jueves, 21 de abril de 2011

El surgimiento de otra gobernanza mundial

Jean-Pierre Raffarin

Occidente le presta muy poca atención a los movimientos que ocurren en el mundo cuando no es él mismo el protagonista. Los franceses, por su parte, son muy egocéntricos. La reunión de los BRICS, el fin de semana pasado en China, donde se juntaron los jefes de Estado de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, ha incidido seriamente en el proceso de globalización: lo que era global –y así, unificador– se está tornando complejo y, por lo tanto, plural.

Los miembros del “Boao forum for Asia”, entre los cuales estaba un puñado muy pequeño de occidentales, fueron invitados a participar de las conclusiones de ese encuentro estratégico, entre la indiferencia general de los países desarrollados. Fue un error de Occidente. El G-5 tiene la intención de desempeñar su papel en la gobernanza mundial, por medio de su diplomacia y de su economía, combinadas.

Con altos niveles de crecimiento y esfuerzos de control presupuestario, especialmente en Brasil, y con reservas considerables vinculadas al ahorro popular en China, ese “bloque” tiene perfecta conciencia de los “servicios” que le presta a la economía mundial. Algunos elementos son particularmente marcantes:

- Esos cinco países son dirigidos por cinco líderes mundiales, todos conocidos y reconocidos en la escena internacional. La denominación del encuentra era clara: “BRICS – Encuentro de Líderes”. Cada uno en su continente, esos cinco líderes ejercen una influencia mundial. Juntos, ellos representam cerca de la mitad del planeta. En el contexto de uma gobernanza mundial que valoriza a los líderes, como Barack Obama, Nicolas Sarkozy, Angela Merkel..., que la practicam permanentemente, los países emergentes no se quedan atrás. El liderazgo, ahora, es accesible a todos.

- Los BRICS parecen tener un programa común:

Solidaridad: Juntos, quieren lograr una reforma del sistema mundial, financiero y monetario: “we can not let foreign capital come and go as it pleases” (“no podemos dejar que el capital externo vaya y venga como le dé la gana”). Esta solidaridad se muestra recíproca: Vemos, por ejemplo, a China interceder por el ingreso de Russia en la OMC. Ellos están buscando proyectos en común, mezclados, para los cuales la inmigración creadora sería fomentada y legalizada.

Inflación: La inquietud china se junta aquí a las preocupaciones brasileñas en relación con un ritmo de inflación que, en Brasil, apuntaba en enero a una proyección anual de 6%. Los BRICS quieren coordinar mejor una lucha común en torno a esa cuestión. Europa no está exenta de esta inquietud. Para nosotros, el nivel de la deuda aumenta la gravedad de ese tema.

Crecimiento: Los cinco países hacen de la búsqueda de un “nuevo crecimiento” una prioridad compartida; un crecimiento menos hambriento por carbono y menos generador de desigualdad que el tradicional crecimiento ocidental. El XII plan chino propone un crecimiento verde (economía de energía, energías renovables, ciudades verdes...) y social (habitación, protección social, salud, combate a las desigualdades regionales...), todos temas consensuales entre los cinco países.

Como el liderazgo, la virtud del desarrollo duradero no es algo reservado a unos pocos.

La paz es el último mensaje, mas no el menor. La cumbre de los BRICS fue precedida por un llamado del presidente Hu Jintao para que haya un cese del fuego en Libia. Los emergentes quieren ser pacíficos y se presentan como tales. El mensaje gana fuerza por el contraste con el mundo occidental, involucrado militarmente en un gran número de teatros.

Esa estrategia de los BRICS no debería traerle grandes problemas a la diplomacia francesa, que está creíblemente comprometida con la reforma de la gobernanza mundial. Nosotros mantenemos excelentes relaciones com cada uno de estos países.

Como China, Francia se posiciona en el interior de numerosos círculos, en la intersección de los cuales nuestro país busca las posiciones favorables a sus convicciones y a sus intereses. Eso nos impone, sin embargo, una visión más compleja que simplificadora de la globalización y un énfasis de nuestra acción exterior que privilegie la diplomacia económica.

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Publicado en Le Monde y luego en Carta Maior el 21-4-2011. Traducción libre de la versión en portugués.

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