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domingo, 21 de octubre de 2018

Bandoneón

Mario Benedetti

me jode confesarlo
pero la vida es también un bandoneón
hay quien sostiene que lo toca dios
pero yo estoy seguro que es troilo
ya que dios apenas toca el arpa
y mal

fuere quien fuere lo cierto es
que nos estira en un solo ademán purísimo
y luego nos reduce de a poco a casi nada
y claro nos arranca confesiones
quejas que son clamores
vértebras de alegría
esperanzas que vuelven
como los hijos pródigos
y sobre todo como los estribillos

me jode confesarlo
porque lo cierto es que hoy en día
pocos
quieren ser tango
la natural tendencia
es a ser rumba o mambo o chachachá
o merengue o bolero o tal vez casino
en último caso valsecito o milonga
pasodoble jamás
pero cuando dios o pichuco o quien sea
toma entre sus manos la vida bandoneón
y le sugiere que llore o regocije
uno siente el tremendo decoro de ser tango
y se deja cantar y ni se acuerda
que allá espera
el estuche.

De Botella al mar, 1979.

martes, 6 de enero de 2015

Ventana sobre la utopía

Eduardo Galeano

―Ella está en el horizonte ―dice Fernando Birri―. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca, nunca la alcanzaré.

   ¿Para qué sirve la utopía? Para eso sirve, para caminar.

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Publicado en Ventanas, 2013.

martes, 24 de septiembre de 2013

El viaje

Eduardo Galeano

Oriol Vall, que se ocupa de los recién nacidos en un hospital de Barcelona, dice que el primer gesto humano es el abrazo. Después de salir al mundo, al principio de sus días, los bebés manotean, como buscando a alguien.

Otros médicos, que se ocupan de los ya vividos, dicen que los viejos, al fin de sus días, mueren queriendo alzar los brazos.

Y así es la cosa, por muchas vueltas que le demos al asunto y por muchas palabras que le pongamos. A eso, así de simple, se reduce todo: entre dos aleteos, sin más explicación, transcurre el viaje.

..............................
De Ventanas (antología), Caracas, 2012.

viernes, 20 de abril de 2012

Mundo

Mario Benedetti

No vayas a creer lo que te cuentan del mundo
en realidad el mundo es incontable
en todo caso es provincia de ti

no vayas a creer lo que te cuentan del mundo
aun los que te aman mienten sobre él
probablemente sin saber que mienten

en la vigilia te sentirás lejano
testigo de tu mundo desde el mundo
sin nubes de tu aliento en los cristales

la humareda del hombre se elevará en la noche
y no sabrás de dónde viene el fuego
pero la expectativa te volverá humilde

en el mundo el abismo es un oficio
las preguntas en vano, una vieja costumbre
los desatinos, marca de abolengo

no vayas a creer lo que te cuentan del mundo
(ni siquiera esto que te estoy contando)
ya te dije que el mundo es incontable.

…………………………………………
De Las soledades de Babel, 1991.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Glosario de náufragos

Cristina Peri Rossi

ABATIR

Vencimiento del buque, de la mujer,
por efecto de un viento fuerte, la marea o la corriente.
El buque cae a sotavento,
la mujer de espaldas, cuyo abatimiento se mide en grados.
Gran cantidad de público se congrega alrededor.
El barco se inclina.
La mujer gime
y a veces goza.

***

ESCORIACIÓN

Lastimadura que queda, luego del amor, al costado del cuerpo.
Tajo profundo, lleno de peces y bocas rojas,
donde la sal duele y arde el iodo,
que corre a todo lo largo del buque, que deja pasar la espuma,
que tiene un ojo triste en el centro.
En la actividad de navegar,
como en el ejercicio del amor
ningún marino, ningún capitán,
ningún armador, ningún amante,
han podido evitar esta suerte de heridas,
escoriaciones profundas que tienen el largo del cuerpo
y la profundidad del mar,
cuya cicatriz no desaparece nunca
y llevamos como estigmas de pasadas navegaciones,
de otras travesías. Por el número de escoriaciones
del buque, conocemos la cantidad de sus viajes;
por las escoriaciones de nuestra piel,
cuántas veces hemos amado.

