martes, 14 de mayo de 2013

Un rayo

Eugenio Montejo

La vejez de la carne es la peor máscara
que los dioses nos tejen.
Con invisible estambre y rueca fría,
con su nocturna aguja irrefutable,
sin percatarnos, casi de puntillas,
voz y cuerpo nos cambian.
Sólo al azar de algún milagro ―si lo otorgan―
puede que alguna vez, fuera del tiempo
un joven cuerpo se tienda
y nos abrace
como abraza el amor,
mucho más hondo que la muerte...
Entonces, tras la máscara,
nuestra marchita carne se reaviva
y vuelve un rayo a iluminarnos
que dura apenas lo que dura un rayo.

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De Papiros amorosos, 2002.

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