Nadie acabará con los libros’, editorial Lumen (2010) tradujo del francés una conversación de Eco con el escritor y buñuelesco guionista de cine Jean Claude Carrière sobre ese objeto frágil, de apariencia deleznable, que tiene la extraña inclinación de permanecer cerca del cerebro y el corazón humanos.

La reflexión de los autores recorre las distintas caras de ese opaco objeto que en ocasiones alcanza la transparencia de un cristal pulido. Algo similar sugiere, muy inspiradamente, la película de animación ‘El secreto de Kells’ (Tom Moore, 2009), fantasía visual sobre el tesoro nacional de Irlanda, que resulta ser un libro, Iona, o de Kells. El volumen, de belleza indescriptible, consiste en ilustraciones barrocas y sicodélicas de inspiración cristiana, pero con una inusual libertad de imaginación y colorido. El filme narra cómo Iona fue creado por monjes audaces a través de un cristal algo mágico, y luego su heroico salvamento de las hordas vikingas que todo lo quemaban sin dejar libro sobre libro.

Si México fuera un país más consciente de sí tendría por tesoros nacionales los Códices mal llamados Borgia o la poesía de Juan de Asbaje. Ambos se salvaron de milagro. Los primeros de la fiebre incendiaria de los misioneros, que derruyeron los amoxalli y levantaron grandes piras con las escrituras paganas, causando un daño definitivo a la integridad de nuestra memoria nacional. La obra de Sor Juana burló machismo, Inquisición, inundaciones y grilla apostólica romana. Al México producto de una violación sexual habría que añadirle los autos de fe.

En Farenheit 451 (1954) de Ray Bradbury, memorable ficción sobre el impulso brutal por destruir libros, una sociedad futura, higiénica y obediente, decide erradicar los libros, semillas de la duda, la melancolía y el pesimismo. La película homónima de François Truffaut (1966) fue de esas que envejecen demasiado pronto, pero ahora es intemporal, de gran simbolismo y muy divertida. La idea es conmovedora: los defensores del libro forman comunidades en resistencia donde cada quien memoriza uno; allí se entrecruzan en sus caminatas Madame Bovary y Ana Karenina. Truffaut y Bradbury no anticiparon la posibilidad inalámbrica: teléfonos móviles, localizadores, Internet, pero aciertan en las omnipresentes pantallas de televisión controlada, en la que todos son familia. El bombero Montag hace piras con libros, es su trabajo legal. Se enamora de una Adelita de los libros (Julie Christie), cambia de bando y decide salvar a MacLuhan, Sartre, Aristóteles, Hamlet y Cahiers du Cinema.

Volviendo a Eco, el futuro no es una profesión. La característica de los profetas, los verdaderos y los falsos, es que se equivocan siempre. En su intercambio con Carrière, el semiólogo y novelista expresa preocupación por la completa desaparición del presente. La esperanza de vida de nuestros abuelos era más corta, pero ellos se colocaban en un presente inmutable. Antes, la humanidad se jubilaba epistemológicamente a los 18 ó 20 años de edad. Ahora, devorados por un devenir fragmentado, se nos condena a ser eternos estudiantes.

¿Quién garantiza que las nuevas formas de memoria y almacenamiento son fiables? Un apagón y bum. Rápidamente son borradas por el éter de la siguiente tecnología que ya no lee la anterior. ¿Qué sería de la civilización en manos del olvido instantáneo de Twitter?

Aliado del recuerdo, la lengua, el pensamiento y la imaginación, el libro es en sí una experiencia. Objeto sólido y tangible, aguantador, portátil, no siempre popular (más bien impopular la mayor parte de los milenios, incluyendo la relativa bonanza de cinco siglos de imprenta). El alegato de Eco y Carrière es sobrio, borgeano, pedante, pueril, erudito y naif. Abarca la lectura, la escritura, la bibliofilia, la verdad, la mentira, la memoria, el perverso placer de las páginas, de habitarnos allí. Eco insiste: Existen técnicas que no cambian, el libro por ejemplo. Podríamos añadir la bicicleta, las gafas, por no hablar de la escritura alfabética. Una vez alcanzada la perfección, es imposible superarla.

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Publicado por La Jornada el 4-10-2010.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Viñeta: Sábado en la plaza

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Mañana sabatina (25-9-2010) en una plaza Morelos sin festejos por las fiestas mexicanas.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Regresar

Arnoldo Kraus

El presente es una ilusión efímera. Dialogar con él es imposible. Acaba cuando apenas inicia. El tiempo presente se escurre y se desvanece con demasiada celeridad. Aunque se le toque con ternura, huye; aunque se le hable con cariño, se desdibuja. Imposible atraparlo. Permanece lo que dura el tiempo justo para decir una palabra; persiste lo que tarda la mirada en llegar al cuadro, y dura lo que demora la mano en alcanzar el libro para leer las letras del poema que dice "de nada sirve implorarle al tiempo: el presente se esfuma antes de llegar”. Presente siempre es pasado.

Aunque escribir, pintar, charlar y bailar no son antídotos contra la evanescencia del presente, la pasión que encierran sirve para mitigar su incorporeidad. Humanizar el tiempo y comprender la fugacidad del presente es indispensable. Humanizar “el hoy” es una vía para impedir que los rincones donde se guarda la memoria sean arrasados por el tiempo y por la indiferencia del correr del calendario que se va, sin mirar hacia atrás y sin apenas percatarse de cómo se escurre la vida.