***

ABORDAR

Aproximarse a la costa, a otro buque,
tomar por asalto a la mujer que está dormida
y sueña un mar de aguas profundas, de arenas bajas;
aproximarse a un buque
tomar por asalto a la mujer dormida
arrimarse a la costa
dejar en la superficie
una bandera que vigila,
hacer señales,
abordarla con dulce grito,
aproximarse con las torres altas
las velas desplegadas,
la proa del buque apuntando
hacia su vientre rosado, profundo,
los costados sudorosos, iodados,
las caderas movientes.
Cuando se la ha abordado
—sobre la arena la oscura marca—
cuando le ha quedado el cuerpo bordado
de insignias rubias y banderas,
sobre la cama, abandonarla.
No escuchar sus súplicas y silbidos
que quieren retenernos.
Dejarla lisa de marineros y soldados.
Dejarle pájaros enhebrados.
Por el cuerpo, marcas y señales.
No escuchar sus lamentos de ave
que reclaman alimento.
No esperar su envaramiento.
Volver al viejo barco que espera dormido
y retomar la marcha.

..........................
Del poemario Descripción de un naufragio, 1975. El título, para variar, es una pequeñita intervención mía.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Relatos de náufragos

Cristina Peri Rossi

Está distante el mar, y sin embargo, nos rodea más y más.

***

Al quinto día por decir algo
empezó a llover
cámaras de agua de las que no se sale más
el miedo a navegar que había detenido a tantos
en puertos tan estrechos
en casas non firmes
y ella que navegaba entre dos aguas,
en una enorme metrópoli submarina.
Agua.
Tengo sed.

***

Todo se convierte en pedirle a Dios
corte las amarras
que nos ataran tanto.

***

De cómo llegamos a la isla de los pájaros
de los muchos pájaros que hay en ella
por lo cual
decidimos bautizarla con el nombre
de isla de los pájaros

El 21 brumario
—mes de las brumas—
nos dimos a la vela con viento O.
Suaves brisas marinas sin embargo nos tiraban hacia el Norte,
y por ser hombres de fáciles seducciones
dejamos que las brumas nos llevaran hacia allí.
Fue entonces que, en medio de los hielos,
divisamos una isla abrumada de pájaros
que nos recibieron con espeluznado batir de alas y de réplicas.

El camino de los hielos rompimos a pedazos,
los hombres de las barcas se pusieron a cazar pájaros,
las brumas se disolvían en celeste,
los pájaros volaban bajo,
había, eso sí, un frío endemoniado,
a flor de agua fueron cazados
sin contar los que nos comimos frescos.

***

Con el barómetro bajo
y la tierra desaparecida,
a las cuatro y treinta de la madrugada,
con fuerte viento Sur y gran borrasca,
después de arriar la vela mayor y aproarla,
consultamos a la Buena Santa.

La Buena Santa nos respondió: La racha es violenta.
Es el viento del mar que nos atormenta.

***

Ya no aguantamos más el olor a muerto.

***

Si tuve vergüenza de correr
pereza de saltar
no es menos cierto
que todo el mundo tuvo prisa por correr
y premura por saltar
aun aquellos más ancianos
aun aquellos rodeados de hijos
aun aquellos que saltando ponían distancia irreparable de pareja.
«Sálvese quien pueda»
gritó el capitán, desde cubierta,
con tiempo malo y tenaz lluvia,
en el frenesí rodaron los amantes,
se deshicieron tiernos, flamantes matrimonios,
cada uno para sí y por sí,
nada más que uno, número impar.
«De todos los números, el uno es el imponente, solitario.
Cifra del horror y del miedo
—me dijo el capitán—
evítelo, como a la peste,
o bien ámelo más que a su madre,
de por sí y para sí,
sin transar jamás, sin pactos ni vacilaciones,
tiránicamente uno»,
creo que los dos entendimos bien
a bordo del naufragio.

