martes, 30 de julio de 2013

Que no le pase la vida vida inútilmente

Marina Colasanti

Hace 30 años que permanecía en la ventana. En la ventana comía, en la ventana bebía, en la ventana vivía.

En la ventana, encajados los pechos en una moldura de brazos y carnes, dormitaba brevemente, rápido caer de la cabeza que luego volvía a levantarse.

Nada había para ver en aquella calle. Nada pasaba.

Pero ella quería estar segura de que, cuando al fin sucediera, sería la primera en verlo: un hecho vivo pescado con el arpón de su vigilia.

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De Contos de amor rasgado, 1986. Traducción libre. He blogueado varios cuentos de este libro, uno de mis favoritos en todo sentido. Espero que la autora no me bloquee... ¡o me demande!

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