El presente es sordo y magro. Antes de beberlo se evapora, antes de penetrarlo se esquiva. Es tan incomprensible como el infinito segundo que certifica la muerte de la persona cuya vida finalizó exactamente en el mismo segundo. ¿Cómo conjugar la vida de la persona cuya existencia ha sido borrada por la muerte? En ese interludio, en el de la vida muerta, en el de la muerte que despoja a la persona de su tiempo y del tiempo del mundo, el presente no sólo no existe, también carece de las palabras adecuadas para explicar lo que sucede cuando la vida ya no es y la muerte sí es. La muerte que apaga la vida dura un segundo eterno, un tiempo impreciso e inmemorial, donde el presente, testigo del final, nos remonta a las historias de ayer, al pasado recién iniciado, a las casas nunca edificadas pero siempre esbozadas.

Ese tiempo indefinible mueve y regresa. El vacío que queda cuando el presente se convierte en pasado regresa. Regresa para mirar cómo habla la vida y cómo escribe el tiempo. Regresa para abrazar el momento que nos atrapa. Releer el tiempo e impedir que la fugacidad del presente borre los recuerdos permite acomodarnos en nuestra casa y en nuestro cuerpo; desde ahí, desde nuestros rincones, se evoca mejor el pasado y se comprende el ahora, en ocasiones lleno, en ocasiones yermo. Las habitaciones más íntimas de las personas se construyen cuando se camina hacia atrás.

El presente es una ilusión efímera, dicen las primeras palabras de este escrito. Regreso a ellas. Las leo. No cambio ni su significado ni su ritmo. Las miro con otros ojos, desde otro ángulo. Me detengo para volver al pasado, para pensar en la fugacidad y en las trampas de las ilusiones. Retorno al tiempo que habla del pasado, al recuerdo de la tierra que se convertía en el lodo con el cual se construían las “otras casas” gracias al auxilio de las ramas, de las cajas de cartón y de las corcholatas, y, regreso, una vez más, a la memoria de las calles de la infancia donde el deseo surcaba los cielos y los perforaba. El tiempo, siempre crudo, es maestro: no hay un sendero único ni una receta universal para encontrarse con el pasado.

Escarbar en el pequeño presente permite lidiar con la irrespirable realidad de lo transitorio. Permite también torcerle los brazos a la ilusión. A partir del presente apenas perceptible, donde escribo y vivo, repito que la escritura es una pócima contra el olvido y un camino para zurcir y rescribir acerca de la memoria. La memoria es el sustento del pasado y el pasado es la tierra del presente.

A veces ayer es un viaje hacia atrás. Es un recuento donde las almas nuevas hablan sobre el alma vieja. Regreso para sumergirme dentro de mí y para seguir dando vueltas junto a los duendes y a los fantasmas que siempre nos acompañan. Al escribir, al pintar, al caminar por las calles de la infancia o al evocar algunos sonsonetes del pasado, lo invisible se hace visible. A veces ayer contiene una dosis de melancolía. La melancolía permite disfrutar el tiempo y escuchar lo viejo a través de la mirada nueva que reconstruye el pasado. Excavar en los recuerdos es un ejercicio sano; escarbar en la memoria, aunque duela, es tarea necesaria.

La escritura aplaza el olvido. Por medio de las palabras los pedazos de quien escribe hablan. El encuentro con lo que ya se fue permite lidiar de otra forma con el presente. A veces ayer habla desde el presente y escribe a partir del fugaz momento que ahora nos reúne y que pronto, demasiado pronto, finalizará. A veces ayer es un intento para detener el olvido y para recordar los días de ayer, infinitos, largos, cortos, alegres, tristes, pero, sobre todo, nuestros.

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Texto leído el 7-9-2010 en Ciudad de México, durante la presentación del libro "A veces ayer". Publicado por La Jornada tres días después.

domingo, 15 de agosto de 2010

La casa de la mirada (fragmento)

Octavio Paz


Caminas adentro de ti mismo y el tenue reflejo serpeante que te conduce
no es la última mirada de tus ojos al cerrarse ni es el sol tímido golpeando tus párpados:
es un arroyo secreto, no de agua sino de latidos: llamadas, respuestas, llamadas,
hilo de claridades entre las altas yerbas y las bestias agazapadas de la conciencia a obscuras.
Sigues el rumor de tu sangre por el país desconocido que inventan tus ojos
y subes por una escalera de vidrio y agua hasta una terraza.
Hecha de la misma materia impalpable de los ecos y los tintineos,
la terraza, suspendida en el aire, es un cuadrilátero de luz, un ring magnético
que se enrolla en sí mismo, se levanta, anda y se planta en el circo del ojo,
géiser lunar, tallo de vapor, follaje de chispas, gran árbol que se enciende y apaga y enciende:
estás en el interior de los reflejos, estás en la casa de la mirada,
has cerrado los ojos y entras y sales de ti mismo a ti mismo por un puente de latidos:
El corazón es un ojo.

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Uno de los poemas más bellos que he leído en mi vida. Del libro Árbol adentro, 1987.