…….
Poemas escogidos de Descripción de un naufragio, 1975. El título es ficticio.

viernes, 10 de febrero de 2012

El violín de Becho

Alfredo Zitarrosa

Becho toca el violín en la orquesta,
cara de chiquilín sin maestra,
y la orquesta no sirve, no tiene,
más que un solo violín que le duele.

Porque a Becho le duelen violines
que son como su amor, chiquilines.
Becho quiere un violín que sea hombre,
que al dolor y al amor no los nombren.

Becho tiene un violín que no ama,
pero siente que el violín lo llama,
por las noches, como arrepentido,
vuelve a amar ese triste sonido.

Mariposa marrón, de madera
niño, violín que se desespera,
cuando Becho lo toca y se calma
queda el violín sonando en su alma.

Becho toca el violín en la orquesta,
cara de chiquilín sin maestra,
y la orquesta no sirve, no tiene
más que un solo violín que le duele.

Vida y muerte, violín, padre y madre,
canta el violín y Becho es el aire,
ya no puede tocar en la orquesta,
porque amar y cantar, eso cuesta.

 

…………….
Tema lanzado en el LP Zitarrosa (1969) y una de las milongas más bellas de todos los tiempos.

martes, 7 de febrero de 2012

Summertime (solo de clarinete)

Autor: George Gershwin
Interpretación: Santiago Luz
Piano: Quintas Moreno


.........................
Grabado de un concierto en la sala Sodré de Montevideo, 1971.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Pasatiempo

Mario Benedetti

Cuando éramos niños
los viejos tenían como treinta
un charco era un océano
la muerte lisa y llana
no existía.

Luego cuando muchachos
los viejos eran gente de cuarenta
un estanque un océano
la muerte solamente
una palabra.

Ya cuando nos casamos
los ancianos estaban en cincuenta
un lago era un océano
la muerte era la muerte
de los otros.

Ahora veteranos
ya le dimos alcance a la verdad
el océano es por fin el océano
pero la muerte empieza a ser
la nuestra.

……………………..
De Viento del exilio, 1981.

domingo, 30 de octubre de 2011

El loco Juan Carabina

Letra: Aquiles Nazoa
Música y arreglo: Simón Díaz
Interpretación: Jorge Drexler

El loco Juan Carabina
pasa las noches andando
cuando la luna ilumina
las noches de San Fernando

Cuando la noche está oscura
callado el loco se va
va a perderse en la llanura
nadie sabe a dónde irá

Cuando el gallo da la una
se oye a lo lejos cantar
el loco viendo la luna
le dan ganas de llorar

Esperando se la pasa
que como una novia fiel
venga la luna a la plaza
para conversar con él

La gente del alto llano
más de una noche lunar
con la luna de la mano
han visto al loco pasar

El loco Juan Carabina
sueña por la madrugada
que en la cama de niebla fina
tiene a la luna de almohada

El loco Juan Carabina
pasa las noches llorando
si la luna no ilumina
las noches de San Fernando



.....................
Canción lanzada por Simón Díaz en su LP Tonadas, 1972.

sábado, 12 de febrero de 2011

Mi guitarra y vos

Jorge Drexler

¡Que viva la ciencia,
que viva la poesía!
¡Qué viva siento mi lengua
cuando tu lengua está sobre la lengua mía!

El agua esta en el barro,
el barro en el ladrillo,
el ladrillo está en la pared
y en la pared tu fotografia.
Es cierto que no hay arte sin emoción
y que no hay precisión sin artesania,
como tampoco hay guitarras sin tecnología.

