martes, 21 de septiembre de 2010

La búsqueda de la razón

Marina Colasanti

Sufrió mucho con la adolescencia.
De joven todavía se quejaba.
Después, todos los días se subía a una silla, sujetaba la argolla empotrada en el techo y así, colgado, se dejaba estar.
Hasta una tarde en que se desprendió, golpeándose aparatosamente contra el suelo: estaba maduro.

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De Contos de amor rasgados, 1986. Traducción libre.

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