Tecnología del nylon para las primas,
tecnología del metal para el clavijero.
La prensa, la gubia y el barniz:
las herramientas de un carpintero;
el cantautor y su computadora,
el pastor y su afeitadora,
el despertador que ya está anunciando la aurora,
y en el telescopio se demora la última estrella.

La máquina la hace el hombre
y es lo que el hombre hace con ella,
el arado, la rueda, el molino,
la mesa en que apoyo el vaso de vino,
las curvas de la montaña rusa,
la semicorchea y hasta la semifusa,
el té, los ordenadores y los espejos,
los lentes para ver de cerca y de lejos,
la cucha del perro, la mantequilla,
la yerba, el mate y la bombilla.
Estás conmigo,
estamos cantando a la sombra de nuestra parra
una canción que dice que uno sólo conserva lo que no amarra
y sin tenerte, te tengo a vos y tengo a mi guitarra;
hay tantas cosas
yo sólo preciso dos:
mi guitarra y vos
mi guitarra y vos.

Hay cines,
hay trenes,
hay cacerolas,
hay fórmulas hasta para describir la espiral de una caracola,
hay más: hay tráfico,
créditos,
cláusulas,
salas vip,
hay cápsulas hipnóticas y tomografias computarizadas,
hay condiciones para la constitución de una sociedad limitada,
hay biberones y hay obuses,
hay tabúes,
hay besos,
hay hambre y hay sobrepeso,
hay curas de sueño y tisanas,
hay drogas de diseño y perros adictos a las drogas en las aduanas;
hay manos capaces de fabricar herramientas
con las que se hacen máquinas para hacer ordenadores,
que a su vez diseñan máquinas que hacen herramientas
para que las use la mano;
hay escritas infinitas palabras:
zen, gol, bang, rap, Dios, fin...
Hay tantas cosas
yo sólo preciso dos:
mi guitarra y vos
mi guitarra y vos.



………………………..
Del disco Eco, 2004.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Lectoescritura virtual

Jorge Majfud

Creo que si miramos la historia podemos hacer un esquema básico sobre los cambios referidos a la lectoescritura.

I) Era oral (Paleolítico y Mesolítico). Una etapa donde el soporte principal era la comunicación oral y los hábitos intelectuales. Aparte del desarrollo de las habilidades practicas, reinaban la mitología, el presente perpetuo y la percepción del tiempo circular.

II) Era de la escritura. Aquí podríamos dividirlo en: (a) una etapa donde surge la escritura (Mesolítico tardío) en sus diversos soportes y alcanza su madurez, primero con los textos religiosos de Oriente Medio (la aparición del pasado concreto y percepción del tiempo lineal y fatal), y más tarde con los filósofos de la Grecia clásica; (b) la popularización a partir del siglo XV de la lectura en libros y diarios hasta fines del siglo XX.

III) Era digital. La popularización de la escritura en detrimento de la lectura. La cultura de la urgencia, la inmediatez y la fragmentación.

Esta última etapa (III), que en cierto aspecto significa el renacimiento de la palabra escrita (II), es, en el fondo, el renacimiento de la primera etapa (I), desde el momento en que la escritura se confunde con los hábitos de la oralidad y el presente resurge sobre el prestigio del pasado como fuente de conocimiento y valoración.

Básicamente, la escritura no ha cambiado con el pasaje de una máquina de escribir Underwood a un ordenador. Se ha vuelto más simple. Es más fácil corregir, ya no es necesario reescribir páginas enteras por causa de un simple error. Ya no estamos tentados a dejar un error de estilo impune por simple pereza o cansancio. Es más fácil abusar de lo que Eduardo Galeano llama “la inflación de las palabras”.

En mi experiencia personal, debo reconocer que escribir para medios impresos es más difícil y más didáctico que hacerlo para un medio digital que no impone límites de palabras. Desde hace más de diez años mi lucha no es con la hoja en blanco sino con el recorte.

Debido a las limitaciones de espacio, sea porque el soporte en papel impone un límite o porque los diarios impresos son los únicos que se cuidan de no abusar del lector, normalmente debo consumir una o dos horas de mi tiempo libre para llevar a mil palabras lo que en media hora me llevó el primer borrador de dos o tres mil palabras. Este ejercicio molesto enseña, si no a escribir, al menos a respetar la literatura de ensayo periodístico o de ensayo breve, de ensayo no académico.

Tal vez los nuevos medios digitales debieran conservar el simple hábito, ya que la necesidad de imponer límites en la cantidad, así como algunos peer review (publicaciones arbitradas), ponen límites en la calidad.

En el mundo digital, los tsunamis de palabras opacan la brillante tarea de aquellos trabajadores del verbo y las ideas que tratan de tomarse algo en serio. Así he visto surgir y hundirse en el cansancio y el desestímulo excelentes proyectos. Unos pocos resisten, reman como pueden, muchas veces con el único aliento de sus creadores. Lo que persiste es la contradictoria marea de las palabras sin límites o de la hiperfragmentación. A la larga, las dos cabezas del mismo monstruo inflacionario y banal.

Para los escritores de vocación, básicamente la escritura no ha cambiado en la era digital. Sospecho que, en su gran mayoría, todavía escriben sus primeras ideas con un bolígrafo.

Los cambios más dramáticos están en la lectura. Incluso los cambios más importantes en los hábitos y en las habilidades de escritura proceden de los cambios en los hábitos y en las habilidades de lectura.

En el mundo digital, la lectura de “largo aliento” es rara o, por lo menos, mucho más rara de lo que era en la cultura del libro impreso. A veces es una lectura menos obediente y, otras veces, es una lectura esclava de falsas urgencias de negación a través de la respuesta propia que, estimulada o protegida por el anonimato, la brevedad y la fragmentación, solo sirve como recurso catártico de lo peor que se encuentra depositado en el alma humana.

Una reciente investigación de la Universidad Normal de Pekín sugiere que los hablantes de distintos idiomas usan partes diferentes del cerebro. De manera semejante podemos entender que distintos hábitos de lectura y de escritura utilizan distintas partes del cerebro. Voy a repetirme: existe un peligro latente en ciertas particularidades de la cultura digital, como lo es la supersticiosa sustitución de la cultura de la lectura de largo aliento por la cultura de la hiperfragmentación.

La crítica contra la “cultura del libro tradicional”, como si se tratase de una critica al uso de la maquina a vapor, no sólo es infundada, sino que es sospechosamente autocomplaciente. Si la máquina a vapor pudiese recorrer mil kilómetros sin reabastecerse y sin contaminar, y si los modernos trenes fuesen incapaces de la mitad, hoy seguiríamos usando máquinas a vapor.

El punto es que, hoy en día, los lectores amateurs de largo aliento son una rareza. A menos de que sean lectores de Harry Potter. Lo cual no ayuda mucho, porque con “largo aliento” no me refiero a plantarse en un sillón a leer por dos horas lo mismo (algo totalmente legítimo), sino a tomar el desafío de enfrentarse a una complejidad intelectual que nos exige no sólo atención, no solo conocimiento, sino, sobre todo, entrenamiento intelectual.

¿Qué podemos esperar de un atleta olímpico que se la pasa todo el día jugando al ajedrez o leyendo a Howard Zinn? Como atleta sería un fracaso evidente.

El cerebro también es (como) un músculo que si no se usa se atrofia. Con la ventaja de que con un cerebro entrenado se puede competir en las grandes ligas, aun siendo un anciano y con la desventaja de que, cuando está atrofiado, por el desuso o por el mal uso, el fracaso no es tan evidente. Sobre todo para el implicado. Razón por la cual cualquiera se considera apto y facultado por el mero recurso de la negación, la obviedad y el insulto, que nunca exigen método ni condición, pero que siempre dan la confortable ilusión de ser más sabios y más inteligentes que Darwin y Jesucristo juntos.

Los ancianos con una saludable práctica intelectual sufren menos decadencia que aquellos que no la han tenido. ¿Qué podemos esperar cuando las estadísticas nos dicen que los estudiantes de hoy dedican la mitad del tiempo a estudiar que aquellos de los años sesenta? Están demasiado ocupados (absorbidos, chupados) en escribir banalidades en Facebook. El divorcio que existe en la elite de intelectuales de las universidades norteamericanas, islas de premios Nobel, y el resto de la población se está expandiendo al resto del mundo gracias a una cultura y a unos instrumentos que prometían lo contrario.

La tuiterización de las habilidades intelectuales, la feisbuquización de las emociones, puede ser un día un proceso irreversible.

Además, bien puede provocar un efecto inverso a la deseada democratización de la información: la dependencia de la obtención de información por estos medios.

....................................
Publicado en Rebelión.org el 27-10-2010. Versión editada.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Hombre que mira más allá de sus narices

Mario Benedetti

Hoy me despierto tosco y solitario
no tengo a nadie para dar mis quejas
nadie a quien echar mis culpas de quietud

sé que hoy me van a cerrar todas las puertas
y que no llegará cierta carta que espero
que habrá malas noticias en los diarios
que la que quiero no pensará en mí
y lo que es mucho peor
que pensarán en mi los coroneles
que el mundo será un oscuro
paquete de angustias
que muchos otros aquí o en cualquier parte
se sentirán también toscos y solos
que el cielo se derrumbará
como un techo podrido
y hasta mi sombra
se burlará de mis confianzas

menos mal
que me conozco

menos mal que mañana
o a más tardar pasado
sé que despertaré alegre y solidario
con mi culpita bien lavada y planchada
y no solo se me abrirán las puertas
sino también las ventanas y las vidas
y la carta que espero llegará
y la leeré seis o siete veces
y las malas noticias de los diarios
no alcanzarán a cubrir las buenas nuevas
y la que quiero
pensará en mi hasta conmoverse
y lo que es muchísimo mejor
los coroneles me echarán al olvido
y no solo yo muchos otros también
se sentirán solidarios y alegres
y a nadie le importará
que el cielo se derrumbe
y más de uno dirá que ya era hora
y mi sombra empezará a mirarme con respeto

será buena
tan buena la jornada
que desde ya
mi soledad se espanta.

.........................
De Poemas de otros, 1974.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Brasil, potencia global

Raúl Zibechi

El triunfo de Dilma Rousseff zanjó el principal tema en disputa: si la quinta economía del mundo seguiría su marcha como uno de los líderes de los países emergentes, o sea, si mantendrá su autonomía relativa respecto de los centros mundiales de poder, o si esa marcha ascendente conocería una inflexión para acoplarse a las políticas hegemonistas de Estados Unidos. El triunfo de José Serra hubiera significado un cambio de rumbo en la segunda dirección, mientras la victoria de Rousseff confirma la vocación de potencia global hegemónica en Sudamérica trazado durante los ocho años de presidencia de Lula.

Serra había delatado durante la primera vuelta de la elección su voluntad de que Brasil tome distancia del Mercosur. En vista de que es el único país capaz de indicar el rumbo por el que debe transitar la región, un debilitamiento del énfasis en la integración regional habría sido un paso atrás en la construcción de la Unasur (Unión de Naciones Sudamericanas) y del Consejo de Defensa Sudamericano. Lo que hubiera abierto las puertas a una mayor injerencia de Washington de la mano de la OEA y, probablemente, generado mayores problemas a los gobiernos de Venezuela, Ecuador y Bolivia.

La creciente autonomía de la región sudamericana respecto de Washington, que siempre consideró la región como su patio trasero, se habría frenado y quizá retrocedido al periodo previo a la aparición de los gobiernos progresistas a partir de 1999. Puede discutirse si la integración que promueve Brasil, con base en el libre mercado, profundiza las relaciones asimétricas entre países. O si, como consideran analistas, estamos ante una nueva y ampliada versión del subimperialismo brasileño que hace tres décadas analizó Ruy Mauro Marini. La existencia de estas tendencias negativas no debe opacar que el ascenso de Brasil como potencia global implica el debilitamiento del dominio estadunidense.

En la política doméstica los cambios fueron y serán mínimos. Hay cuatro elementos a considerar. El PT sale fortalecido al convertirse en la primera fuerza en votos y en representación parlamentaria (88 diputados y 14 senadores), por haber caído sus adversarios al nivel más bajo en mucho tiempo (el PSDB de Serra y Fernando Henrique Cardoso pasó de 99 diputados en 1999 a los 54 actuales y la derecha pura, DEM, cayó de 105 diputados de hace una década a los 43 que tendrá en el nuevo parlamento). La alianza de 10 partidos que tejió Lula tendrá una cómoda mayoría en ambas cámaras.

Los resultados indican que en los años recientes se produjo un realineamiento del electorado. Lula llegó a la presidencia con 46.4 por ciento en la primera vuelta de 2002 y 61 por ciento en la segunda. Fue relegido en 2006 con 48.6 por ciento en primera vuelta y 61 por ciento en la segunda. Ahora Dilma obtuvo 46.9 por ciento en la primera vuelta y algo más de 56 por ciento en la segunda. Porcentajes muy similares que indican que, más allá del trasiego de votos lulistas de la clase media a los más pobres, hay una estabilidad y fidelidad del electorado que no consiguen torcer los grandes medios. Este nuevo alineamiento electoral durará un largo periodo.

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Publicado en La Jornada el 5-11-2010

lunes, 9 de agosto de 2010

¿Cree usted en Dios, sí o no?


Jorge Majfud

Me preguntan si creo en Dios y me advierten que necesitan sólo una frase. Dos a lo sumo. Es fácil, sí o no.

Lo siento, pero ¿por qué insiste usted en someterme a la tiranía de semejante pregunta? Si de verdad les interesa mi respuesta, tendrán que escucharme. Si no, buenas tardes. Nada se pierde.

La pregunta, como tantas otras, es tramposa. Me exige un claro sí o un claro no. Tendría una de esas respuestas bien claras si el dios por el que se me pregunta estuviese tan claro y definido. ¿Le gusta a usted Santiago? Perdone, ¿cuál Santiago? ¿Santiago de Compostela o Santiago de Chile? ¿Santiago del Estero o Santiago Matamoros?

Bueno, mire usted, mi mayor deseo es que Dios exista. Es lo único que le pido. Pero no cualquier dios. Parece que casi todos están de acuerdo en que Dios es uno solo, pero si es verdad habrá que reconocer que es un dios de múltiples personalidades, de múltiples religiones y de mutuos odios.

La verdad es que no puedo creer en un dios que calienta los corazones para la guerra y que infunde tanto temor que nadie es capaz de mover una coma. Por lo cual morir y matar por esa mentira es una práctica común; cuestionarlo una rara herejía. No puedo creer y menos puedo apoyar un dios que ordena masacrar pueblos, que está hecho a la medida y conveniencia de unas naciones sobre otras, de unas clases sociales sobre otras, de unos géneros sobre otros, de unas razas sobre otras. Un dios que para su diversión ha creado a unos hombres condenados desde el nacimiento y a otros elegidos hasta la muerte y que, al mismo tiempo, se ufana de su universalidad y de su amor infinito.

¿Cómo creer en un dios tan egoísta, tan mezquino? Un dios criminal que condena la avaricia y la acumulación del dinero y premia a sus avaros elegidos con más riquezas materiales. ¿Cómo creer en un dios de corbata los domingos, que grita y se hincha las venas condenando a quienes no creen en semejantes aparato de guerra y dominación? ¿Cómo creer en un dios que en lugar de liberar somete, castiga y condena? ¿Cómo creer en un dios mezquino que necesita la política menor de algunos fieles para ganar votos?

¿Cómo creer en un dios mediocre que debe usar la burocracia en la Tierra para administrar sus asuntos en el cielo? ¿Cómo creer en un dios que se deja manipular como un niño asustado en la noche y sirve cada día los intereses más repudiables sobre la Tierra? ¿Cómo creer en un dios que dibuja misteriosas imágenes en las paredes húmedas para anunciar a la humanidad que estamos viviendo un tiempo de odios y de guerras? ¿Cómo creer en un dios que se comunica a través de charlatanes de esquina que prometen el cielo y amenazan con el infierno al que pasa, como si fuesen corredores de bienes raíces?

¿De qué dios estamos hablando cuando hablamos de Dios Único y Todopoderoso? ¿Es el mismo Dios que manda fanáticos a inmolarse en un mercado el mismo Dios que manda sus aviones a descargar el infierno sobre niños e inocentes en su nombre? Tal vez sí. Entonces, yo no creo en ese dios. Mejor dicho, no quiero creer que semejante criminal sea una fuerza sobrenatural. Porque bastante tenemos con nuestra propia maldad humana. Sólo que la maldad humana no sería tan hipócrita si se dedicara a oprimir y a matar en su propio nombre y no en nombre de un dios creador y bondadoso.

Es un dios que permite que sus manipuladores, que no tienen paz en sus corazones, hablen de la paz infinita de Dios mientras van condenando a quienes no tienen fe en esa trágica locura que le atribuyen cada día a Dios. Hombres y mujeres sin paz que se dicen elegidos por Dios y van proclamándolo por ahí porque no les resulta suficiente que Dios los haya elegido por su dudosas virtudes. Esos terroristas del alma que van amenazando con el infierno, con voces suaves o a los gritos a quienes se atreven a dudar de tanta locura.

Un dios creador del Universo que debe acomodarse entre las estrechas paredes de casas consagradas y edificios sin maleficios levantados por el hombre, no para que Dios tenga un lugar en el mundo sino para tenerlo a Dios en un lugar. En un lugar propio, es decir, privatizado, controlado, circunscripto a unas ideas, a unos párrafos y al servicio de una secta de autoelegidos.

Luego la acusación clásica para todo aquel que dude de los reales atributos de Dios, establecidos por la tradición, es la de soberbia. Los furiosos predicadores, en cambio, no se detienen un instante a reflexionar sobre su infinita soberbia de pertenecer y hasta de guiar y administrar el selecto club de los elegidos del Creador.

Lo único que le pido a Dios es que exista. Pero cada vez que veo estas hordas celestiales me acuerdo de la historia, cierta o ficticia, del cacique Hatuey, condenado a la hoguera por el gobernador de Cuba Diago Velásquez. Según el padre Bartolomé de las Casas, un sacerdote lo asistió en sus últimas horas tratando de ganarlo para el cielo si se convertía al cristianismo. El cacique le preguntó si se encontraría allí con los hombres blancos. “Sí —respondió el cura—, porque ellos creen en Dios”. Lo que fue razón suficiente para que el rebelde desistiera de aceptar la nueva verdad.

Entonces, si Dios es ese ser que camina detrás de sus seguidores en trance, la verdad, no puedo creer en él. ¿Para qué habría el Creador de conferir razón crítica a sus creaturas y luego exigirles obediencia ciega, temblores alucinados, odios incontrolables? ¿Por qué habría Dios de preferir los creyentes a los pensantes? ¿Por qué la iluminación habría de ser la pérdida de la conciencia? ¿No será que la inocencia y la obediencia se llevan bien?

¿Y todo esto quiere decir que Dios no existe? No. ¿Quién soy yo para dar semejante respuesta? Sólo me preguntaba si el creador del Universo realmente cabe en la cáscara de una nuez, en la cabeza de un misil.

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Publicado por Rebelión.org el 7-6-2009